Candelariella magellanica y Sclerococcum nothofagi : dos nuevas especies descubiertas en la isla Navarino

Candelariella magellanica y Sclerococcum nothofagi : dos nuevas especies descubiertas en la isla Navarino

El polvo amarillo que los habitantes de Puerto Williams han visto siempre sobre los troncos de lenga (Nothofagus pumilio) nunca había recibido un nombre científico. En enero y febrero de 2005, y de nuevo en enero de 2008, un equipo internacional de liquenólogos realizó el primer inventario florístico intensivo de los líquenes de la isla Navarino en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. Resultado: 416 taxones registrados — y dos especies (Sclerococcum nothofagi y Candelariella magellanica) propuestas como nuevas para la ciencia.

Nota editorial: Este artículo se apoya directamente en el PDF de acceso abierto de la publicación de referencia: Etayo et al. (2021), Catalogue of lichens (and some related fungi) of Navarino Island, Cape Horn Biosphere Reserve, Chile, Anales del Instituto de la Patagonia, 49. DOI: 10.22352/AIP202149013. El artículo está disponible en acceso libre en el sitio del Cape Horn International Center.

El primer inventario intensivo de Navarino

Durante décadas, Navarino fue el pariente pobre de la liquenología subantártica. El sueco Rolf Santesson había realizado una primera colecta en 1940 en las costas norte de las islas Hoste y Navarino, pero sus muestras nunca fueron publicadas en vida. En 1977, Redón y Quilhot listaban 56 especies para la isla. En 2008, Etayo y Sancho habían elevado esa cifra a 113 trabajando sobre hongos liquenícolas. El catálogo de 2021 multiplica de golpe ese total hasta 416 taxones, gracias a dos campañas de terreno en los veranos australes de 2005 y 2008, cubriendo 46 sitios repartidos en el conjunto de tipos de hábitat del norte y noroeste de la isla — bosques siempreverdes, bosques caducifolios, brezales magallánicos, hábitats alto-andinos, costas y lagos.

Esta riqueza sitúa a la isla Navarino (2 514 km²) por encima de las islas Malvinas (más de 12 000 km²) en cuanto a número de taxones liquénicos registrados: las Malvinas, sin árboles nativos y con un clima más extremo, apenas cuentan con unas 353 especies. La razón es estructural: los bosques de hayas australes (Nothofagus) de Navarino ofrecen una diversidad de sustratos — corteza, madera muerta, tocones, musgos, rocas, suelos — y una humedad constante que permite la instalación de una comunidad epifítica de densidad excepcional: un solo tronco puede albergar más de un centenar de especies de líquenes y briófitas.

Los siete hábitats liquénicos de Navarino

El estudio describió siete grandes tipos de hábitat donde crecen los líquenes en la isla Navarino:

HábitatCobertura de la islaEspecies características
Tundra magallánica (turberas, brezales)54%Sphagnum magellanicum, líquenes terrícolas
Bosques siempreverdes (N. betuloides)20%PseudocyphellariaMenegazziaSticta
Bosques caducifolios (N. pumilio)14%Usnea spp., Parmelia s.l., Ramalina
Cojines alto-andinos (sobre 550 m)6%Bolax gummiferaAzorella, líquenes saxícolas
Lagos y zonas riparianas5%PeltigeraLeptogium
Cumbres rocosas (Dientes de Navarino)1%LecideaOchrolechiaPlacopsisUsnea
Costas rocosas intermareales< 1%Verrucaria (zona negra), Caloplaca s.l. (banda naranja), Haematomma (zona blanca)

Este gradiente vertical y lateral hace de la isla Navarino un espacio muy propicio para estudiar la adaptación de los líquenes a las restricciones subantárticas: vientos permanentes, frecuentes ciclos de hielo-deshielo, precipitaciones de 500 a más de 1 000 mm según la orientación de las laderas.

Candelariella magellanica: descripción de la nueva especie

Candelariella magellanica Etayo sp. nov. es un liquen cortícola de color amarillo azufre que produce propágulos pulverulentos, denominados soredios, en lugar de fructificaciones clásicas. Coloniza la corteza de los viejos Nothofagus pumilio en los bosques caducifolios de Navarino, a altitudes de entre 86 y 560 metros. La descripción formal lo distingue de la especie más próxima, Candelariella xanthostigmoides, por apotecios de mayor diámetro y esporas frecuentemente divididas en dos células.

A simple vista, C. magellanica aparece como una fina capa de polvo amarillo sobre la corteza, prácticamente invisible sin lupa. Sin embargo, está presente en numerosos troncos de los bosques de N. pumilio de la isla, como evidenciaron las observaciones en los senderos del Cerro Bandera, el Cerro Ukika y los alrededores del lago Róbalo. Precisamente esta discreción visual explica por qué esta especie, pese a ser localmente frecuente, permaneció desconocida para la ciencia hasta 2021.

Sclerococcum nothofagi: un hongo sapróbico inédito

La segunda especie nueva descrita en el catálogo es un hongo sapróbico — no un liquen, sino un hongo asociado a los líquenes — bautizado Sclerococcum nothofagi Etayo sp. nov. Crece en la corteza gruesa y antigua de los Nothofagus pumilio, junto a especies liquénicas cortícolas. Sus esporas muriformes (formando una red de células) lo distinguen de todas las especies conocidas del género. Su nombre hace referencia directa a su sustrato exclusivo: la corteza de las hayas australes del género Nothofagus.

A estas dos nuevas especies se suma el primer registro en América del Sur de Tremella haematommatis Diederich, un hongo liquenícola parásito de Haematomma nothofagi — él mismo un liquen endémico de los bosques de Nothofagus.

Haematomma nothofagi et Sclerococcum nothofagi sur nothofagus pumilio île navarino Candelariella magellanica
Haematomma nothofagi (puntos naranja/rojo sobre fondo gris blanco) y Sclerococcum nothofagi (pequeños puntos negros sobre fondo azulado, en la parte inferior) © Luca Boscain, algunos derechos reservados (CC-BY-NC)

Un hotspot liquénico confirmado

El catálogo de 2021 ha demostrado que la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos es no solo un hotspot mundial de diversidad de briófitas — ya establecido por los trabajos previos del equipo del Parque Omora —, sino también un hotspot liquénico de primer orden para el hemisferio sur. Los autores precisan que solo se cubrió la mitad norte y noroeste de la isla durante las dos campañas; la parte sur, de difícil acceso logístico, permanece por inventariar y probablemente reserva nuevos descubrimientos.

El ecoturismo con lupa desarrollado en el Parque Omora permite hoy guiar a los visitantes hacia estos diminutos tapices amarillos sobre los lengas, revelándoles que observan una especie conocida en ningún otro lugar de la Tierra — una invitación a cambiar la escala de percepción en uno de los espacios más remotos del planeta.


Bibliografía

Etayo J., Sancho L.G., Gómez-Bolea A., Søchting U., Aguirre F. & Rozzi R. (2021). Catalogue of lichens (and some related fungi) of Navarino Island, Cape Horn Biosphere Reserve, Chile. Anales del Instituto de la Patagonia, 49. https://doi.org/10.22352/AIP202149013

Etayo J. & Sancho L.G. (2008). Lichenicolous fungi from the Southern Hemisphere. II. Some new species and records from South Shetland Islands, South Georgia Island and Tierra del Fuego. Nova Hedwigia, 86 : 135–172.

Goffinet B., Rozzi R., Massardo F., Buck W. & Leiva M. (2012). Miniature Forests of Cape Horn: Ecotourism with a Hand Lens. University of North Texas Press.

Redón J. & Quilhot W. (1977). Líquenes del archipiélago del Cabo de Hornos. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, 35 : 53–71.

Rozzi R. et al. (2008). Changing lenses to assess biodiversity: patterns of species richness in sub-Antarctic plants and implications for global conservation. Frontiers in Ecology and the Environment, 6(3) : 131–137.

Chile reconoce al pueblo selk’nam como pueblo originario vivo

Chile reconoce al pueblo selk’nam como pueblo originario vivo

En 2023, Chile integra oficialmente al pueblo selk'nam en la Ley Indígena 19.253, casi un siglo después de las grandes olas de violencia que marcaron la Tierra del Fuego. Detrás de esta reforma jurídica, un largo proceso de memoria, incidencia política y reafirmación cultural llevado a cabo por las propias familias selk'nam.


Un pueblo ausente durante décadas de la ley indígena

Desde 1993, la Ley 19.253 reconoce una lista de "pueblos o etnias indígenas principales de Chile" y crea la CONADI, la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. Durante treinta años, esa lista incluyó a los Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Atacameños, Quechua, Colla, Diaguita, Chango del norte, Kawésqar y Yagán, pero no a los Selk'nam.

Sin embargo, la memoria de la Tierra del Fuego chilena sigue marcada por la presencia selk'nam, pueblo de cazadores nómadas cuyo mundo se extendía entre la estepa, los bosques y las costas. En los relatos de exploradores, misioneros y viajeros como Darwin, este pueblo aparece al margen, ya inmerso en procesos de desplazamiento forzado o exterminio. En la ley, desaparece por completo: Chile construyó una política indígena sin mencionar a los descendientes de este pueblo de la Gran Isla.


De la moción parlamentaria a la Ley 21.606

El camino hacia el reconocimiento pasa por un proyecto de ley, registrado como Boletín 12.862-17 en la Cámara de Diputadas y Diputados. Impulsado por un grupo transversal de parlamentarios, propone una modificación precisa: integrar explícitamente al pueblo selk'nam en el artículo 1 de la Ley 19.253. Se trata de un trabajo paciente en comisiones, audiencias y redacciones técnicas, a lo largo de varios años.

En agosto de 2023, el Senado debate el proyecto. Las senadoras y senadores subrayan la deuda histórica del Estado, su responsabilidad en haber declarado a este pueblo "extinto" cuando sus descendientes viven hoy en Tierra del Fuego, en Porvenir y en otras ciudades del país. Aprueban la versión que introduce a los Selk'nam en la lista del artículo 1 y actualiza la terminología de la ley, hablando de "pueblos" y no solo de "etnias".

El 4 de septiembre de 2023, la Cámara adopta el proyecto en tercer trámite. Según la nota oficial, 117 diputadas y diputados votan a favor, con una sola abstención, y el texto queda definitivamente aprobado. Los Selk'nam se convierten en el undécimo pueblo indígena reconocido por la Ley Indígena y el tercero en la Región de Magallanes, junto a los Kawésqar y los Yagán.


Un reconocimiento calificado de "deuda histórica"

Una vez aprobada, la ley es promulgada y publicada en el Diario Oficial el 19 de octubre de 2023, bajo el número 21.606. La nueva redacción del artículo 1 enumera ahora, junto a los demás pueblos, al pueblo selk'nam entre "las principales etnias indígenas de Chile". En el texto, el Estado afirma que valora la existencia de estos pueblos como "parte esencial de las raíces de la Nación chilena, así como su integridad y desarrollo, de acuerdo a sus costumbres y valores".

Por parte del gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social presenta esta reforma como un gesto de reparación. La ministra Javiera Toro habla ante el Congreso de una "deuda histórica" con los Selk'nam, recordando la responsabilidad del Estado en las políticas que negaron la existencia del pueblo e invisibilizaron a sus descendientes. Con ocasión del 30° aniversario de la Ley 19.253, la CONADI elige precisamente poner en valor este reconocimiento como un momento "doblemente histórico": aniversario de la ley indígena, e ingreso de los Selk'nam a la lista de pueblos reconocidos.

pueblo selk'nam selknam chile conadi pueblos originarios
Ceremonia por la incorporación del pueblo Selknam a la lista de pueblos indígenas vivos de Chile y por los 30 años de la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) https://www.ucsh.cl/actualidad/un-anhelado-reconocimiento-para-el-pueblo-selknam/

Veinte años de lucha de las organizaciones selk'nam

Este gesto institucional se apoya en un largo trabajo de las familias selk'nam. En Porvenir, la comunidad indígena Covadonga Ona —integrada por selk'nam en territorio chileno— crea la Corporación del Pueblo Selk'nam en Chile para representar al pueblo en los planos jurídico y político. Su mandato: defender los derechos colectivos, acompañar los procesos legislativos y llevar la voz de las familias a los espacios de negociación con el Estado.

Ya en 2019, la corporación presenta un proyecto orientado precisamente a incorporar a los Selk'nam en la Ley Indígena 19.253, con el apoyo de juristas indígenas como Ariel León Bacián. En paralelo, otros colectivos —como la comunidad Telkacher o la Fundación Hach Saye— desarrollan un trabajo de terreno: talleres de lengua, investigaciones familiares, reapropiación de los relatos sobre el genocidio y los desplazamientos forzados.

Un estudio reciente, realizado en colaboración con la Fundación Hach Saye y la Universidad de Chile, muestra cómo estas familias movilizan el derecho, el arte y la etnografía para generar "nuevas formas de lucha". El reconocimiento legal se convierte en una palanca para cuestionar el acceso a los territorios ancestrales, la restitución de topónimos originarios en Tierra del Fuego y la forma en que la historia selk'nam se enseña en las escuelas.


Voces selk'nam: entre alegría, prudencia y memoria

En los medios indígenas y aliados, el reconocimiento de 2023 suele describirse como "histórico", pero nunca como un punto final. Servindi resume el alcance de la ley recordando que los Selk'nam se convierten en el undécimo pueblo indígena reconocido oficialmente por el Estado chileno, tras décadas de negación oficial. Esta nueva visibilidad dialoga con una historia de violencias: cacerías con recompensa, desplazamientos forzados, reclusión en misiones y estancias, que marcaron la Gran Isla de Tierra del Fuego y el archipiélago entero.

En una entrevista difundida por El Mostrador y reproducida por Karukinka, el joven selk'nam Mauricio Astroza (Asamblea Telkacher) subraya el peso simbólico de este momento. Para él, el reconocimiento jurídico abre puertas, pero el desafío ahora es defender una cultura viva, evitar la apropiación de símbolos selk'nam por instituciones que no trabajan con las familias, y corregir la idea —aún presente en algunos libros escolares— de que el pueblo habría "desaparecido".

En una ceremonia oficial, la presidenta de la comunidad selk'nam Telkacher, Ana María Muñoz, habla de "sentimientos encontrados": la alegría de ser reconocida por el Estado y por los demás pueblos indígenas de Chile, junto a la memoria de las generaciones que mantuvieron costumbres, relatos y nombres de lugar en un contexto de invisibilización. La ley cambia, pero el trabajo de reparación queda por construir, paso a paso, sobre el terreno.


Después del reconocimiento: ¿qué horizontes?

La Ley 21.606 no se limita a añadir un nombre a una lista. Al actualizar la terminología de la Ley 19.253 hacia la de "pueblos indígenas", acerca la norma chilena al lenguaje de los instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Este vocabulario abre la puerta a una comprensión más colectiva de los derechos: participación política, vínculos con el territorio, protección de lenguas y saberes.

En este nuevo marco, las organizaciones selk'nam reivindican ya proyectos concretos. En Tierra del Fuego, iniciativas de cartografía originaria selk'nam, yagán y haush exploran cómo renombrar los paisajes a partir de las lenguas indígenas y los recorridos históricos. Una obra lumínica itinerante —Obra lumínica por el reconocimiento y la reparación del pueblo selknam— lleva estas preguntas de memoria y justicia a Porvenir y otras ciudades del sur, articulando arte contemporáneo, archivos y voces familiares.

Para los Selk'nam, el reconocimiento de 2023 marca un cambio de escala: de un pueblo que los discursos oficiales presentaban como "desaparecido", a un pueblo vivo, portador de derechos, de saberes y de futuros posibles en su propia tierra. Para el Estado chileno, abre la obligación de construir políticas públicas en diálogo con estas comunidades, y no en su lugar.


Bibliografía y fuentes

Fuentes institucionales chilenas

Organizaciones y voces selk'nam

Recursos de contexto


Artículo disponible también en: Français | English

La inédita investigación que está caracterizando los inexplorados bosques submarinos del sur de Chile (The Clinic, 30/04/2026)

Rewilding Chile en colaboración con expertos nacionales e internacionales, está explorando más de 1.200 kilómetros en seis expediciones para conocer el estado de los bosques submarinos de macroalgas, determinar su capacidad de captura de carbono y conocer la biodiversidad asociada. Una investigación única en su tipo, clave en el contexto de crisis climática.

bosques submarinos de chile
Foto realizada por Eduardo Sorensen - Rewilding Chile

Por Carolina Mardones L. Fuente: https://www.theclinic.cl/2026/04/30/la-inedita-investigacion-que-esta-caracterizando-los-inexplorados-bosques-submarinos-del-sur-de-chile/ Compartida por la Asociacion Karukinka

Un equipo multidisciplinario de Chile y el mundo, liderado por Rewilding Chile, dio inicio a una de las investigaciones marinas más ambiciosas realizadas en el país. Se trata del Megatransecto Patagonia que busca explorar los bosques submarinos.

En seis expediciones a lo largo de dos años, se recorrerán más de 1.200 kilómetros entre el Golfo de Corcovado hasta el Cabo de Hornos. Esto, con el objetivo de estudiar y proteger un ecosistema muy poco conocido: los bosques de Macrocystis pyrifera. Se trata de algas gigantes conocidas como huiro, que pueden alcanzar hasta 80 metros de altura. Los bosques de macroalgas son reconocidos como uno de los sumideros naturales de carbono más eficientes del planeta. Tienen capacidad para almacenar hasta 20 veces más carbono que los bosques terrestres, función clave para mitigar los impactos del cambio climático.

bosques submarinos macrocystis pyrifera
Eduardo Sorensen – Rewilding Chile

Mathias Hüne, director del Programa Marino de Rewilding Chile, explicó que luego de las tres primeras expediciones realizadas “se ha podido comprobar que el ecosistema de fiordos y canales de la Patagonia es un refugio climático global para estos bosques. Los cuales han desaparecido hasta en un 90% en algunas regiones del mundo. Sin embargo, hemos detectado amenazas como la presencia de la anémona invasora Metridium senile, que rápidamente se expande disminuyendo el hábitat del huiro. Incluso fuimos testigos de la desaparición de un bosque que había sido registrado con imágenes satelitales hace dos años. Situaciones que nos sitúan en una carrera contra el tiempo para proteger estos valiosos ecosistemas”. 

Utilizando tecnología avanzada para el registro de la biodiversidad submarina, como ADN ambiental y fotocuadrantes submarinos, los científicos trabajan para caracterizar especies, identificar hotspots de biodiversidad y medir la capacidad de estos bosques para absorber y almacenar dióxido de carbono, conocido como carbono azul. En total, tomarán muestras  en más de 90 sitios, se realizarán más de 180 transectos de buceo científico y más de 7.200 fotocuadrantes submarinos que abordarán distintos tipos de ecosistemas, desde los canales y fiordos, hasta las islas expuestas al océano.

Nicolás Muñoz – Rewilding Chile

Carolina Morgado, directora ejecutiva de Rewilding Chile, explicó que “con el Megatransecto Patagonia buscamos obtener información inédita para comprender los ecosistemas de los bosques de macroalgas. Serán datos claves para impulsar proyectos de conservación. Porque para proteger primero debemos conocer. Lo que midamos aquí puede redefinir el rol que cumple el mar de la Patagonia en la mitigación del cambio climático”.

Actualmente, el equipo se encuentra analizando la información obtenida durante las primeras expediciones. Data que será publicada en diversas revistas científicas y quedará disponible a través del Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), administrado en Chile por el Ministerio del Medio Ambiente.

Diego Ramos – Rewilding Chile

Una expedición científica con raíces históricas

A casi 200 años de los primeros registros realizados por Charles Darwin a bordo del Beagle —y más de 50 años después de que el destacado ecólogo marino, Paul Dayton, realizara las primeras observaciones submarinas de estos bosques—, un nuevo equipo de científicos continúa la travesía inspirado en el legendario Megatransecto Africano del renombrado explorador de National Geographic, Michael Fay, quien contribuyó a la creación de una red de parques nacionales en África.

Partners internacionales que apoyan la iniciativa incluyen a Ecological Restoration Fund y The Plum Foundation. Junto al equipo científico de Rewilding Chile colaboran diversos especialistas. Tales como Iván Gómez de la Universidad Austral; Alejandra Mora de la Universidad de Victoria (Canadá); Julieta Kaminsky, del Centro Austral de Investigaciones Científicas  (Argentina), y Albert Pessarrodona, de la Universidad de Western Australia.

Megatransecto Patagonia busca generar la evidencia científica necesaria para impulsar la creación de áreas marinas protegidas en el sur de Chile. Cada inmersión, con miles de fotografías submarinas, construirá un registro sin precedentes de uno de los bosques submarinos más resilientes del planeta.

Cercophana frauenfeldii Felder, 1862 (Lepidoptera: Saturniidae): Taxonomía, ecología y presencia en el extremo sur de Chile

Cercophana frauenfeldii Felder, 1862 (Lepidoptera: Saturniidae): Taxonomía, ecología y presencia en el extremo sur de Chile

Una vez no es costumbre a bordo del velero Milagro — y tras Callisphyris leptopus Philippi: a mediados de abril de 2026, junto con Ben, Milena, Gabriel, Damien y Lauriane, al partir de uno de los brazos de la Bahía Tres Brazos, una bahía situada al noroeste de la isla Gordon, recibimos una nueva visita que nos daría bastante trabajo: la de un adulto macho de Cercophana frauenfeldii.

No les ocultaremos que determinar esta especie no fue tarea fácil — amigos y conocidos quedaron todos sorprendidos por nuestras fotografías. Según el estado actual de la base de datos de GBIF, nuestra observación parece situarse entre los registros más australes de Cercophana frauenfeldii disponibles allí. Esto muestra cómo la integración de observaciones oportunistas en iNaturalist y GBIF puede complementar los trabajos chilenos existentes documentando la especie en lugares de difícil acceso.

Cercophana Frauenfeldii saturnidae cabo de hornos ile gordon
Fotografiado a bordo del velero Milagro, a mediados de abril de 2026 por la mañana, durante una expedición por los canales de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos.

¡Un vistazo detallado a un visitante nocturno poco habitual por estas latitudes!

Introducción

Cercophana frauenfeldii Felder, 1862 es un gran Saturniidae neotropical endémico de Chile, conocido también con el nombre vernáculo inglés de «Andean Moon Moth» (polilla lunar andina) por su distribución andina y su parecido con una «esfinge lunar». Esta especie suscita un interés creciente en la entomología chilena y sudamericana, tanto por su biología particular como por su asociación con bosques en ocasiones amenazados.

En la segunda mitad del siglo XX, C. frauenfeldii fue incorporada a las síntesis sobre la fauna chilena de Saturniidae, especialmente en los trabajos de revisión de la familia y de los géneros Cercophana y Neocercophana. Estudios recientes (2021) han completado estos enfoques describiendo los estadios inmaduros (huevo, larva, oruga, capullo…), la fenología, la distribución de la especie y sus plantas hospederas.

Taxonomía, caracteres morfológicos y estadios de desarrollo

1. Descripción original y estatus nomenclatural

La especie fue descrita por Felder en 1862 bajo el nombre de Cercophana frauenfeldii, a partir de material procedente de Chile continental, lo que la convierte en una de las primeras especies de Saturniidae sudamericanos descritas formalmente. Los catálogos modernos de la familia Saturniidae en Chile confirman este estatus, conservando la grafía frauenfeldii (con doble «i») como válida y situándola en el género Cercophana Felder, 1862.

Las revisiones de la familia en América del Sur reconocen Cercophana como un pequeño género andino restringido a Chile, que agrupa a C. frauenfeldii y algunas especies próximas, entre ellas Cercophana venusta, diferenciado del género vecino Neocercophana, descrito posteriormente para taxones afines. Los catálogos regionales de Saturniidae de Argentina también mencionan esta especie como elemento de la fauna andina transfronteriza.

2. Caracteres morfológicos generales

Los trabajos sobre los Saturniidae chilenos describen Cercophana frauenfeldii como un gran heterócero nocturno, con alas ampliamente desarrolladas, de coloración pardo-ocre a verdosa con motivos más claros y marcas transparentes o hialinas variables. En los adultos, el dimorfismo sexual se traduce en antenas fuertemente bipectinadas en el macho, adaptadas a la detección de feromonas, mientras que las hembras presentan con frecuencia un abdomen más voluminoso relacionado con la producción de huevos.

Un artículo reciente de la Revista Brasileira de Entomologia dedicado a los estadios inmaduros describe con detalle el huevo, los cuatro estadios larvarios, la pupa y el capullo, ofreciendo una base morfológica completa para la identificación en todos los estadios de desarrollo.

3. Estadios inmaduros y desarrollo

El estudio detallado de los estadios inmaduros de Cercophana frauenfeldii muestra que el desarrollo larvario comprende cuatro instares bien diferenciados, que se extienden generalmente de noviembre a finales de enero en la mayor parte del área de distribución. Las orugas se alimentan de las hojas de sus plantas hospederas, con una actividad principalmente nocturna, ocultándose entre el follaje durante el día.

La ninfosis tiene lugar en un capullo sedoso cuya estructura y ubicación pueden variar según las condiciones del hábitat, pero que generalmente se sitúa en la hojarasca o sobre ramas bajas.

Distribución geográfica en Chile

1. Gradiente latitudinal y provincias biogeográficas

Los catálogos y síntesis chilenos registran Cercophana frauenfeldii desde el centro del país hasta las regiones templadas húmedas del sur, en particular en las regiones del Maule, el Biobío, La Araucanía, Los Lagos y Aysén. Una recopilación reciente de datos de campo y de colecciones naturalistas confirma que la especie sigue un gradiente andino-costero asociado a los bosques templados.

Los datos que hemos podido consultar ponen de manifiesto dos grandes conjuntos fenológicos y biogeográficos: el grupo del norte, donde los adultos vuelan principalmente de febrero a mediados de abril, y el del sur (bosques templados lluviosos), donde el período de vuelo principal se desplaza entre abril y junio (el caso de nuestro visitante).

2. Extensión austral y región de Magallanes

Los trabajos centrados específicamente en la región de Magallanes señalan que C. frauenfeldii alcanza la parte meridional de Chile continental, donde resulta, sin embargo, más localizada. Un artículo centrado en las plantas hospederas de este heterócero confirma la presencia de poblaciones en bosques templados próximos al límite sur de distribución de las especies arbóreas hospederas, procedentes principalmente de tres familias: Gomortegaceae, Lauraceae y Winteraceae. Las plantas más representadas en los estudios realizados son Cryptocarya albaBeilschmiedia miersiiGomortega keule y Persea americana, todas ellas con distribución más septentrional que nuestro visitante.

Desde hace varias décadas, entomólogos chilenos y sudamericanos han aportado información fundamental sobre la taxonomía, el ciclo de vida y las plantas hospedera de Cercophana frauenfeldii, desde el norte de su área de distribución hasta la Región de Magallanes. Nuestra contribución se inscribe en la continuidad de estos trabajos, añadiendo un punto de presencia insular en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos.

Los trabajos más recientes insisten en la necesidad de documentar mejor la distribución fina, la variabilidad fenotípica y la genética de las poblaciones de Cercophana frauenfeldii desde el centro-norte hasta el extremo sur de Chile.

Alcance científico de este dato local

Aunque este dato no está aún integrado en las síntesis académicas chilenas, es plenamente coherente con la distribución documentada hasta Magallanes y con la continuidad de los bosques nativos. Este único registro oportunista debe interpretarse como un primer indicio documentado de presencia en la isla Gordon y no como el resultado de un inventario sistemático. No permite extraer conclusiones sobre el tamaño, la dinámica ni la estabilidad de las poblaciones locales.

La presencia de C. frauenfeldii en Bahía Tres Brazos es biogeográficamente coherente con la distribución de su árbol hospedero Drimys winteri y con los registros ya publicados en la Región de Magallanes, incluidos los alrededores de Puerto Williams, en el Parque Omora. Más que revelar una extensión espectacular del área de distribución, este punto de presencia añade una localidad insular documentada en un archipiélago subantártico.

En el futuro, serán necesarias campañas de prospección nocturna específicamente dedicadas a los lepidópteros, diseñadas y realizadas en colaboración con entomólogos e instituciones chilenas, para confirmar la presencia de Cercophana frauenfeldii en otras islas del archipiélago y caracterizar mejor su estatus local. Las observaciones oportunistas generadas por Karukinka están pensadas para integrarse en este esfuerzo colectivo a largo plazo, y no para sustituirlo.

Bibliografía

Turberas de Tierra del Fuego: esfagnos y hepáticas, los arquitectos silenciosos de las turberas australes

Turberas de Tierra del Fuego: esfagnos y hepáticas, los arquitectos silenciosos de las turberas australes

En las turberas de Tierra del Fuego y de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, dos grupos de plantas no vasculares reinan discretamente sobre paisajes que podrían parecer hostiles a cualquier forma de vida densa: los esfagnos (Sphagnum) y las hepáticas. Minúsculas a simple vista, estas briófitas estructuran sin embargo uno de los ecosistemas más ricos en carbono y en biodiversidad del hemisferio sur. A bordo del velero Milagro, durante nuestras expediciones por los canales del sur de Tierra del Fuego, las observamos en todas partes — en la corteza de los lengas (Nothofagus), en las rocas de las riberas azotadas por las olas, en los suelos esponjosos de las turberas. Son ellas las que forman esos "bosques en miniatura" descritos por el biólogo Ricardo Rozzi y el equipo de investigadores del Parque Omora.

tourbières lichens sphaignes et hépatiques en terre de feu et réserve de biosphère du cap horn
Turbera en isla Gordon, Expedicion Karukinka, Febrero 2026

Las turberas de esfagnos: esponjas de carbono y agua

Las turberas de Tierra del Fuego se formaron entre 15 000 y 10 000 años AP, en el período posterior a la última glaciación cuaternaria. Hoy cubren una parte significativa del paisaje de la Isla Grande (en particular la Península Mitre), especialmente en las zonas más húmedas y menos perturbadas al sur del estrecho de Magallanes.

La especie dominante es Sphagnum magellanicum Brid., conocida localmente como musgo pompón. Este esfagno estructura la matriz de las turberas saturando los suelos de agua, bajando el pH y ralentizando la descomposición de la materia orgánica, lo que conduce a la acumulación de turba a veces en espesores considerables. Los servicios ecosistémicos asociados son múltiples: regulación de los procesos hidrológicos, captación y almacenamiento de carbono, hábitat para las especies y mantenimiento de la calidad del agua.

En el interior de la turba, la composición florística es notablemente homogénea. El factor ambiental que mejor explica las variaciones de composición entre turberas es la altura de la capa freática más que la riqueza específica, lo que subraya la importancia de un régimen hidrológico intacto para la conservación de estos ecosistemas.

En el lado argentino de la Isla Grande, el valle glaciar de Carbajal, al norte de Ushuaia, flanqueado por la sierra Alvear y surcado por el río Olivia, alberga una vasta llanura turbosa en domo, salpicada de lagunas, que hoy constituye un sitio piloto para la investigación argentina sobre turberas subantárticas. Los estudios realizados por el CADIC/CONICET y otras instituciones académicas utilizan el humedal del valle Carbajal como caso de estudio para cuantificar los stocks de carbono, analizar el papel de estas turberas en la regulación hidrológica de Ushuaia y evaluar los impactos de la extracción de turba en la estabilidad de este ecosistema.


Un hotspot mundial de briófitas

La Reserva de Biosfera Cabo de Hornos está reconocida como uno de los centros mundiales de diversidad de briófitas. En menos del 0,01% de la superficie terrestre mundial, la región concentra más del 5% de las especies mundiales de briófitas, con una alta proporción de endémicas. En el conjunto de la reserva se han registrado más de 300 especies de hepáticas y 450 especies de musgos.

Esta riqueza es el producto directo de las condiciones climáticas: los bosques templados húmedos reciben precipitaciones abundantes en un aire notablemente puro, libre de contaminantes atmosféricos. Las briófitas y los líquenes que colonizan troncos, rocas y suelos son poiquilohídricos — capaces de interrumpir su metabolismo durante una sequía temporal y de reanudarlo rápidamente al rehidratarse —, lo que los hace especialmente resistentes a los ciclos de hielo y deshielo.

Durante la expedición Milagro de febrero de 2026, se observaron y fotografiaron líquenes y hepáticas en varios sitios de la isla Gordon. Su identificación contó con la ayuda de Ricardo Rozzi y José German Gonzalez Calderon, a quienes el equipo agradece su colaboración.


Las hepáticas: pioneras e indicadoras

Las hepáticas (división Marchantiophyta) constituyen un grupo propio dentro de las briófitas, distinto de los musgos y las antocerotas. En los bosques subantárticos del Cabo de Hornos, colonizan preferentemente los troncos de Nothofagus, las maderas muertas y los bordes húmedos del bosque, formando tapices planos o en cojín de un verde profundo característico.

Su sensibilidad a las condiciones atmosféricas las convierte en excelentes bioindicadores de la calidad del aire y de la integridad de los ecosistemas. El Parque Etnobotánico Omora (Puerto Williams) las utiliza como mediadores pedagógicos en las escuelas de la región, para arraigar en los niños la conciencia del valor mundial de la biodiversidad de su territorio.


Funciones ecológicas en bosques y turberas

En los bosques subantárticos húmedos, esfagnos y hepáticas forman mantos gruesos capaces de retener grandes cantidades de agua y de regular la humedad local. Actúan como verdaderas esponjas naturales que amortiguan el impacto de las frecuentes lluvias, limitan la erosión y estabilizan los microhábitats.

En las turberas, los esfagnos estructuran la matriz saturada que almacena simultáneamente agua y grandes cantidades de carbono — un papel tanto más estratégico en el contexto del cambio climático. Se estima que las precipitaciones en la Patagonia podrían disminuir entre un 10 y un 20% de aquí a finales de siglo, lo que amenazaría directamente la integridad hidrológica de estos ecosistemas.

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Turberas de Tierra del Fuego, fotografiadas en el valle Carbajal (Febrero 2013, foto de Sébastien Pons)

Los líquenes, frecuentemente asociados a las briófitas en los mismos sustratos, desempeñan un papel pionero en las rocas desnudas y las morrenas glaciares, iniciando la formación de suelos que permitirán posteriormente la instalación de los musgos y luego de las plantas vasculares.


Amenazas y conservación

Las comunidades de briófitas siguen siendo vulnerables al pisoteo, a las modificaciones hidrológicas y a los efectos a largo plazo del cambio climático. Las perturbaciones causadas por especies introducidas — en particular el castor norteamericano (Castor canadensis), introducido en Tierra del Fuego en la década de 1940 — modifican profundamente los cursos de agua y las turberas, alterando indirectamente los sustratos y las condiciones microclimáticas necesarias para estos bosques en miniatura.

La extracción comercial de Sphagnum magellanicum para la horticultura supone una presión adicional: esta actividad comenzó hace unos veinte años más al norte, en las regiones de Los Lagos y Magallanes, y su impacto sobre las poblaciones naturales es objeto de esfuerzos de gestión sostenible.

En el extremo sureste de la Isla Grande, la Península Mitre prolonga esta franja de turberas hacia el Atlántico. Esta punta casi deshabitada concentra aproximadamente el 84–85% del total de turberas del país: cerca de 193 000 hectáreas de turberas sobre un total provincial estimado en 270 000 hectáreas. En diciembre de 2022, la ley provincial n.° 1461 creó el Área Natural Protegida Península Mitre, integrada al sistema de áreas protegidas de Tierra del Fuego. Los estudios coordinados por el CADIC/CONICET y las organizaciones locales muestran que estas turberas figuran entre los mayores reservorios de carbono de Argentina: almacenan el equivalente a varios años de emisiones nacionales de dióxido de carbono, y han sido reconocidas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como uno de los once ecosistemas de turberas más importantes del planeta.


Ecoturismo con lupa: ver el mundo de otra manera

Para valorizar y proteger esta biodiversidad discreta, el equipo del Parque Omora desarrolló el concepto de Ecoturismo con lupa: un ecoturismo que sitúa en el centro de la experiencia el descubrimiento de musgos, hepáticas y líquenes, en el marco de una "filosofía ambiental de campo". Equipados con una simple lupa, los visitantes son guiados para observar los bosques en miniatura y comprender su función ecológica.

Este enfoque, documentado en el film Viaje Invisible. Ecoturismo con Lupa (2013), ilustra cómo una biodiversidad a escala milimétrica puede transformar un paseo por el bosque en una exploración científica en toda regla.


Bibliografía

  • DOMÍNGUEZ, E. et al. Floristic biodiversity present in Sphagnum peatland bogs. Anales del Instituto de la Patagonia, 2021.
  • GOFFINET, B., ROZZI, R., MASSARDO, F. et al. Miniature Forests of Cape Horn: Ecotourism with a Hand Lens. University of North Texas Press, 2012.
  • ODEPA/INFOR. Musgo Sphagnum: manejo sostenible del recurso. Gobierno de Chile, 2018.
  • PIONTELLI, E. Sphagnum magellanicum Brid. en Chile. Boletín Micológico, 2008.
  • ROZZI, R. (coord.). Ecoturismo con lupa en el Parque Omora. Universidad de Magallanes.
  • SALINAS, J. et al. Generando conocimiento para el desarrollo de cultivos sustentables de SphagnumRevista INFOR, 2021.
  • VILA, I. et al. Ictiofauna en los sistemas límnicos de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Revista Biología Marina, 1999.
  • VILLAGRA, J. et al. Sphagnum peatland bog, Magallanes. Anales del Instituto de la Patagonia, 2004.
Callisphyris leptopus Philippi, una visitante de las tormentas australes

Callisphyris leptopus Philippi, una visitante de las tormentas australes

A primera vista, este insecto podría pasar por una avispa esbelta perdida lejos de su nido. Sin embargo, este espécimen observado a bordo del Milagro el 9 de abril de 2026 al este de la isla Hoste —mientras la embarcación estaba fondeada en un sitio bordeado de bosques y azotado por el mal tiempo— pertenece a un mundo completamente distinto: el de los cerambícidos australes, todavía muy imperfectamente documentados.

Callisphyris leptopus philippi longicornes autrals cerambycidae forêts subantarctiques
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, isla Hoste, Reserva de la biosfera del cabo de Hornos, Chile)

En este contexto, el encuentro cobra una verdadera dimensión científica. Callisphyris leptopus Philippi, 1859 pertenece a los Cerambycidae, una familia de coleópteros de la cual numerosas especies realizan gran parte de su desarrollo en el interior de la madera. El caso de esta especie es particularmente interesante porque, a pesar de su aspecto espectacular, la documentación de fácil acceso sigue siendo fragmentaria, dispersa entre registros taxonómicos, publicaciones forestales y avistamientos puntuales.

Una especie de los bosques australes

Las fuentes disponibles sitúan a Callisphyris leptopus en el sur de América, con presencia confirmada en Chile y en los bosques subantárticos del suroeste de Argentina. El manual forestal de la FAO dedicado a los insectos dañadores de ramas, brotes y plántulas precisa que la especie está reportada en Chile desde la región del Maule hasta Magallanes y la Antártica chilena, así como en Argentina en los bosques subantárticos.

Esta distribución no es trivial. Asocia al insecto con los paisajes de bosques templados fríos dominados por los Nothofagus, un grupo de árboles emblemático de la Patagonia subantártica y andina. La página Titan-GBIF remite explícitamente a una sección de "Plantas", señal de que la comprensión de la especie pasa por sus estrechos vínculos con sus huéspedes vegetales.

Huéspedes forestales bien identificados

La literatura forestal consultada asocia a Callisphyris leptopus con varias especies de Nothofagus, notablemente el coigüe, el raulí, la lenga y el ñirre. Las larvas se desarrollan en las ramas o tallos jóvenes, donde excavan galerías en tejidos leñosos todavía relativamente blandos.

El artículo argentino dedicado a un individuo hallado en el sur de Ushuaia aporta sobre este punto un testimonio muy concreto. Los expertos consultados describen al insecto como un "perforador o taladrador de madera", que "por lo general hace túneles en maderas jóvenes y blandas" y que habitualmente estaría ligado al ñirre, sin excluir a la lenga como posible planta huésped en este caso.

Tamaño, forma y mimetismo

El adulto posee un cuerpo alargado y una silueta singular, muy diferente de la imagen ordinaria de un coleóptero robusto. Según el registro forestal, la hembra alcanza unos 36 mm de longitud por 8,5 mm de ancho, mientras que el macho mide unos 26 mm por 6 mm de ancho. Estas dimensiones corresponden a un insecto visible, sin ser masivo, cuyas largas patas acentúan aún más la impresión de delgadez.

Callisphyris leptopus philippi de visite à bord du voilier Milagro le 9 avril 2026 (Expédition Karukinka, Île Hoste, Réserve de biosphère du cap Horn, Chili)
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, Isla Hoste, Reserva de la biosfera Cabo de Hornos, Chile)

Su apariencia es uno de sus rasgos más llamativos. El artículo publicado en Argentina destaca que este coleóptero cerambícido "trata de imitar al de las avispas", y explica que este mimetismo sirve para disuadir a posibles depredadores como aves o pequeños mamíferos. La página Titan-GBIF refuerza esta interpretación hasta en la etimología de la especie: leptopus deriva del griego leptos ("fino, delgado") y pous ("pie"), es decir, "de patas finas".

Un ciclo de vida mayormente oculto

Como muchos cerambícidos, Callisphyris leptopus pasa la mayor parte de su vida fuera de la vista humana. La fase larvaria se desarrolla en el interior de la madera, en galerías que pueden ser largas y sinuosas. El documento de la FAO menciona un ciclo biológico de unos cuatro años, desarrollándose las larvas en las ramillas y ramas antes de la emergencia de los adultos en primavera.

El artículo del Diario Prensa Libre completa esta visión con observaciones de campo más accesibles. Los expertos indican allí que el insecto puede "vivir dos o tres años en el interior del árbol, haciendo galerías", antes de salir para reproducirse y morir. Aunque las duraciones exactas varían según las fuentes, todas convergen en un punto esencial: el adulto es solo una breve aparición al final de una larga existencia oculta en el árbol.

Un insecto inofensivo, pero valioso de observar

El artículo argentino identifica al espécimen observado en Ushuaia como una hembra adulta, reconocible notablemente por la ausencia de las antenas divididas atribuidas al macho en ese testimonio. También menciona un detalle destacable: las patas llevan pelos "como pequeños pinceles", a los cuales pueden adherirse esporas de hongos, depositadas luego sobre superficies rugosas o en cavidades durante la puesta de huevos.

El mismo artículo insiste en un punto importante para el público: el insecto no pica y no representa ningún peligro para el ser humano. Si se encuentra un individuo, la mejor conducta consiste simplemente en dejarlo seguir su camino.

Por qué importa la observación a bordo del Milagro

Un insecto hallado a bordo de un velero o de un barco fondeado podría parecer una mera anécdota. En el caso de Callisphyris leptopus, es por el contrario un dato que merece ser conservado, descrito y situado en su contexto ecológico. La especie sigue estando poco presente en la literatura de síntesis accesible, a pesar de que posee una morfología distintiva, un ciclo de vida largo y un estrecho vínculo con bosques australes que, por sí mismos, ya son difíciles de inventariar por completo.

Callisphyris leptopus philippi de visite à bord du voilier Milagro le 9 avril 2026 (Expédition Karukinka, Île Hoste, Réserve de biosphère du cap Horn, Chili)
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, Isla Hoste, Reserva de la biosfera Cabo de Hornos, Chile)

El contexto del avistamiento refuerza aún más su interés. Un espécimen que llega a bordo del Milagro durante una tormenta, en un lugar bordeado de bosques, sugiere un desplazamiento favorecido por el viento o por la actividad de vuelo de un adulto en la proximidad inmediata de su hábitat forestal. Sin transformar una observación aislada en una prueba definitiva, este tipo de encuentros recuerda cuánto sigue siendo esencial la exploración naturalista en los archipiélagos, canales y márgenes forestales australes, donde muchos datos aún se basan en hallazgos fortuitos más que en series de observaciones continuas.

En las regiones australes, donde las condiciones meteorológicas complican a menudo el trabajo de campo, cada observación bien fechada, localizada e ilustrada puede enriquecer de manera significativa el conocimiento de especies aún mal monitoreadas. El paso de Callisphyris leptopus a bordo del velero Milagro no es por lo tanto una curiosidad más: es un claro recordatorio de que la exploración sigue siendo un método de conocimiento, a veces desencadenado por un simple aleteo en el medio de una tormenta.

Bibliografía

¿Coicopihue o Copihue? Philesia magellanica vs Lapageria rosea: aprender a diferenciarlos en el bosque chileno

¿Coicopihue o Copihue? Philesia magellanica vs Lapageria rosea: aprender a diferenciarlos en el bosque chileno

El copihue (Lapageria rosea) y el coicopihue (Philesia magellanica) son dos especies emparentadas, ambas miembros de la familia Philesiaceae y propias de los bosques templados y subantárticos de Chile. Se asemejan por su flor roja en forma de campana, pero algunos rasgos morfológicos, de crecimiento y de distribución permiten distinguirlas claramente en terreno:

1. El porte de la planta: gran enredadera versus pequeño arbusto

El copihue (Lapageria rosea) es una enredadera trepadora que puede alcanzar más de 10 metros de longitud, enrollándose alrededor de los troncos y ramas de NothofagusFitzroya y otras especies del bosque chileno. Sus tallos finos y flexibles dan la impresión de una planta que sube por el sotobosque y la bóveda baja, con un follaje vertical y aireado.

Lapageria rosea o Copihue (Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39275

El coicopihue (Philesia magellanica), en cambio, es principalmente un pequeño arbusto ramificado, de 1 a 3 metros de altura, que se extiende formando densos matorrales gracias a estolones y numerosos tallos secundarios. Trepa poco, se mantiene cerca del suelo y a menudo cubre laderas, rocas musgosas o márgenes de alerzales como una masa compacta de tallos apretados.

2. Hojas y tallos: follaje ancho y brillante versus hojuelas estrechas

Las hojas del copihue son alternas, largas (5–10 cm), anchas y ovoides, con 3 a 5 nervaduras paralelas muy marcadas que dan a la hoja un aspecto casi "moldeado". Son coriáceas, brillantes y bien visibles a lo largo de los tallos trepadores, lo que contribuye a su imponente silueta en el bosque.

Las hojas del coicopihue, por el contrario, son más pequeñas, estrechas, casi lineales, rígidas y terminadas en una punta fina. De color verde oscuro, se alinean apretadas a lo largo de tallos finos, lo que confiere a la planta una apariencia compacta y tupida, más discreta a nivel del suelo que por encima de los árboles.

Fleur de Copihue lapageria rosea philesiaceae
Flor de Copihue photografiada por Inao Vásquez de Santiago, Chile - Copihue, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11944192
Flor y hojas de Coicopihue photografiadas durante una expedicion Karukinka (isla Chair, Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, febrero 2025)

3. Flores y frutos: grandes campanas abiertas versus campanas estrechas

La flor del copihue es una gran campana colgante, de 5 a 10 cm, formada por seis tépalos gruesos, cerosos, rojos o rosados, a menudo estriados con líneas blancas. Los tres tépalos exteriores son más cortos, mientras que los tres tépalos internos más largos se curvan hacia afuera, permitiendo que la flor se abra ampliamente y deje al descubierto su abundante néctar, lo que la convierte en un recurso atractivo para los picaflores.

La flor del coicopihue es más pequeña, una campana colgante corta de 5–6 cm, con pétalos más apretados y que se abren menos. Su forma sigue siendo más tubular y cerrada, dando una apariencia más compacta y menos desplegada que la del copihue, aunque el color rojo-rosado se mantiene similar.

Ambos producen bayas rojas comestibles, pero las del copihue son más grandes y se utilizan con mayor frecuencia localmente, mientras que las bayas del coicopihue son modestas y poco abundantes.

4. Distribución y hábitat: más al norte versus más al sur

El copihue (Lapageria rosea) crece principalmente desde Valparaíso hasta la región de Los Ríos, en los bosques húmedos siempreverdes a lo largo de cursos de agua, ríos o laderas sombrías, donde el suelo es rico y tiene buen drenaje. Favorece los bosques de valle sombreados, a baja altitud, donde la humedad y la protección contra el sol directo favorecen el crecimiento de la enredadera.

El coicopihue (Philesia magellanica) se extiende desde Los Ríos hasta los canales de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, incluyendo la cordillera de los Andes (hasta aproximadamente 1.000 m) y las alturas de Chiloé. Tolera suelos más pesados, a veces mal drenados o incluso pantanosos (tipo Ñadi, Hualve, tepuales), lo que explica su presencia en humedales, turberas y bordes de bosques de alerces o Nothofagus subantárticos. En el seno de Karukinka, lo hemos observado sobre todo en la isla Chair, rastreando sobre las paredes húmedas del fondeadero llamado "Caleta Alukush" (por el nombre de los patos vapor en yagán) y en el corazón de esta pequeña isla situada entre la isla Gordon, los fiordos de la cordillera Darwin (Tierra del Fuego) y la isla O'Brien.

coicopihue copihue philesia magellanica lapageria rosea chili
Association Karukinka, Isla Chair, Canales Fueguinos de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (2025)

5. Rol cultural y cómo reconocerlos en terreno

El copihue es la flor nacional de Chile, declarada símbolo oficial en 1977, y ocupa un lugar central en la cultura popular, el arte, la música y la simbología mapuche, donde encarna notablemente la alegría, la solidaridad y la resistencia. Con frecuencia se le menciona en relatos patrimoniales, en soportes turísticos y en emblemas regionales, convirtiéndose en una referencia fácilmente reconocible.

El coicopihue es percibido como una especie de "hermana discreta" del copihue, presente sobre todo en las regiones australes, insulares (Chiloé) y de alta cordillera, donde florece en paisajes más exigentes y a menudo nubosos. En terreno, se delata por su menor tamaño, su porte arbustivo, sus campanas apretadas y su entorno frecuentemente pantanoso o subantártico, mientras que el copihue se distingue por su gran liana trepadora, sus grandes flores abiertas y su ambiente de bosque de valle más al norte.

Referencias bibliográficas

  1. Coronado, B. et al. (2025). Revisión de las especies Lapageria rosea y Philesia magellanica: bases para la propagación y conservación de la familia Philesiaceae en Chile. Universidad de Concepción, Facultad de Agronomía y Recursos Naturales, repositorio UdeC. Disponible en línea: https://repositorio.udec.cl/items/8448e141-02f1-4623-bfc4-598237f6023c
  2. Fundación Claudio Gay / Fundación R.A. Philippi (2024). Ficha de Philesia magellanica J.E. Smith (coicopihue). Catálogo de la flora de Chile. Disponible en línea: https://fundacionphilippi.cl/catalogo/philesia-magellanica/
  3. Chilebosque (s.f.). Philesia magellanica – Coicopihue. Base de datos sobre la flora de los bosques de Chile. Disponible en línea: http://www.chilebosque.cl/epiv/philesia_magellanica.html
  4. Chileflora (2023). Descripción e imágenes de Philesia magellanica (Coicopihue), una planta de la familia Philesiaceae. Disponible en línea: http://www.chileflora.com/Florachilena/FloraSpanish/LowResPages/SH0762.htm
  5. GoChile (2023). Copihue or Chilean bellflower in Chile. GoChile, Chile nature & tourism. Disponible en línea: https://www.gochile.cl/en/flora-fauna/copihue-or-chilean-bellflower.htm
  6. Ladera Sur, Medios de comunicación especializados en naturaleza chilena (2025). El copihue: descubriendo los secretos de la flor nacional de Chile. Disponible en línea: https://laderasur.com/articulo/el-copihue-descubriendo-los-secretos-de-la-flor-nacional-de-chile/
  7. Wikipedia (es) (2005). Lapageria rosea – Copihue. Disponible en línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Lapageria_rosea
Karukinka en el coloquio de toponimia inclusiva de la UNESCO en Montpellier

Karukinka en el coloquio de toponimia inclusiva de la UNESCO en Montpellier

El 18 de junio de 2026, la asociación Karukinka estará presente en el Coloquio Internacional “Pour une approche interdisciplinaire de la toponymie / Inclusive Toponymy: Towards an Interdisciplinary Approach”, organizado por la Cátedra UNESCO de Toponimia Inclusiva de la Universidad de Ginebra, junto con la Universidad de Montpellier Paul‑Valéry y la Universidad de Rouen‑Normandie.

toponimia inclusiva unesco

Karukinka estará representada por tres miembros: Mirtha Salamanca (comunidad selk’nam), José German González Calderón (comunidad yagán) y Lauriane Lemasson (cofundadora y coordinadora científica). El coloquio tendrá lugar en la Universidad de Montpellier, ofreciendo un marco científico e institucional privilegiado para la presentación del programa de toponimia desarrollado en terreno por la asociación, en el sur de la Patagonia y la Tierra de Fuego.

Esta participación sitúa a Karukinka en el centro de una reflexión sobre la toponimia inclusiva, es decir, sobre el papel de los nombres de lugares en el reconocimiento de las lenguas, identidades y territorios indígenas. La acción de la asociación en los canales y fiordos de la Patagonia combina desde hace tiempo la exploración náutica, la investigación archivística y la historia oral, con el objetivo de restituir y volver a circular los topónimos originarios originales de la región.

En Montpellier, este proyecto se presentará como un ejemplo concreto de cómo la toponimia, entendida no solo como un asunto técnico o administrativo sino como un acto simbólico, puede contribuir a mejorar el conocimiento del espacio geográfico y a rehabilitar esta parte de la memoria originaria. La presencia de Mirtha Salamanca y de José German González Calderón, como integrantes de pueblos cuyas lenguas y territorios fueron durante mucho tiempo invisibilizados o borrados, dará un peso particular a estas palabras.

La participación de Karukinka en este coloquio enmarcado por la UNESCO subraya también las dimensiones interdisciplinarias y transnacionales de su programa: vínculos entre la geografía, la antropología, la lingüística, la historia, la cartografía y la ciencia ambiental, así como la cooperación entre socios internacionales. Al llevar los paisajes patagónicos y fueguinos hasta el anfiteatro universitario, la asociación contribuye a tender un puente entre el trabajo de campo y el discurso académico, y a hacer más visible en el ámbito científico internacional los mundos originarios del sur.

El coloquio será así una oportunidad para compartir la metodología de recogida, verificación y restitución de topónimos desarrollada por la asociación, así como para debatir los desafíos éticos y prácticos de colaborar con integrantes de los pueblos originarios. Estas reflexiones pretenden apoyar la re‑indigenización de la toponimia de la Patagonia insular, territorios ancestrales de los Yaganes, Selk'nam y Haush y de la cual forma parte la Reserva de la Biosfera del Cabo de Hornos, y, más ampliamente, inspirar iniciativas similares en otras regiones donde la presencia originaria ha sido históricamente marginada.

De este modo, asistir al Colloquio de Toponimia Inclusiva de la UNESCO en Montpellier no es solo un evento científico e institucional para Karukinka, sino también una continuación de su compromiso duradero con la memoria y el patrimonio de los pueblos originarios, y con la relectura del mapa desde la perspectiva de las comunidades que han vivido durante millenarios en estos territorios.

La Cruz del Sur, compañera celeste de nuestras travesías en el hemisferio sur

La Cruz del Sur, compañera celeste de nuestras travesías en el hemisferio sur

La Cruz del Sur (Crux, Southern Cross o Croix du Sud) es una de las constelaciones más famosas, emblemáticas y culturalmente ricas del cielo estrellado del hemisferio sur. Aunque sea la más pequeña de las 88 constelaciones modernas, su historia, su composición estelar y su uso crucial para la navegación austral hacen de ella un objeto de estudio fascinante.

Características astronómicas

La Cruz del Sur no es técnicamente una constelación en origen, sino un asterismo (una figura destacada dibujada por estrellas especialmente brillantes). Hoy se reconoce como la constelación de la Cruz (Crux). Está formada por cuatro estrellas principales que marcan los extremos de la cruz, a menudo complementadas por una quinta, más pequeña, situada entre el brazo derecho y el pie de la cruz.

  1. Acrux (Alpha Crucis): Es la estrella más brillante de la constelación y la 12.ª estrella más brillante del cielo nocturno. Situada en la base de la cruz, es en realidad un sistema estelar múltiple situado a unos 320 años luz de la Tierra, con una magnitud aparente combinada de 0,76.
  2. Mimosa (Beta Crucis): Situada en el brazo izquierdo (oeste) de la cruz, es la segunda estrella más brillante. Se encuentra a unos 280 años luz y tiene una magnitud de 1,25.
  3. Gacrux (Gamma Crucis): En la parte superior de la cruz, Gacrux es una gigante roja de clase espectral M3.5 III. A solo 88,6 años luz, es la gigante roja más cercana al Sol y la estrella más grande de las cinco. Su magnitud es de 1,64.
  4. Imai (Delta Crucis): Es la estrella que forma el brazo derecho (este) de la cruz. Su magnitud aparente es de 2,79 y está situada a 345 años luz.
  5. Ginan (Epsilon Crucis): Aunque se omite a menudo en la forma estricta de la cruz, esta estrella de magnitud 3,58 se encuentra entre Acrux e Imai, a 230 años luz.

Historia y mitología

Significado cultural indígena

Mucho antes de los europeos, la Cruz del Sur ocupaba un lugar central en las culturas del hemisferio sur:

  • Aborígenes australianos: Las estrellas de la cruz aparecen en numerosas historias del Tiempo del Sueño y servían como calendario y guía estacional. En ciertas tradiciones, la Cruz y la “Bolsa de carbón” (una nebulosa oscura cercana) forman la cabeza del Ñandú Celestial.
  • Māori de Nueva Zelanda: En la cultura māori, la Cruz es conocida como Te Punga (“la ancla”), vinculada con la gran canoa (la Vía Láctea) de Tama‑rereti.
  • Incas: El imperio inca la conocía como Chakana (la “cruz de las escaleras”), un símbolo espiritual y cosmológico profundo que une los mundos subterráneo, terrestre y divino.

Descubrimiento europeo

En la Antigüedad, la Cruz del Sur era visible desde el Mediterráneo. Los griegos, incluido Ptolomeo, la consideraban parte de la constelación del Centauro. Debido a la precesión de los equinoccios (el lento movimiento del eje de rotación de la Tierra), fue deslizándose gradualmente por debajo del horizonte europeo y acabó olvidándose.

Fue “redescubierta” durante las grandes expediciones marítimas europeas al alba del siglo XVI. El navegante veneciano Alvise Cadamosto la anotó en 1455, llamándola carro dell’ostro (“carro del sur”), aunque su dibujo fue impreciso. El astrónomo y médico portugués João Faras es generalmente reconocido como el primer europeo en dibujarla correctamente, en mayo de 1500, desde las costas de Brasil. El navegante florentino Amerigo Vespucci la describió también en una carta de 1503.

Un emblema de los territorios australes

Más allá de su función astronómica y náutica, la Cruz del Sur se ha impuesto como figura clave, actuando como marcador identitario para los territorios extremos del sur del continente americano. Su representación expresa un profundo enraizamiento geográfico y memorial.

Así se la encuentra en el corazón de los símbolos oficiales de la Patagonia y del archipiélago fueguino.

En la bandera de la región chilena de Magallanes y de la Antártica Chilena, la constelación blanca se destaca sobre un fondo azul noche, coronando picos nevados y una estepa dorada, simbolizando la posición austral de la región.

drapeau de la province de magallanes et de l'antarctique chilien, avec la croix du sud

Al otro lado de la frontera, la bandera de la provincia argentina de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur luce también las cinco estrellas de la Cruz del Sur inclinadas sobre fondo azul, asociadas esta vez a la silueta de un albatros en vuelo, alegoría de la libertad y de la fauna marina local.

drapeau de la province de Terre de feu argentine avec la croix du sud

En ambos casos, la Cruz del Sur funciona como sello de una pertenencia compartida al mundo austral y a su historia marítima.

En un registro más libre y contemporáneo, la Cruz del Sur se cuela incluso en la identidad visual de nuestra asociación, Karukinka. Sin pretender la rigurosidad de un emblema oficial, el logo le hace un guiño pronunciado. Este gesto no es casual: es una invitación al viaje, un recordatorio discreto de nuestros campos de exploración subantárticos y de nuestro apego a los saberes, tanto marítimos como indígenas, de este extremo del mundo.

karukinka logo cruz del sur

Una herramienta de navegación invaluable

La importancia histórica mayor de la Cruz del Sur radica en su uso para la navegación oceánica. En el hemisferio norte, la Estrella Polar (Polaris) indica con precisión el polo norte celeste. El hemisferio sur carece de una equivalente brillante cerca del polo, lo que hacía compleja la orientación nocturna para los primeros marineros.

¿Cómo encontrar el polo sur celeste?

La Cruz del Sur sirve de “punto de referencia” hacia el polo sur celeste. Los marinos y navegantes emplean un método geométrico sencillo:

  • Dibujar una línea imaginaria que una Gacrux (la parte superior de la cruz) con Acrux (la base).
  • Prolongar esta línea hacia abajo unas 4,5 veces la distancia que separa estas dos estrellas.
  • Este punto imaginario en el cielo queda muy cerca del polo sur celeste.

Para confirmar este punto, los navegantes se apoyan en dos estrellas muy brillantes vecinas, Alpha y Beta Centauri (las “Punteras”). Trazando una línea perpendicular al punto medio del segmento que une estas dos Punteras, la intersección de esa línea con la que desciende desde la Cruz da la ubicación exacta del polo sur celeste.

Esta técnica fue esencial para los navegantes polinesios en sus increíbles odiseas transoceánicas. Durante la primera vuelta al mundo (1519–1522), la expedición de Magallanes también aprendió y utilizó estas técnicas basadas en la Cruz del Sur para navegar en la inmensidad del Pacífico y del Océano Austral. Los gauchos argentinos la usaban del mismo modo para orientarse de noche en la inmensidad de la Pampa y la Patagonia.

Hoy en día, la importancia de la Cruz del Sur es tal que se ha convertido en un emblema nacional. Aparece en buena posición en las banderas de varias naciones del hemisferio sur, como Australia, Nueva Zelanda (que muestra solo las cuatro estrellas principales), Brasil, Papua Nueva Guinea y las islas Salomón.

Cabo de Hornos au Long Cours (CHLC): El apasionante trabajo histórico de un equipo de voluntarios

Cabo de Hornos au Long Cours (CHLC): El apasionante trabajo histórico de un equipo de voluntarios

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours y el sitio web Cap‑Horniers Français representan hoy una de las fuentes independientes más valiosas para comprender la epopeya de los grandes veleros mercantes franceses y de los marineros que atravesaron el cabo de Hornos. A través de una investigación meticulosa y voluntaria, el sitio documenta barcos, viajes y tripulaciones, devolviendo una voz a esos navegantes del largo curso cuya memoria podría haberse quedado confinada en los archivos y unos pocos vitrinas de museo.

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours
El puerto de Nantes (Quai de la Fosse) al final del siglo XIX (Coleccion de archivos Le Coat)

Una memoria viva de los cap‑horniers franceses

El término “cap‑horniers” (o cap‑horniers / cap-horned sailors / cabornernos) se aplica tanto a los grandes veleros de carga como a los marineros que, entre mediados del siglo XIX y la década de 1920, navegaban entre Europa y los puertos del Pacífico, rodeando el cabo de Hornos. Estos tres o cuatro mástiles, barcos de acero de vela, enfrentaban condiciones extremas: vientos furiosos, mares pesados y frío austral, especialmente cuando debían remontar vientos predominantes para pasar de este a oeste alrededor del Horn.

Durante más de un siglo, hasta los años veinte, la ruta del cabo de Hornos fue una de las grandes arterias del comercio marítimo mundial: los veleros franceses transportaban guano y nitratos desde Chile y Perú, cereales desde Australia y California, madera desde Norteamérica, metales y níquel, entre muchas otras cargas. Antes de la vaporización y el Canal de Panamá, esos grandes barcos de vela configuraban las redes comerciales de la época, dejando un legado de coraje y resistencia.

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours y sus raíces

La asociación Cap Horn au Long Cours (CHLC) prolonga el espíritu de la Amicale Internationale des Capitaines au Long Cours Cap‑Horniers (AICH), la “Asociación Internacional de Capitanes de Vela del Cap Horn”, hoy desaparecida junto con la última generación de capitanes de barco de vela que la animaron. Siguiendo esa herencia, CHLC se fija como objetivo “salvaguardar y dar a conocer el patrimonio de los cap‑horniers” (cabornernos), ya se trate de navíos, rutas, profesiones o trayectorias humanas.

Para concretar este objetivo, la asociación ha creado y administra el sitio caphorniersfrancais.fr, dedicado íntegramente a los marineros franceses de los grandes veleros mercantes que cruzaron el cabo de Hornos a la vela. El sitio establece un objetivo claro y ambicioso: documentar, a largo plazo, todos los viajes de todos los marineros franceses cap‑horniers sobre todos los veleros de carga franceses que doblaron el Horn.

Un trabajo de investigación independiente y voluntario

El trabajo detrás de Cap‑Horniers Français se realiza de manera totalmente independiente y basada en voluntarios. El equipo reúne y cruza múltiples fuentes: archivos de armadores, diarios de a bordo, listas de tripulación, crónicas de viaje, fotografías familiares, cartas privadas y correcciones o aportes enviados por descendientes de marineros.

Los responsables del sitio reconocen abiertamente la dimensión “monumental” de la tarea y el hecho de que llevará años de trabajo, invitando al público a contribuir documentos, recuerdos y cualquier corrección que detecten en las fichas existentes. Este enfoque participativo convierte el proyecto en una verdadera empresa colaborativa de historia marítima, donde familias, investigadores locales y aficionados van enriqueciendo progresivamente una base de datos única.

Barcos, viajes, tripulaciones: un corpus documental en expansión

Uno de los aportes principales del sitio es reunir, barco a barco y viaje a viaje, las rutas seguidas y los nombres de los marineros embarcados. La intención declarada es que los cap‑horniers dejen de ser solo siluetas anónimas en viejas fotografías y se conviertan en personas identificables, reubicadas en el contexto de sus campañas de largo curso.

El sitio también destaca relatos de la mar y testimonios directos, como el de Abel Guillou, capitán del tres mástiles de acero Bretagne, naufragado en el cabo de Hornos en agosto de 1900 tras dos meses y medio de lucha