Callisphyris leptopus Philippi, una visitante de las tormentas australes

Callisphyris leptopus Philippi, una visitante de las tormentas australes

A primera vista, este insecto podría pasar por una avispa esbelta perdida lejos de su nido. Sin embargo, este espécimen observado a bordo del Milagro el 9 de abril de 2026 al este de la isla Hoste —mientras la embarcación estaba fondeada en un sitio bordeado de bosques y azotado por el mal tiempo— pertenece a un mundo completamente distinto: el de los cerambícidos australes, todavía muy imperfectamente documentados.

Callisphyris leptopus philippi longicornes autrals cerambycidae forêts subantarctiques
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, isla Hoste, Reserva de la biosfera del cabo de Hornos, Chile)

En este contexto, el encuentro cobra una verdadera dimensión científica. Callisphyris leptopus Philippi, 1859 pertenece a los Cerambycidae, una familia de coleópteros de la cual numerosas especies realizan gran parte de su desarrollo en el interior de la madera. El caso de esta especie es particularmente interesante porque, a pesar de su aspecto espectacular, la documentación de fácil acceso sigue siendo fragmentaria, dispersa entre registros taxonómicos, publicaciones forestales y avistamientos puntuales.

Una especie de los bosques australes

Las fuentes disponibles sitúan a Callisphyris leptopus en el sur de América, con presencia confirmada en Chile y en los bosques subantárticos del suroeste de Argentina. El manual forestal de la FAO dedicado a los insectos dañadores de ramas, brotes y plántulas precisa que la especie está reportada en Chile desde la región del Maule hasta Magallanes y la Antártica chilena, así como en Argentina en los bosques subantárticos.

Esta distribución no es trivial. Asocia al insecto con los paisajes de bosques templados fríos dominados por los Nothofagus, un grupo de árboles emblemático de la Patagonia subantártica y andina. La página Titan-GBIF remite explícitamente a una sección de "Plantas", señal de que la comprensión de la especie pasa por sus estrechos vínculos con sus huéspedes vegetales.

Huéspedes forestales bien identificados

La literatura forestal consultada asocia a Callisphyris leptopus con varias especies de Nothofagus, notablemente el coigüe, el raulí, la lenga y el ñirre. Las larvas se desarrollan en las ramas o tallos jóvenes, donde excavan galerías en tejidos leñosos todavía relativamente blandos.

El artículo argentino dedicado a un individuo hallado en el sur de Ushuaia aporta sobre este punto un testimonio muy concreto. Los expertos consultados describen al insecto como un "perforador o taladrador de madera", que "por lo general hace túneles en maderas jóvenes y blandas" y que habitualmente estaría ligado al ñirre, sin excluir a la lenga como posible planta huésped en este caso.

Tamaño, forma y mimetismo

El adulto posee un cuerpo alargado y una silueta singular, muy diferente de la imagen ordinaria de un coleóptero robusto. Según el registro forestal, la hembra alcanza unos 36 mm de longitud por 8,5 mm de ancho, mientras que el macho mide unos 26 mm por 6 mm de ancho. Estas dimensiones corresponden a un insecto visible, sin ser masivo, cuyas largas patas acentúan aún más la impresión de delgadez.

Callisphyris leptopus philippi de visite à bord du voilier Milagro le 9 avril 2026 (Expédition Karukinka, Île Hoste, Réserve de biosphère du cap Horn, Chili)
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, Isla Hoste, Reserva de la biosfera Cabo de Hornos, Chile)

Su apariencia es uno de sus rasgos más llamativos. El artículo publicado en Argentina destaca que este coleóptero cerambícido "trata de imitar al de las avispas", y explica que este mimetismo sirve para disuadir a posibles depredadores como aves o pequeños mamíferos. La página Titan-GBIF refuerza esta interpretación hasta en la etimología de la especie: leptopus deriva del griego leptos ("fino, delgado") y pous ("pie"), es decir, "de patas finas".

Un ciclo de vida mayormente oculto

Como muchos cerambícidos, Callisphyris leptopus pasa la mayor parte de su vida fuera de la vista humana. La fase larvaria se desarrolla en el interior de la madera, en galerías que pueden ser largas y sinuosas. El documento de la FAO menciona un ciclo biológico de unos cuatro años, desarrollándose las larvas en las ramillas y ramas antes de la emergencia de los adultos en primavera.

El artículo del Diario Prensa Libre completa esta visión con observaciones de campo más accesibles. Los expertos indican allí que el insecto puede "vivir dos o tres años en el interior del árbol, haciendo galerías", antes de salir para reproducirse y morir. Aunque las duraciones exactas varían según las fuentes, todas convergen en un punto esencial: el adulto es solo una breve aparición al final de una larga existencia oculta en el árbol.

Un insecto inofensivo, pero valioso de observar

El artículo argentino identifica al espécimen observado en Ushuaia como una hembra adulta, reconocible notablemente por la ausencia de las antenas divididas atribuidas al macho en ese testimonio. También menciona un detalle destacable: las patas llevan pelos "como pequeños pinceles", a los cuales pueden adherirse esporas de hongos, depositadas luego sobre superficies rugosas o en cavidades durante la puesta de huevos.

El mismo artículo insiste en un punto importante para el público: el insecto no pica y no representa ningún peligro para el ser humano. Si se encuentra un individuo, la mejor conducta consiste simplemente en dejarlo seguir su camino.

Por qué importa la observación a bordo del Milagro

Un insecto hallado a bordo de un velero o de un barco fondeado podría parecer una mera anécdota. En el caso de Callisphyris leptopus, es por el contrario un dato que merece ser conservado, descrito y situado en su contexto ecológico. La especie sigue estando poco presente en la literatura de síntesis accesible, a pesar de que posee una morfología distintiva, un ciclo de vida largo y un estrecho vínculo con bosques australes que, por sí mismos, ya son difíciles de inventariar por completo.

Callisphyris leptopus philippi de visite à bord du voilier Milagro le 9 avril 2026 (Expédition Karukinka, Île Hoste, Réserve de biosphère du cap Horn, Chili)
Callisphyris leptopus philippi de visita a bordo del velero Milagro el 9 de abril 2026 (Expedicion Karukinka, Isla Hoste, Reserva de la biosfera Cabo de Hornos, Chile)

El contexto del avistamiento refuerza aún más su interés. Un espécimen que llega a bordo del Milagro durante una tormenta, en un lugar bordeado de bosques, sugiere un desplazamiento favorecido por el viento o por la actividad de vuelo de un adulto en la proximidad inmediata de su hábitat forestal. Sin transformar una observación aislada en una prueba definitiva, este tipo de encuentros recuerda cuánto sigue siendo esencial la exploración naturalista en los archipiélagos, canales y márgenes forestales australes, donde muchos datos aún se basan en hallazgos fortuitos más que en series de observaciones continuas.

En las regiones australes, donde las condiciones meteorológicas complican a menudo el trabajo de campo, cada observación bien fechada, localizada e ilustrada puede enriquecer de manera significativa el conocimiento de especies aún mal monitoreadas. El paso de Callisphyris leptopus a bordo del velero Milagro no es por lo tanto una curiosidad más: es un claro recordatorio de que la exploración sigue siendo un método de conocimiento, a veces desencadenado por un simple aleteo en el medio de una tormenta.

Bibliografía

¿Coicopihue o Copihue? Philesia magellanica vs Lapageria rosea: aprender a diferenciarlos en el bosque chileno

¿Coicopihue o Copihue? Philesia magellanica vs Lapageria rosea: aprender a diferenciarlos en el bosque chileno

El copihue (Lapageria rosea) y el coicopihue (Philesia magellanica) son dos especies emparentadas, ambas miembros de la familia Philesiaceae y propias de los bosques templados y subantárticos de Chile. Se asemejan por su flor roja en forma de campana, pero algunos rasgos morfológicos, de crecimiento y de distribución permiten distinguirlas claramente en terreno:

1. El porte de la planta: gran enredadera versus pequeño arbusto

El copihue (Lapageria rosea) es una enredadera trepadora que puede alcanzar más de 10 metros de longitud, enrollándose alrededor de los troncos y ramas de NothofagusFitzroya y otras especies del bosque chileno. Sus tallos finos y flexibles dan la impresión de una planta que sube por el sotobosque y la bóveda baja, con un follaje vertical y aireado.

Lapageria rosea o Copihue (Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39275

El coicopihue (Philesia magellanica), en cambio, es principalmente un pequeño arbusto ramificado, de 1 a 3 metros de altura, que se extiende formando densos matorrales gracias a estolones y numerosos tallos secundarios. Trepa poco, se mantiene cerca del suelo y a menudo cubre laderas, rocas musgosas o márgenes de alerzales como una masa compacta de tallos apretados.

2. Hojas y tallos: follaje ancho y brillante versus hojuelas estrechas

Las hojas del copihue son alternas, largas (5–10 cm), anchas y ovoides, con 3 a 5 nervaduras paralelas muy marcadas que dan a la hoja un aspecto casi "moldeado". Son coriáceas, brillantes y bien visibles a lo largo de los tallos trepadores, lo que contribuye a su imponente silueta en el bosque.

Las hojas del coicopihue, por el contrario, son más pequeñas, estrechas, casi lineales, rígidas y terminadas en una punta fina. De color verde oscuro, se alinean apretadas a lo largo de tallos finos, lo que confiere a la planta una apariencia compacta y tupida, más discreta a nivel del suelo que por encima de los árboles.

Fleur de Copihue lapageria rosea philesiaceae
Flor de Copihue photografiada por Inao Vásquez de Santiago, Chile - Copihue, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11944192
Flor y hojas de Coicopihue photografiadas durante una expedicion Karukinka (isla Chair, Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, febrero 2025)

3. Flores y frutos: grandes campanas abiertas versus campanas estrechas

La flor del copihue es una gran campana colgante, de 5 a 10 cm, formada por seis tépalos gruesos, cerosos, rojos o rosados, a menudo estriados con líneas blancas. Los tres tépalos exteriores son más cortos, mientras que los tres tépalos internos más largos se curvan hacia afuera, permitiendo que la flor se abra ampliamente y deje al descubierto su abundante néctar, lo que la convierte en un recurso atractivo para los picaflores.

La flor del coicopihue es más pequeña, una campana colgante corta de 5–6 cm, con pétalos más apretados y que se abren menos. Su forma sigue siendo más tubular y cerrada, dando una apariencia más compacta y menos desplegada que la del copihue, aunque el color rojo-rosado se mantiene similar.

Ambos producen bayas rojas comestibles, pero las del copihue son más grandes y se utilizan con mayor frecuencia localmente, mientras que las bayas del coicopihue son modestas y poco abundantes.

4. Distribución y hábitat: más al norte versus más al sur

El copihue (Lapageria rosea) crece principalmente desde Valparaíso hasta la región de Los Ríos, en los bosques húmedos siempreverdes a lo largo de cursos de agua, ríos o laderas sombrías, donde el suelo es rico y tiene buen drenaje. Favorece los bosques de valle sombreados, a baja altitud, donde la humedad y la protección contra el sol directo favorecen el crecimiento de la enredadera.

El coicopihue (Philesia magellanica) se extiende desde Los Ríos hasta los canales de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, incluyendo la cordillera de los Andes (hasta aproximadamente 1.000 m) y las alturas de Chiloé. Tolera suelos más pesados, a veces mal drenados o incluso pantanosos (tipo Ñadi, Hualve, tepuales), lo que explica su presencia en humedales, turberas y bordes de bosques de alerces o Nothofagus subantárticos. En el seno de Karukinka, lo hemos observado sobre todo en la isla Chair, rastreando sobre las paredes húmedas del fondeadero llamado "Caleta Alukush" (por el nombre de los patos vapor en yagán) y en el corazón de esta pequeña isla situada entre la isla Gordon, los fiordos de la cordillera Darwin (Tierra del Fuego) y la isla O'Brien.

coicopihue copihue philesia magellanica lapageria rosea chili
Association Karukinka, Isla Chair, Canales Fueguinos de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (2025)

5. Rol cultural y cómo reconocerlos en terreno

El copihue es la flor nacional de Chile, declarada símbolo oficial en 1977, y ocupa un lugar central en la cultura popular, el arte, la música y la simbología mapuche, donde encarna notablemente la alegría, la solidaridad y la resistencia. Con frecuencia se le menciona en relatos patrimoniales, en soportes turísticos y en emblemas regionales, convirtiéndose en una referencia fácilmente reconocible.

El coicopihue es percibido como una especie de "hermana discreta" del copihue, presente sobre todo en las regiones australes, insulares (Chiloé) y de alta cordillera, donde florece en paisajes más exigentes y a menudo nubosos. En terreno, se delata por su menor tamaño, su porte arbustivo, sus campanas apretadas y su entorno frecuentemente pantanoso o subantártico, mientras que el copihue se distingue por su gran liana trepadora, sus grandes flores abiertas y su ambiente de bosque de valle más al norte.

Referencias bibliográficas

  1. Coronado, B. et al. (2025). Revisión de las especies Lapageria rosea y Philesia magellanica: bases para la propagación y conservación de la familia Philesiaceae en Chile. Universidad de Concepción, Facultad de Agronomía y Recursos Naturales, repositorio UdeC. Disponible en línea: https://repositorio.udec.cl/items/8448e141-02f1-4623-bfc4-598237f6023c
  2. Fundación Claudio Gay / Fundación R.A. Philippi (2024). Ficha de Philesia magellanica J.E. Smith (coicopihue). Catálogo de la flora de Chile. Disponible en línea: https://fundacionphilippi.cl/catalogo/philesia-magellanica/
  3. Chilebosque (s.f.). Philesia magellanica – Coicopihue. Base de datos sobre la flora de los bosques de Chile. Disponible en línea: http://www.chilebosque.cl/epiv/philesia_magellanica.html
  4. Chileflora (2023). Descripción e imágenes de Philesia magellanica (Coicopihue), una planta de la familia Philesiaceae. Disponible en línea: http://www.chileflora.com/Florachilena/FloraSpanish/LowResPages/SH0762.htm
  5. GoChile (2023). Copihue or Chilean bellflower in Chile. GoChile, Chile nature & tourism. Disponible en línea: https://www.gochile.cl/en/flora-fauna/copihue-or-chilean-bellflower.htm
  6. Ladera Sur, Medios de comunicación especializados en naturaleza chilena (2025). El copihue: descubriendo los secretos de la flor nacional de Chile. Disponible en línea: https://laderasur.com/articulo/el-copihue-descubriendo-los-secretos-de-la-flor-nacional-de-chile/
  7. Wikipedia (es) (2005). Lapageria rosea – Copihue. Disponible en línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Lapageria_rosea
Karukinka en el coloquio de toponimia inclusiva de la UNESCO en Montpellier

Karukinka en el coloquio de toponimia inclusiva de la UNESCO en Montpellier

El 18 de junio de 2026, la asociación Karukinka estará presente en el Coloquio Internacional “Pour une approche interdisciplinaire de la toponymie / Inclusive Toponymy: Towards an Interdisciplinary Approach”, organizado por la Cátedra UNESCO de Toponimia Inclusiva de la Universidad de Ginebra, junto con la Universidad de Montpellier Paul‑Valéry y la Universidad de Rouen‑Normandie.

toponimia inclusiva unesco

Karukinka estará representada por tres miembros: Mirtha Salamanca (comunidad selk’nam), José German González Calderón (comunidad yagán) y Lauriane Lemasson (cofundadora y coordinadora científica). El coloquio tendrá lugar en la Universidad de Montpellier, ofreciendo un marco científico e institucional privilegiado para la presentación del programa de toponimia desarrollado en terreno por la asociación, en el sur de la Patagonia y la Tierra de Fuego.

Esta participación sitúa a Karukinka en el centro de una reflexión sobre la toponimia inclusiva, es decir, sobre el papel de los nombres de lugares en el reconocimiento de las lenguas, identidades y territorios indígenas. La acción de la asociación en los canales y fiordos de la Patagonia combina desde hace tiempo la exploración náutica, la investigación archivística y la historia oral, con el objetivo de restituir y volver a circular los topónimos originarios originales de la región.

En Montpellier, este proyecto se presentará como un ejemplo concreto de cómo la toponimia, entendida no solo como un asunto técnico o administrativo sino como un acto simbólico, puede contribuir a mejorar el conocimiento del espacio geográfico y a rehabilitar esta parte de la memoria originaria. La presencia de Mirtha Salamanca y de José German González Calderón, como integrantes de pueblos cuyas lenguas y territorios fueron durante mucho tiempo invisibilizados o borrados, dará un peso particular a estas palabras.

La participación de Karukinka en este coloquio enmarcado por la UNESCO subraya también las dimensiones interdisciplinarias y transnacionales de su programa: vínculos entre la geografía, la antropología, la lingüística, la historia, la cartografía y la ciencia ambiental, así como la cooperación entre socios internacionales. Al llevar los paisajes patagónicos y fueguinos hasta el anfiteatro universitario, la asociación contribuye a tender un puente entre el trabajo de campo y el discurso académico, y a hacer más visible en el ámbito científico internacional los mundos originarios del sur.

El coloquio será así una oportunidad para compartir la metodología de recogida, verificación y restitución de topónimos desarrollada por la asociación, así como para debatir los desafíos éticos y prácticos de colaborar con integrantes de los pueblos originarios. Estas reflexiones pretenden apoyar la re‑indigenización de la toponimia de la Patagonia insular, territorios ancestrales de los Yaganes, Selk'nam y Haush y de la cual forma parte la Reserva de la Biosfera del Cabo de Hornos, y, más ampliamente, inspirar iniciativas similares en otras regiones donde la presencia originaria ha sido históricamente marginada.

De este modo, asistir al Colloquio de Toponimia Inclusiva de la UNESCO en Montpellier no es solo un evento científico e institucional para Karukinka, sino también una continuación de su compromiso duradero con la memoria y el patrimonio de los pueblos originarios, y con la relectura del mapa desde la perspectiva de las comunidades que han vivido durante millenarios en estos territorios.

La Cruz del Sur, compañera celeste de nuestras travesías en el hemisferio sur

La Cruz del Sur, compañera celeste de nuestras travesías en el hemisferio sur

La Cruz del Sur (Crux, Southern Cross o Croix du Sud) es una de las constelaciones más famosas, emblemáticas y culturalmente ricas del cielo estrellado del hemisferio sur. Aunque sea la más pequeña de las 88 constelaciones modernas, su historia, su composición estelar y su uso crucial para la navegación austral hacen de ella un objeto de estudio fascinante.

Características astronómicas

La Cruz del Sur no es técnicamente una constelación en origen, sino un asterismo (una figura destacada dibujada por estrellas especialmente brillantes). Hoy se reconoce como la constelación de la Cruz (Crux). Está formada por cuatro estrellas principales que marcan los extremos de la cruz, a menudo complementadas por una quinta, más pequeña, situada entre el brazo derecho y el pie de la cruz.

  1. Acrux (Alpha Crucis): Es la estrella más brillante de la constelación y la 12.ª estrella más brillante del cielo nocturno. Situada en la base de la cruz, es en realidad un sistema estelar múltiple situado a unos 320 años luz de la Tierra, con una magnitud aparente combinada de 0,76.
  2. Mimosa (Beta Crucis): Situada en el brazo izquierdo (oeste) de la cruz, es la segunda estrella más brillante. Se encuentra a unos 280 años luz y tiene una magnitud de 1,25.
  3. Gacrux (Gamma Crucis): En la parte superior de la cruz, Gacrux es una gigante roja de clase espectral M3.5 III. A solo 88,6 años luz, es la gigante roja más cercana al Sol y la estrella más grande de las cinco. Su magnitud es de 1,64.
  4. Imai (Delta Crucis): Es la estrella que forma el brazo derecho (este) de la cruz. Su magnitud aparente es de 2,79 y está situada a 345 años luz.
  5. Ginan (Epsilon Crucis): Aunque se omite a menudo en la forma estricta de la cruz, esta estrella de magnitud 3,58 se encuentra entre Acrux e Imai, a 230 años luz.

Historia y mitología

Significado cultural indígena

Mucho antes de los europeos, la Cruz del Sur ocupaba un lugar central en las culturas del hemisferio sur:

  • Aborígenes australianos: Las estrellas de la cruz aparecen en numerosas historias del Tiempo del Sueño y servían como calendario y guía estacional. En ciertas tradiciones, la Cruz y la “Bolsa de carbón” (una nebulosa oscura cercana) forman la cabeza del Ñandú Celestial.
  • Māori de Nueva Zelanda: En la cultura māori, la Cruz es conocida como Te Punga (“la ancla”), vinculada con la gran canoa (la Vía Láctea) de Tama‑rereti.
  • Incas: El imperio inca la conocía como Chakana (la “cruz de las escaleras”), un símbolo espiritual y cosmológico profundo que une los mundos subterráneo, terrestre y divino.

Descubrimiento europeo

En la Antigüedad, la Cruz del Sur era visible desde el Mediterráneo. Los griegos, incluido Ptolomeo, la consideraban parte de la constelación del Centauro. Debido a la precesión de los equinoccios (el lento movimiento del eje de rotación de la Tierra), fue deslizándose gradualmente por debajo del horizonte europeo y acabó olvidándose.

Fue “redescubierta” durante las grandes expediciones marítimas europeas al alba del siglo XVI. El navegante veneciano Alvise Cadamosto la anotó en 1455, llamándola carro dell’ostro (“carro del sur”), aunque su dibujo fue impreciso. El astrónomo y médico portugués João Faras es generalmente reconocido como el primer europeo en dibujarla correctamente, en mayo de 1500, desde las costas de Brasil. El navegante florentino Amerigo Vespucci la describió también en una carta de 1503.

Un emblema de los territorios australes

Más allá de su función astronómica y náutica, la Cruz del Sur se ha impuesto como figura clave, actuando como marcador identitario para los territorios extremos del sur del continente americano. Su representación expresa un profundo enraizamiento geográfico y memorial.

Así se la encuentra en el corazón de los símbolos oficiales de la Patagonia y del archipiélago fueguino.

En la bandera de la región chilena de Magallanes y de la Antártica Chilena, la constelación blanca se destaca sobre un fondo azul noche, coronando picos nevados y una estepa dorada, simbolizando la posición austral de la región.

drapeau de la province de magallanes et de l'antarctique chilien, avec la croix du sud

Al otro lado de la frontera, la bandera de la provincia argentina de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur luce también las cinco estrellas de la Cruz del Sur inclinadas sobre fondo azul, asociadas esta vez a la silueta de un albatros en vuelo, alegoría de la libertad y de la fauna marina local.

drapeau de la province de Terre de feu argentine avec la croix du sud

En ambos casos, la Cruz del Sur funciona como sello de una pertenencia compartida al mundo austral y a su historia marítima.

En un registro más libre y contemporáneo, la Cruz del Sur se cuela incluso en la identidad visual de nuestra asociación, Karukinka. Sin pretender la rigurosidad de un emblema oficial, el logo le hace un guiño pronunciado. Este gesto no es casual: es una invitación al viaje, un recordatorio discreto de nuestros campos de exploración subantárticos y de nuestro apego a los saberes, tanto marítimos como indígenas, de este extremo del mundo.

karukinka logo cruz del sur

Una herramienta de navegación invaluable

La importancia histórica mayor de la Cruz del Sur radica en su uso para la navegación oceánica. En el hemisferio norte, la Estrella Polar (Polaris) indica con precisión el polo norte celeste. El hemisferio sur carece de una equivalente brillante cerca del polo, lo que hacía compleja la orientación nocturna para los primeros marineros.

¿Cómo encontrar el polo sur celeste?

La Cruz del Sur sirve de “punto de referencia” hacia el polo sur celeste. Los marinos y navegantes emplean un método geométrico sencillo:

  • Dibujar una línea imaginaria que una Gacrux (la parte superior de la cruz) con Acrux (la base).
  • Prolongar esta línea hacia abajo unas 4,5 veces la distancia que separa estas dos estrellas.
  • Este punto imaginario en el cielo queda muy cerca del polo sur celeste.

Para confirmar este punto, los navegantes se apoyan en dos estrellas muy brillantes vecinas, Alpha y Beta Centauri (las “Punteras”). Trazando una línea perpendicular al punto medio del segmento que une estas dos Punteras, la intersección de esa línea con la que desciende desde la Cruz da la ubicación exacta del polo sur celeste.

Esta técnica fue esencial para los navegantes polinesios en sus increíbles odiseas transoceánicas. Durante la primera vuelta al mundo (1519–1522), la expedición de Magallanes también aprendió y utilizó estas técnicas basadas en la Cruz del Sur para navegar en la inmensidad del Pacífico y del Océano Austral. Los gauchos argentinos la usaban del mismo modo para orientarse de noche en la inmensidad de la Pampa y la Patagonia.

Hoy en día, la importancia de la Cruz del Sur es tal que se ha convertido en un emblema nacional. Aparece en buena posición en las banderas de varias naciones del hemisferio sur, como Australia, Nueva Zelanda (que muestra solo las cuatro estrellas principales), Brasil, Papua Nueva Guinea y las islas Salomón.

Cabo de Hornos au Long Cours (CHLC): El apasionante trabajo histórico de un equipo de voluntarios

Cabo de Hornos au Long Cours (CHLC): El apasionante trabajo histórico de un equipo de voluntarios

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours y el sitio web Cap‑Horniers Français representan hoy una de las fuentes independientes más valiosas para comprender la epopeya de los grandes veleros mercantes franceses y de los marineros que atravesaron el cabo de Hornos. A través de una investigación meticulosa y voluntaria, el sitio documenta barcos, viajes y tripulaciones, devolviendo una voz a esos navegantes del largo curso cuya memoria podría haberse quedado confinada en los archivos y unos pocos vitrinas de museo.

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours
El puerto de Nantes (Quai de la Fosse) al final del siglo XIX (Coleccion de archivos Le Coat)

Una memoria viva de los cap‑horniers franceses

El término “cap‑horniers” (o cap‑horniers / cap-horned sailors / cabornernos) se aplica tanto a los grandes veleros de carga como a los marineros que, entre mediados del siglo XIX y la década de 1920, navegaban entre Europa y los puertos del Pacífico, rodeando el cabo de Hornos. Estos tres o cuatro mástiles, barcos de acero de vela, enfrentaban condiciones extremas: vientos furiosos, mares pesados y frío austral, especialmente cuando debían remontar vientos predominantes para pasar de este a oeste alrededor del Horn.

Durante más de un siglo, hasta los años veinte, la ruta del cabo de Hornos fue una de las grandes arterias del comercio marítimo mundial: los veleros franceses transportaban guano y nitratos desde Chile y Perú, cereales desde Australia y California, madera desde Norteamérica, metales y níquel, entre muchas otras cargas. Antes de la vaporización y el Canal de Panamá, esos grandes barcos de vela configuraban las redes comerciales de la época, dejando un legado de coraje y resistencia.

La asociación Cabo de Hornos au Long Cours y sus raíces

La asociación Cap Horn au Long Cours (CHLC) prolonga el espíritu de la Amicale Internationale des Capitaines au Long Cours Cap‑Horniers (AICH), la “Asociación Internacional de Capitanes de Vela del Cap Horn”, hoy desaparecida junto con la última generación de capitanes de barco de vela que la animaron. Siguiendo esa herencia, CHLC se fija como objetivo “salvaguardar y dar a conocer el patrimonio de los cap‑horniers” (cabornernos), ya se trate de navíos, rutas, profesiones o trayectorias humanas.

Para concretar este objetivo, la asociación ha creado y administra el sitio caphorniersfrancais.fr, dedicado íntegramente a los marineros franceses de los grandes veleros mercantes que cruzaron el cabo de Hornos a la vela. El sitio establece un objetivo claro y ambicioso: documentar, a largo plazo, todos los viajes de todos los marineros franceses cap‑horniers sobre todos los veleros de carga franceses que doblaron el Horn.

Un trabajo de investigación independiente y voluntario

El trabajo detrás de Cap‑Horniers Français se realiza de manera totalmente independiente y basada en voluntarios. El equipo reúne y cruza múltiples fuentes: archivos de armadores, diarios de a bordo, listas de tripulación, crónicas de viaje, fotografías familiares, cartas privadas y correcciones o aportes enviados por descendientes de marineros.

Los responsables del sitio reconocen abiertamente la dimensión “monumental” de la tarea y el hecho de que llevará años de trabajo, invitando al público a contribuir documentos, recuerdos y cualquier corrección que detecten en las fichas existentes. Este enfoque participativo convierte el proyecto en una verdadera empresa colaborativa de historia marítima, donde familias, investigadores locales y aficionados van enriqueciendo progresivamente una base de datos única.

Barcos, viajes, tripulaciones: un corpus documental en expansión

Uno de los aportes principales del sitio es reunir, barco a barco y viaje a viaje, las rutas seguidas y los nombres de los marineros embarcados. La intención declarada es que los cap‑horniers dejen de ser solo siluetas anónimas en viejas fotografías y se conviertan en personas identificables, reubicadas en el contexto de sus campañas de largo curso.

El sitio también destaca relatos de la mar y testimonios directos, como el de Abel Guillou, capitán del tres mástiles de acero Bretagne, naufragado en el cabo de Hornos en agosto de 1900 tras dos meses y medio de lucha

Rayadito – Aphrastura spinicauda: un paseriforme emblemático de los bosques de la Patagonia y el Cabo de Hornos

Rayadito – Aphrastura spinicauda: un paseriforme emblemático de los bosques de la Patagonia y el Cabo de Hornos

El género Aphrastura (familia Furnariidae) agrupa a pequeños paseriformes insectívoros endémicos del sudoeste de América del Sur. Históricamente comprendía dos especies: el rayadito de cola larga (Aphrastura spinicauda, sinálax rayadito o rayadito espinoso), ampliamente distribuido en los bosques templados de Chile y de la Argentina austral, y el rayadito de Masafuera (Aphrastura masafuerae), microendémico de la isla Alejandro Selkirk, en el archipiélago Juan Fernández.

rayadito aphrastura spinicauda
Rayadito (Aphrastura spinicauda) fotografiado durante una expedición Karukinka en los canales de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos (Chile, abril de 2025).

Los rayaditos (en yagán: tachikatchina) ocupan un papel central en la biología de los bosques templados australes, donde A. spinicauda es uno de los pájaros cavernícolas más abundantes (¡y expresivos!) en los bosques de Nothofagus hasta los límites australes de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos.

En este contexto subantártico, el descubrimiento reciente del rayadito subantártico (Aphrastura subantarctica) en el archipiélago Diego Ramírez, al suroeste del Cabo de Hornos, ha revelado un caso notable de diversificación insular en un entorno sin árboles.

Distribución, diversidad y ecosistemas

Los estudios recientes sobre la comunidad de aves cavernícolas muestran que A. spinicauda es uno de los paseriformes más abundantes en los bosques templados australes, con densidades que pueden superar los 9 individuos por hectárea, y una fuerte dependencia de las cavidades creadas por el Carpintero Gigante (Campephilus magellanicus). Por el contrario, A. subantarctica vive en un archipiélago herbáceo dominado por Poa flabellata y utiliza cavidades en el suelo o estructuras de nidos de aves marinas para anidar, en ausencia de mamíferos terrestres depredadores.

Morfología, ecología y comportamiento

A. spinicauda es un pequeño paseriforme de aproximadamente 12 g, de cola larga y estrecha, utilizada para sus desplazamientos acrobáticos sobre troncos y ramas. Su coloración marrón‑rojiza y listrada le confiere un excelente camuflaje sobre la corteza y el follaje, y se alimenta principalmente de insectos y larvas, explorando la corteza y el sotobosque.

A. subantarctica, en cambio, pesa en promedio 16 g, con un pico más largo, patas más desarrolladas, una cola más corta y un comportamiento centrado cerca del suelo, reflejando una adaptación a un hábitat herbáceo y muy expuesto al viento.

El comportamiento del rayadito en territorio yagán queda ilustrado por estas palabras de Ursula Calderon: “Tachikatchina es un ave que canta de dia en el monte, advirtiendo que alguien está escondido: un hombre malo, un brujo. Anuncia así al caminante la presencia de estos o también de un perro, de un gato… en fin, de alguien oculto. Sus gritos, cuando cantan juntos, dan miedo: tsch-tsch-tsch, puesto que no anuncian nada bueno” (p. 70, réf. 10).

Rayadito o Tachikatchina, fotografiado en abril de 2025 en la Caleta Borracho (expedición en velero por los canales de la Patagonia chilena).

Genética, especiación y conservación

Los análisis genéticos revelan una diferenciación clara entre A. spinicauda y A. subantarctica, lo que justifica la propuesta de A. subantarctica como una nueva especie emblemática de la biodiversidad subantártica. Esta distinción, junto con diferencias morfológicas y de comportamiento, sitúa al archipiélago Diego Ramírez como un laboratorio natural de especiación y conservación, hoy protegido por el Parque Marino Diego Ramírez–Pasaje de Drake.

Para A. spinicauda, la conservación de los bosques ancienses y de cavidades, así como la protección del pito de Magallanes, resultan esenciales para mantener la estructura de las poblaciones de rayaditos dentro de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos.


Fuentes

  1. Rozzi, R. et al. (2022). “The Subantarctic Rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas”Scientific Reports 12, 13957. https://doi.org/10.1038/s41598-022-17985-4
  2. Rozzi, R. et al. (2023). “The subantarctic rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas (repositorio UChile version)”. Repositorio UChile. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/194760
  3. Ramírez‑D’Crego, R. (2022). “The Subantarctic Rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas”CECS research‑related articlehttps://ramirodcrego.com/papers/article29/
  4. Zenodo (2022). Dataset “The Subantarctic Rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas”. Morphological and genetic data. https://zenodo.org/records/6983420
  5. Rozzi, R. et al. (2022). “The Subantarctic Rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas”PMC version (NIH‑NIHMS)https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9418250/
  6. Ramírez‑D’Crego, R. et al. (2022). “The Subantarctic Rayadito (Aphrastura subantarctica), a new bird species on the southernmost islands of the Americas – full PDF” (IEB‑Chile). https://ieb-chile.cl/wp-content/uploads/2024/01/s41598-022-17985-4-1.pdf
  7. Rozzi, R. et al. (2022). Taxonomic description of Aphrastura subantarctica (Wikispecies).​
  8. Marine, R. H. et al. (2022). “The extreme rainfall gradient of the Cape Horn Biosphere Reserve”Science of the Total Environment ou équivalent (étude de biodiversité et de rayaditos dans les canaux).
  9. Rozzi, R. et al. (2018). “Marine biodiversity at the end of the world: Cape Horn and Diego Ramírez islands”PLOS ONE ou revue équivalente, décrivant la diversité des îles Diego Ramírez et la contexte écologique.
  10. Rozzi, R. et al. (2017). "Guia Multi-Etnica de Aves de los Bosques Subantarticos de Sudamérica". Ediciones Universidad de Magallanes.
Líquenes y briófitas de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos

Líquenes y briófitas de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos

En el sur de la Patagonia, dentro de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, los líquenes y las briófitas convierten troncos, rocas y turberas en verdaderos “bosques en miniatura” que solo se descubren al inclinarse con una lupa.

Esta diversidad criptogámica alcanza un nivel excepcional en la isla Navarino, donde trabajos realizados por el equipo del Parque Etnobotánico Omora han demostrado que, en menos del 0,01% de la superficie terrestre, se concentra más del 5% de las especies mundiales de briófitas, con una gran proporción de endemismos. A esta riqueza de musgos y hepáticas se suma una notable flora liquénica, recientemente inventariada, que confirma el estatus de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos como un hotspot global de organismos no vasculares.

briofitas y liquenes Placopsis lambii Gunnera magellanica isla navarino isla gordon
Placopsis lambii y Gunnera magellanica, vistas en uno de los brazos de la bahia Tres Brazos (Expedicion Karukinka en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, Febrero 2026)

Un hotspot en el fin del mundo

La isla Navarino y la región subantártica de Magallanes se sitúan en una zona de bosques templados húmedos barridos por los vientos, donde las abundantes precipitaciones y las temperaturas frescas favorecen la proliferación de musgos, hepáticas y líquenes. Esta ecorregión ha sido identificada como un centro mundial de diversidad de briófitas, con unas 818 especies registradas en la región de Magallanes, que desempeñan un papel clave en la regulación de nutrientes y de la calidad del agua. Los líquenes también alcanzan allí una diversidad notable: un estudio florístico intensivo realizado en la isla Navarino registró 416 taxones de líquenes y hongos afines, incluidas especies nuevas para la ciencia.

Los bosques de Navarino se sitúan en una de las regiones con lluvias más limpias del planeta, y la abundancia de líquenes sensibles a la contaminación atmosférica da testimonio de la baja carga de contaminantes del aire local. Esta sensibilidad convierte a los líquenes en buenos bioindicadores de la calidad del aire, un argumento frecuentemente utilizado en las actividades educativas del Parque Omora y en la comunicación en torno a la Reserva de Biosfera.

Incluso en esta región relativamente preservada, las comunidades de briófitas y líquenes siguen siendo vulnerables al pisoteo repetido, a las modificaciones hidrológicas y a los efectos a largo plazo del cambio climático sobre los regímenes de precipitaciones y de temperatura. Las perturbaciones generadas por especies introducidas, como el castor norteamericano, que modifica profundamente los cursos de agua y las turberas de la región, pueden alterar de forma indirecta los sustratos y las condiciones microclimáticas necesarias para estos bosques en miniatura.

Bunodophoron patagonicum (Expedicion Karukinka Febrero 2026, isla Gordon, Reserva de Biosfera Cabo de Hornos)

Briófitas y líquenes: protagonistas discretos pero esenciales

Las briófitas —musgos, hepáticas y antocerotes— son plantas no vasculares de pequeño tamaño, carentes de raíces y de tejidos conductores complejos, lo que no les impide colonizar masivamente troncos, suelos y rocas en los bosques subantárticos. Los líquenes, simbiosis duraderas entre un hongo y un alga o una cianobacteria, forman costras, rosetas foliosas o matas fruticulosas que recubren la corteza de los Nothofagus, la madera muerta, las piedras e incluso los cojines de musgo ya presentes. Al combinar estos dos grupos, la region del Cabo de Hornos presenta una de las densidades más altas del mundo de organismos no vasculares, hasta el punto de que un solo árbol puede albergar más de un centenar de especies epífitas.

Las briófitas y los líquenes del sur de la Patagonia son poiquilohídricos, es decir, toleran fuertes desecaciones y pueden interrumpir su metabolismo para reanudarlo rápidamente en cuanto se rehidratan, lo que los hace especialmente resistentes a los ciclos de congelación y deshielo. Muchas especies desarrollan pigmentos protectores y estructuras gruesas que reducen los daños causados por la radiación UV, el viento y la exposición directa, especialmente en las tundras magallánicas y los ambientes costeros. Estos rasgos funcionales explican que, en las mayores altitudes de Navarino o en los litorales batidos por el aerosol marino, los organismos dominantes sean cojines de musgos y líquenes costrosos o fruticulosos.

Los bosques en miniatura

Para hacer perceptible esta riqueza más allá de los círculos científicos, Ricardo Rozzi y sus colegas propusieron la metáfora de los “bosques en miniatura del Cabo de Hornos”, formados por musgos, hepáticas, líquenes y la microfauna que vive en ellos. La práctica de observar estos pequeños paisajes con una lupa, deteniéndose largo rato frente a un tronco o una roca, transforma el paseo en una exploración naturalista detallada de mundos habitualmente invisibles.

Lypocodium s.l.  bryophytes, baie Tres Brazos, Réserve de biosphère du cap Horn, expédition Karukinka
Lypocodium s.l. a la derecha (Bahia Tres Brazos, provincia de Cabo de Hornos, Chile, expedicion Karukinka Febrero 2026)

Los bosques en miniatura no son solo vegetales: también albergan una variada microfauna de insectos, ácaros, nematodos y otros invertebrados que se alimentan, se reproducen y encuentran refugio en los cojines de musgos y líquenes. Estos organismos contribuyen a la fragmentación de la materia orgánica, a la mineralización de los nutrientes y, a veces, a la dispersión de esporas y propágulos, añadiendo varios niveles tróficos a lo que, a simple vista, parece una simple alfombra verde o gris.

Funciones ecológicas en bosques y turberas

En los bosques subantárticos húmedos, las briófitas y los líquenes forman mantos espesos sobre los troncos, las rocas y el suelo, capaces de retener grandes cantidades de agua y regular la humedad local. Esta capacidad de retención los convierte en esponjas naturales que amortiguan el impacto de las lluvias frecuentes, limitan la erosión y estabilizan los microhábitats para una multitud de invertebrados y microorganismos.

En las turberas, las briófitas —en particular los musgos tipo esfagno y formas afines— estructuran la matriz que acumula materia orgánica en ambientes saturados, almacenando al mismo tiempo agua y grandes cantidades de carbono.

Sphagnum, Bahia Tres Brazos (fiordos de la reserva natural cabo de Hornos, Chile, expedicion Karukinka, Febrero 2026)

Los líquenes también desempeñan un papel pionero sobre rocas desnudas, morrenas glaciares y afloramientos costeros, donde inician la formación de suelos al alterar física y químicamente el sustrato. Al retener partículas y humedad, estas comunidades pioneras crean progresivamente micro-nichos favorables al establecimiento posterior de musgos y, después, de plantas vasculares.

Especies emblemáticas de musgos y líquenes

Entre las briófitas, el musgo Lepyrodon lagurus suele citarse como especie emblemática del Parque Omora, donde forma mantos aterciopelados sobre los troncos y contribuye al aspecto exuberante de los bosques húmedos. Este tipo de musgos epífitos retiene el agua de lluvia, ofrece microrefugios a diversos invertebrados y a veces alberga líquenes que se instalan sobre su superficie, complejizando aún más la estructura del microbosque.

Entre los líquenes, los grandes penachos de Usnea, las “barbas de viejo” suspendidas de las ramas de los Nothofagus, ilustran bien la relación entre pureza del aire y vigor de las poblaciones liquénicas. Los cojines y pequeñas trompetas de Cladonia que cubren ciertos suelos o madera muerta, así como especies recientemente descritas como Candelariella magellanica, dan testimonio de la originalidad de la flora liquénica de Navarino.

Ecoturismo con lupa

Para valorar y proteger esta biodiversidad discreta, el equipo del Parque Omora desarrolló el concepto de “Ecoturismo con lupa”, un ecoturismo con lupa que sitúa en el centro de la experiencia el descubrimiento de musgos, hepáticas y líquenes. Término acuñado por Ricardo Rozzi y sus colegas, designa una forma de turismo de nicho en la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos, donde se invita a los visitantes a observar los “bosques en miniatura” y a comprender su papel ecológico. Senderos señalizados reciben a pequeños grupos equipados con lupas, acompañados por guías que combinan historia natural, ecología y reflexión ética sobre la conservación biocultural.

Este modelo de ecoturismo ha sido apoyado por proyectos de desarrollo de un turismo científico y educativo en la región, buscando articular beneficios económicos locales, educación ambiental y protección de los ecosistemas subantárticos. El documental Viaje Invisible. Ecoturismo con Lupa ilustra este enfoque siguiendo visitas guiadas que sumergen al público en la contemplación detallada de los bosques en miniatura del Cabo de Hornos.

Conservación biocultural y educación

El Parque Omora y sus aliados defienden un enfoque de “conservación biocultural”, que vincula la protección de la biodiversidad con el reconocimiento de las culturas locales, en particular la tradición yagán y las comunidades de Puerto Williams. Las briófitas y los líquenes se convierten así en mediadores para reflexionar sobre los vínculos entre modos de vida, ética ambiental y responsabilidad hacia los ecosistemas, en especial a través de la “filosofía ambiental de campo” propuesta por Rozzi y sus colegas.

Las escuelas de Puerto Williams integran la observación de los bosques en miniatura en sus actividades pedagógicas, para que los niños reconozcan el valor mundial de la biodiversidad de su territorio. Esta apropiación local contribuye a contrarrestar la “homogeneización biocultural”, concepto que designa la tendencia a olvidar los organismos discretos y perder al mismo tiempo los conocimientos y significados culturales asociados a ellos.

Agradecemos a Ricardo Rozzi y a José German Gonzalez Calderon por su ayuda en la identificación de las briófitas a partir de nuestras imágenes.

Bibliografía breve

  • Etayo, J., Sancho, L. G., Gómez-Bolea, A., Søchting, U., Aguirre, F., & Rozzi, R. (2021). Catálogo de líquenes (y algunos hongos relacionados) de la isla Navarino, Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, Chile. Anales del Instituto de la Patagonia, 49.
  • Goffinet, B., Rozzi, R., Massardo, F., et al. (2012). Miniature Forests of Cape Horn: Ecotourism with a Hand Lens. University of North Texas Press.
  • Rozzi, R. (coord.) (s. f.). Ecoturismo con lupa en el Parque Omora. Universidad de Magallanes. Presentación editorial y ficha del libro.
  • Cape Horn Center (CHIC). Ecoturismo con lupa: una experiencia para conocer los bosques en miniatura de líquenes y musgos.
  • Instituto de Ecología y Biodiversidad / Universidad de Magallanes. Parque Etnobotánico Omora – presentación institucional de la estación biológica.
  • Rozzi, R., et al. (2008). Patrones de riqueza de especies en plantas subantárticas e implicancias para la conservación.
  • Documental Viaje Invisible. Ecoturismo con Lupa. Parque Etnobotánico Omora, 2013.
  • Cultivating a Garden of Names in the Cape Horn Biosphere Reserve. Estudio sobre conservación biocultural, briófitas y líquenes, y educación ambiental.
Preparación del festival Kreeh Chinen

Preparación del festival Kreeh Chinen

La tripulación del Milagro estará presente, como socio, en la 5ª edición del festival Kreeh Chinen.

Este evento, que apoyamos desde su creación, se llevará a cabo el 29 de noviembre en el Resto bar Punto de Encuentro, en Tolhuin (provincia de Tierra del Fuego, Argentina).

El festival: un lugar de encuentro artístico

El festival Kreeh Chinen, palabra selk’nam que significa «colgados de la luna» según sus fundadores, busca reunir a artistas, poetas, escritores, músicos, pintores de toda la provincia de Tierra del Fuego. Las tres principales ciudades de la provincia están representadas, y la iniciativa fue pensada para fomentar un encuentro artístico independiente, solidario y abierto a iniciativas locales: productores, artesanos, pequeñas estructuras están invitados a participar. La edición anterior, ya apoyada por Karukinka, destaca esta dimensión colectiva y ambiciosa: “La idea es visibilizar las temáticas regionales, ambientales, culturales de los pueblos originarios,” explican al unísono dos de los organizadores, Lauriane Lemasson, investigadora francesa, y Alejandro Pinto, escritor y poeta de Río Grande.

Por qué Karukinka se asocia

La asociación Karukinka, fundada con la ambición de «crear el puente que faltaba entre Europa y Tierra del Fuego», se compromete desde hace muchos años con los pueblos originarios y los proyectos patrimoniales de la región. La asociación con Kreeh Chinen se inscribe naturalmente en su misión:

  • promover las expresiones culturales del sur de Argentina (Tierra del Fuego), en su autenticidad, independencia y diversidad.
  • fortalecer los lazos entre actores locales (artistas, artesanos, comunidades indígenas) y un público más amplio, más allá de las fronteras.
  • contribuir a un evento que destaca no solo el arte sino también las temáticas ambientales, culturales y patrimoniales relacionadas con los pueblos originarios de la región.

Lo previsto para el 29 de noviembre

En el restobar Punto de Encuentro en Tolhuin, será posible descubrir:

  • músicos provenientes de toda la provincia de Tierra del Fuego,
  • poetas y escritores compartiendo relatos, voces e imaginarios locales,
  • pintores y artistas visuales exponiendo sus obras,
  • un momento de intercambio y encuentro, en el espíritu del Kreeh Chinen, que valora tanto el arte, el compromiso local y la cooperación.

Esta 5ª edición del festival Kreeh Chinen permitirá, una vez más, celebrar el arte, la cultura y la solidaridad en Tierra del Fuego. ¡Les contaremos más detalles sobre este evento pronto!

Affiche du festival artistique itinérant Kreeh Chinen, le 3 mai 2025 à Ushuaia (Tierra del Fuego, Patagonie Argentine)

Más información sobre las últimas ediciones del festival.

El velero Milagro se adorna con madera de coigüe

El velero Milagro se adorna con madera de coigüe

El lunes 27 de octubre, el Milagro vibró al ritmo de la madera de coigüe y las herramientas. Con José, miembro de la tripulación y padrino del barco, dedicamos el día a una sesión de carpintería tradicional para fabricar dos nuevas superficies de trabajo con madera de coigüe. Estos nuevos equipamientos, ahora instalados en la popa del velero, se utilizarán para limpiar los peces y levantar las redes en el exterior, en perfecta armonía con el mar y el viento. A bordo, el aroma de la madera recién cortada se mezcló con el de las mareas cambiantes. El acabado se realizó con hacha, sierra vibratoria y finalmente una amoladora.

Patrimonio del pueblo Yagan

Entre los Yagan, pueblo de los canales de Tierra del Fuego, la carpintería ocupa un lugar esencial. Originarios de una cultura íntimamente ligada al agua y al frío, los Yagan trabajan la madera para todo: canoas, herramientas, refugios. Su saber hacer se basa en un sentido agudo del material, capaz de transformar un tronco húmedo en una embarcación ligera o una tabla en bruto en una superficie de trabajo duradera. Reviviendo estos gestos ancestrales, aunque complementados por herramientas modernas, rendimos homenaje a esta cultura marítima milenaria, que veía en cada trozo de madera un fragmento del paisaje, una huella del vínculo entre el ser humano y la naturaleza.

trabajando la madera de coigue carpinteria tradicional yagan cultura maritima
Lauriane y José a bordo de Milagro, con un primer plano de trabajo en coigüe en el balcón trasero a estribor.

Madera de coigüe, la fuerza del sur chileno

El coigüe (Nothofagus dombeyi) es un árbol emblemático de los bosques templados del sur de Chile y la Patagonia. Su madera, densa y resistente, se distingue por un tono claro y cálido, perfecto para trabajos marinos. Es una especie que resiste bien la humedad y envejece con elegancia, desarrollando una pátina suave con el paso de las estaciones. Trabajar el coigüe supone manejar un material vivo, arraigado en la misma tierra y los mismos vientos que surca el Milagro. Esta noble madera, de más de 60 años en el caso de la utilizada, fue moldeada aquí a la manera tradicional para que el barco continúe su viaje respetando las tradiciones y la naturaleza que lo rodea.

un coigüe (foto de Wikipedia)
las hojas del coigüe (foto: Valerio Pillar de Porto Alegre, Brazil — DSC_7172.JPGUploaded by pixeltoo, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10393830)
Diálogo entre una machi y ecólogos abre nuevas rutas para integrar el conocimiento mapuche en la conservación de la naturaleza

Diálogo entre una machi y ecólogos abre nuevas rutas para integrar el conocimiento mapuche en la conservación de la naturaleza

El estudio propone un modelo de colaboración entre conocimiento mapuche y ciencia ecológica, demostrando que la conservación de la naturaleza requiere escuchar, respetar y trabajar junto a las comunidades indígenas.

conocimiento mapuche conservacion de la naturaleza comunidades indigenas sur de chile

Temuco, 23 de octubre de 2025. (diariomapuche.cl)– Un estudio publicado por la revista científica Ecology & Evolution destaca el aporte del pueblo mapuche en la comprensión y protección de la biodiversidad del sur de Chile. La investigación, titulada “Listening Deeply to Indigenous People: A Collaborative Perspective and Reflection Between a Mapuche Machi and Ecologists”, propone un cambio de paradigma en la ciencia ecológica: pasar de consultar a las comunidades a coproducir conocimiento junto a ellas.

El trabajo fue desarrollado por un grupo de científicos y una machi del territorio de Conguillío, quienes compartieron saberes, experiencias y reflexiones sobre los impactos de los proyectos industriales —forestales e hidroeléctricos— en la cuenca del río Truful-Truful, uno de los ecosistemas más afectados por el extractivismo en el Wallmapu.

“La machi y los ecólogos nos muestran que escuchar profundamente a los pueblos indígenas no es un acto simbólico, sino una condición para comprender la vida del territorio”, señala el estudio.

Conocimiento mapuche ancestral y ciencia con dos miradas

El equipo aplicó el enfoque “Two-Eyed Seeing”, un marco que integra la visión científica occidental con la cosmovisión mapuche. De esta manera, se articulan dos formas de conocer el mundo: una basada en los datos ecológicos y otra en la experiencia espiritual y territorial que sostiene la relación mapuche con el itrofil mongen (biodiversidad).

El artículo identifica barreras históricas entre la academia y los pueblos originarios —como la desconfianza, el extractivismo del conocimiento y la desigualdad en la toma de decisiones—, pero también muestra caminos concretos de colaboración, respeto y reciprocidad.

El territorio habla

La investigación documenta cómo las plantaciones exóticas y proyectos hidroeléctricos han alterado especies medicinales, cursos de agua y prácticas culturales vinculadas al küme mongen (buen vivir). Frente a ello, el estudio propone que las comunidades indígenas participen como co-gestoras y co-investigadoras, reconociendo su autoridad territorial y espiritual sobre los ecosistemas que habitan.

La publicación concluye que sin los pueblos indígenas no habrá conservación efectiva de la naturaleza, y que integrar sus saberes y derechos en las políticas públicas es una tarea urgente ante la crisis climática global.

“El Wallmapu no solo conserva biodiversidad: conserva memoria, lengua y espiritualidad. Escuchar profundamente a sus habitantes es también escuchar a la tierra”, resume el comunicado.


Fuente: Ecology & Evolution (Wiley Online Library, DOI: 10.1002/ece3.71914)

Fuente : https://www.mapuchediario.cl/2025/10/23/dialogo-entre-una-machi-y-ecologos-abre-nuevas-rutas-para-integrar-el-conocimiento-mapuche-en-la-conservacion-de-la-naturaleza/ compartido por la asociación sin fines de lucro Karukinka