Estrecho de Magallanes (Hatitelen): paso legendario entre los océanos

Estrecho de Magallanes (Hatitelen): paso legendario entre los océanos

El 21 de octubre de 1520, cinco naves que habían zarpado de Sevilla un año antes se internan en un canal desconocido. Treinta y ocho días más tarde llegan a un océano que los europeos nunca habían navegado : el Estrecho de Magallanes. Magallanes bautiza el paso como Estrecho de Todos los Santos. Solo después de su muerte en Filipinas el rey Carlos V le dará el nombre que lleva hoy.

Los selk’nam lo llamaban Hatitelen — o Atelili según otras transcripciones. Vivían en la ribera sur del estrecho desde hacía más de diez mil años. Estos nombres resurgen hoy en los trabajos de reconstrucción toponímica iniciados en 2017 a partir de archivos franceses del siglo XIX.

1. Geografía

El estrecho conecta el Atlántico con el Pacífico a lo largo de 570 kilómetros, desde Punta Dungeness hasta los islotes Evangelistas. Su anchura varía entre 2 kilómetros en su zona más angosta, cerca de la isla Carlos III, y 32 kilómetros en los tramos más abiertos. Las profundidades oscilan entre unos 28 metros en torno a la isla Magdalena y más de 1 000 metros frente a Cooper Key.

Este relieve submarino no es fruto del azar. Fracturas del Cretácico tardío abrieron primero corredores en la corteza terrestre. Luego, los glaciares del Pleistoceno los profundizaron, ensancharon y multiplicaron. El resultado es el laberinto actual de fiordos y canales que caracteriza todavía hoy la navegación magallánica.


2. Navegación

Los vientos del oeste dominan gran parte del año. Los williwaw — ráfagas catabáticas que descienden por las laderas sin previo aviso, término de origen kawésqar — pueden superar los 100 nudos. La niebla, las precipitaciones y una visibilidad reducida a unas pocas esloras hacen del estrecho un paso exigente.

Antonio Pigafetta, cronista de la expedición de Magallanes, menciona “puertos muy seguros, aguas excelentes, madera, peces”. Su relato abre dos siglos de trabajo hidrográfico progresivo.

magellan strait of magellan history and chilean fjords by antonio pigafetta
Map of the Strait by Antonio Pigafetta (Ferdinand Magellan expedition, 1520)

Entre 1698 y 1701, la expedición de Jacques Gouin de Beauchesne — encargada por Luis XIV para la Compañía Real de la Mar del Sur y armada por el naviero malouin Noël Danycan de L’Épine — produce el documento francés más preciso sobre la geografía magallánica de la época. El manuscrito se mantuvo en secreto durante años para proteger los proyectos de colonización en la región.

beauchesne expedition estrecho de magallanes after magellan 1520 discovery
Map of the Strait of Magellan (1699) based on observations from the French Beauchesne expedition

Desde 1978, la DIRECTEMAR chilena exige el embarque de un práctico local en bahía Posesión para todo buque comercial que transite el estrecho.


3. Primeros habitantes

Mucho antes de 1520, tres pueblos compartían estas riberas, con relaciones muy distintas con el agua y el territorio.

Salesian archive photos: a seated Selknam man with his bow, and a Kawésqar woman with her son
Salesian archive photos: a Selknam man with his bow, and a Kawésqar woman with her son

Los kawésqar navegaban en canoas de corteza desde hace unos 6 000 años entre el golfo de Penas y el estrecho. Pescadores y cazadores de mamíferos marinos, se desplazaban en pequeños grupos familiares sin asentamientos fijos. Kawésqar significa sencillamente “ser humano”. La ley indígena chilena 19.253 los reconoce desde 1993; el censo de 2017 registra 3 448 personas que se identifican como kawésqar.

Los aónikenk, rama austral de los tehuelches, cazaban a pie en las estepas continentales entre el río Santa Cruz y el estrecho. Pigafetta, impresionado por su estatura — una cabeza por encima de los europeos de la época —, acuñó el término Patagón, tomado del gigante Pathoagon de una novela de caballería. Así recibió la Patagonia su nombre.

Los selk’nam habían llegado a la gran isla de Tierra del Fuego a pie, antes de que el deshielo abriera el estrecho. Su sociedad, estructurada en linajes (haruwen) y siete “cielos” exogámicos, desarrolló una de las ceremonias de iniciación más complejas del hemisferio sur: el Hain. Los chamanes (xo’on) entraban en trance mediante el canto para comunicarse con las fuerzas de los cielos.

Tanu, one of the deities represented during the Hain, Selknam male initiation ritual photo by Martin Gusinde
Tanu, one of the deities/spirits represented during the Hain, Selknam male initiation ritual; photo by Martin Gusinde

A partir de la década de 1870, la llegada de las estancias ovinas desencadenó una exterminación sistemática. Se pagaban recompensas por las orejas de las personas indígenas asesinadas. En 1896, el etnólogo Martín Gusinde estimaba la población selk’nam en más de 3 000 personas. En 1919, quedaban 279. Varios grupos fueron capturados y exhibidos en zoológicos humanos en Europa entre 1878 y 1900. Argentina reconoció oficialmente al pueblo selknam en 1994; Chile lo hizo en 2023 (ley 21.606). Hoy suman 2 761 personas en Argentina y 1 144 en Chile.


4. Biodiversidad del estrecho de Magallanes

A 32 kilómetros al noreste de Punta Arenas, la isla Magdalena alberga unos 50 000 parejas reproductoras de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus). Estas aves — observadas por el propio Magallanes en 1520, que las tomó por gansos — pueden alcanzar 76 centímetros de altura.

Magellanic penguins on Magdalena Island, Magellan Strait, Magallanes province, Chile
Magellanic penguins on Magdalena Island (Magellan Strait, Magallanes province, Chile)

Más hacia el oeste, el parque marino Francisco Coloane, primer parque marino de Chile, protege aguas donde las ballenas jorobadas pasan regularmente el invierno. Los lobos marinos sudamericanos y los elefantes marinos del sur ocupan las islas rocosas. Cormoranes imperiales, albatros de ceja negra, petreles gigantes y cóndores andinos sobrevuelan ambas riberas.

Small fur seal colony, Patagonian channels, Magallanes province, Chile
Small fur seal colony, Patagonian channels, Chile

En tierra, las laderas abrigadas llevan bosques de Nothofagus — coigüe de Magallanes, lenga y ñirre — modelados por el viento en siluetas inclinadas donde la exposición es máxima. Entre los árboles, espesos tapices de briófitas cierran el dosel a ras de suelo. Estos ecosistemas se conectan directamente con los de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, más al sur.

Patagonia is a massive, untouched, wind blown and raw land of southern South America. It is typically divided into three principle sections: northern, central, and southern. The climate of southern Patagonia is most extreme. On the Chilean side it is heavily influenced by the close proximity of the ocean. Antarctic currents with average temperatures of 4°C flow past the coast and violent westerlies bring the famous Patagonia wind along with staggering quantities of snow or rain.
Patagonian beech bent by the wind, Estrecho de Magallanes, Chile

5. El estrecho hoy

La apertura del canal de Panamá en 1914 había desviado progresivamente el tráfico comercial lejos del estrecho. Desde 2023, la tendencia se ha invertido. La sequía prolongada que reduce la capacidad del canal, las tensiones geopolíticas y la inadaptación del canal a los buques de gran porte han reactivado la ruta magallánica. La Armada de Chile registró un aumento del 25% del tráfico en 2024 y proyecta hasta un 70% de incremento sobre el año completo. La ruta por el estrecho añade 390 millas náuticas, pero es accesible para cualquier calado y no exige esclusas.

View of Punta Arenas, a stopover for international maritime transit, Magallanes Province, Chile, South America
View of Punta Arenas, a stopover for international maritime transit, Magallanes Province, Chile, South America

En paralelo, la región de Magallanes desarrolla un proyecto de hidrógeno verde basado en el potencial eólico excepcional del estrecho. Los vientos constantes podrían generar teóricamente hasta siete veces la capacidad eléctrica actual de Chile. El proyecto sigue siendo objeto de debate en sus detalles, pero dice algo importante sobre lo que representa hoy este paso: un corredor estratégico de nuevo, cinco siglos después de Magallanes.

Se avanza en el Juicio al Genocidio de la “Conquista del Desierto” (21 de noviembre, 2024, CTA Autonoma)

El Juez Federal Rafecas considera que el Juicio por la Verdad instado por la Lamngen Ivana Huenelaf contra la política de exterminio que implicó la campaña "Conquista del Desierto" debe tramitar ante la Justicia Federal de Neuquén.

Fuente : https://ctaa.org.ar/se-avanza-en-el-juicio-al-genocidio-conquista-del-desierto/

La denuncia fue presentada por Ivana Noemi Huenelaf, mujer indígena Mapuche Tehuelche, por derecho propio y conjuntamente con su letrado patrocinante el abogado Fernando Cabaleiro. En su presentación, solicita que se inicie un Juicio por la Verdad para que se investigue la comisión de los hechos que encuadrarían dentro de la figura de “genocidio”, cometidos por el Estado Argentino durante los años 1878 y 1890 en lo que se denominó como política de Estado “Conquista del Desierto”, definiendo dicho proceso como un propósito sistemático planificado y premeditado de exterminar a todos los integrantes de los pueblos indígenas Mapuche, Tehuelche, Pampa y Ranquel que habitaban los territorios de la bio región patagónica-pampeana.

Allí se señala, que aquel plan “incluyó fusilamientos, desapariciones y abandono de personas indígenas, apremios ilegales, torturas, actos crueles inhumanos destinados a causar la muerte o graves daños a la integridad física y mental, reclutamiento de mujeres, ancianos, niños, niñas y adolescentes con traslados y desplazamientos forzosos a campos de concentración, disciplinamiento, despersonalización y cancelación del idioma, cultura y creencias procurando la sustracción de su identidad ancestral, disgregación y separación de las comunidades para evitar nacimientos en el seno de las familias indígenas, apropiación de menores y luego sometimiento a la servidumbre, trata de personas y hasta esclavitud”.

Refiere también que “Si bien los autores intelectuales y materiales de todos los delitos cometidos dentro de la Campaña “Conquista del Desierto” han fallecido, hay una responsabilidad del Estado Argentino por las consecuencias dañosas atroces, perversas y sanguinarias que aquella ha representado y representa en la memoria viva de cada integrante del pueblo mapuche, tehuelche, ranquel y pampa la que recrudece inevitablemente al no haber existido justicia ni siquiera un reconocimiento explícito del Estado Argentino del Genocidio que dicha campaña ha significado, con la constante política negacionista de los derechos de los pueblos originarios a la verdad y reparación histórica, a su propia identidad, a la recuperación de sus territorios ancestrales y al desarrollo de la personalidad y cosmovisión indígena, derechos humanos cuya violación persiste a pesar del texto constitucional”.

En ese sentido, solicita que se dicte una sentencia declarativa en referencia a todo el proceso denominado “Conquista del Desierto” como un genocidio y se dispongan por la jurisdicción las medidas ordenatorias y actos reparatorios que por derecho correspondan.
Seguidamente, destaca diversos trabajos de investigación que documentan el genocidio que representó la “Conquista del Desierto”, tratándose de investigaciones y tesis doctorales realizadas por historiadores/as, antropólogos/as, sociólogos/as, politólogos/as, que abordan la cuestión indígena en nuestro país, “que posibilitaron analizar, revisar, sistematizar datos y documentos que refieren a dicha temática permitiendo así reconstruir y revelar fiel y objetivamente hechos que forman parte de procesos históricos que habían quedado subsumidos, silenciados, no narrados ante la supremacía de los relatos oficiales emanados de los propios estamentos estatales, con un fin inaceptable de presentar a la Conquista del Desierto como un plan civilizatorio (inclusive en los contenidos curriculares de los niveles medios y universitarios del sistema de educación pública), y que a la luz de la plena vigencia de los derechos humanos que la propia Constitución Nacional de la Argentina vigente desde el año 1853, tiene una clara e inobjetable entidad genocida”.

Luego, como antecedente hace referencia a la Masacre de Napalpí, que en el juicio por la verdad se declaró que existió responsabilidad del Estado Nacional Argentino «en el proceso de planificación, ejecución y encubrimiento en la comisión del delito de homicidio agravado con ensañamiento con impulsos de perversidad brutal (art. 80, inc. 2 del C.P-según redacción 1921-) en reiteración de hechos que concursan entre sí, y reducción a la servidumbre (art. 140 CP) en reiteración de hechos que concursan entre sí, ambos en concurso real (art. 55 del CP.)-, por el cual resultaron asesinadas entre 400 y 500 personas de los pueblos Moqovit y Qom en la Reducción de Indios Napalpí ubicada en Territorio Nacional del Chaco.».

En cuanto a la competencia territorial, señala que “si bien estamos ante la presencia de varios hechos atroces ocurridos en varias jurisdicciones (entre ellas la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), consideramos que los mismos forman parte de un plan sistemático genocida conformando un plexo de acción que tiene como origen los actos estatales emanados desde el Poder Ejecutivo Nacional, ello es, las instrucciones impartidas el mismo Presidente de la Nación Nicolás Avellaneda y por el Ministro de Guerra de la Nación Julio Argentino Roca con asiento en la ciudad de Buenos Aires para la ejecución de las expediciones que formaron parte de la Conquista del Desierto”, solicitando la unificación de la investigación de los hechos ante esa jurisdicción.

“El hecho denunciado llegó a un punto en el que no hay elementos en esta jurisdicción que justifiquen que la investigación continúe en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entendiendo que es la Justicia Federal de la Provincia de Neuquén que debe abocarse al estudio de la presente. Considero que eventuales probanzas que pudieran llegar a desarrollarse en estos autos (como ser archivos pertenecientes a la provincia donde se habrían desarrollado los hechos, la verificación de antecedentes de los registros de los pueblos originarios mediante algún sistema de censo efectuado ante dicha provincia, constancias de partidas de nacimiento que acrediten dichos vínculos, entre otros) tendrán su epicentro en la Provincia de Neuquén.”, dijo el Juez Rafecas.

Pinturas rupestres del sur de la Patagonia Argentina tienen 3.100 años de antigüedad (Dicyt 2 de enero 2024)

Científicas del CONICET dataron por primera vez representaciones/pinturas rupestres de la Patagonia Argentina, halladas en el campo volcánico Pail Aike (Santa Cruz)

CONICET/DICYT El campo volcánico Pali Aike está ubicado en la zona más austral del desierto patagónico, en el límite entre la provincia de Santa Cruz y la región chilena de Magallanes, a pocos kilómetros del estrecho del mismo nombre. Un paisaje desafiante en el que cuesta imaginarse, a ojos del presente, cómo era la vida de las personas que hace miles de años lo transitaban en busca de alimento y refugio. Pero la arqueología, y en particular el estudio del arte rupestre, brinda conocimiento acerca de la cotidianidad de estas comunidades nómades del pasado, al investigar señales que quedaron plasmadas en cuevas, aleros y paredones. El análisis se centra tanto en forma, tamaño, y distribución en el espacio de estas representaciones, como en la antigüedad y composición de las mezclas pigmentarias.

Un trabajo reciente publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports, de dos investigadoras de CONICET, reveló aspectos desconocidos y novedosos sobre representaciones rupestres halladas en el sur de Santa Cruz. En el alero Romario Barría, localizado en la cuenca del Río Gallegos, las científicas obtuvieron los primeros fechados radiocarbónicos directos por AMS de pinturas rupestres del sur de Patagonia. Los estudios mostraron que estas representaciones tienen una antigüedad de más de 3.100 años, cuando se creía que tenían como máximo 2000 años. Asimismo, fue posible establecer un orden cronológico en el uso de los colores (rojo, blanco y negro) y determinar la composición de las mezclas pigmentarias utilizadas.

Según concluyen las científicas en el trabajo publicado, estos resultados proporcionan las primeras dataciones de las actividades pictóricas en el campo volcánico Pali Aike, asignadas al denominado Estilo Río Chico, extendiendo su antigüedad alrededor de 1000 años.

El estilo Río Chico es un estilo de figuras geométricas realizadas mediante trazos lineales y el color que predomina es el rojo, en el cual están realizadas más del 90 por ciento de las representaciones. El negro y el blanco son minoritarios.

“Lo que nos mostraron las dataciones radiocarbónicas realizadas por Alejandro Cherkinsky, investigador del Centro de Estudios de Isótopos Aplicados de la Universidad de Georgia (EE.UU), es que el rojo es el color que ha sido más utilizado desde 3.120 ±60 años A.P. (Antes del Presente). Mientras que el rojo se utilizó durante miles de años, el negro, en cambio, se comenzó a usar durante los últimos 760 años A.P., razón por la cual son mucho menos frecuentes los motivos en este color. De todas formas, es necesario que realicemos más dataciones para confirmar esto”, explica Judith Charlin, investigadora del CONICET en el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH, CONICET), co-autora del trabajo junto con la investigadora Liliana Manzi, del Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas (IMHICIHU, CONICET). Al mismo tiempo que se lamenta porque “la muestra de pintura blanca no tenía la cantidad suficiente de materia orgánica para ser fechada, así que no tenemos ninguna cronología absoluta para el uso de ese color, aunque suponemos que fue anterior al negro, según lo indican las superposiciones de motivos negros sobre blancos”.

Esta actividad pictórica está relacionada con un aumento en la intensidad de ocupación de sitios en la región durante los últimos 3.500 años AP. Los diferentes eventos pictóricos sugeridos por la superposición de motivos, las variaciones tonales y las cronologías directas obtenidas en Romario Barría indican un uso prolongado y recurrente del sitio.

En general, las representaciones rupestres del campo volcánico Pali Aike se encuentran en sectores del paisaje que no están relacionados precisamente con sitios de habitación, como sucede por ejemplo en Cueva de la Manos al noroeste de Santa Cruz, sino que sirvieron como marcadores en el paisaje de zonas de aprovisionamiento de recursos, como fuentes de rocas para la manufactura de artefactos líticos, o grandes lagunas y cursos fluviales, donde se concentraba la fauna: guanacos, choiques u otro tipo de aves. “Los sitios con representaciones rupestres que estudiamos en general están asociados con vías o sectores de circulación. El estudio de su ubicación en el paisaje, a través de los sistemas de información geográfica (SIG), muestra que estos sitios no se encuentran asociados con lugares donde haya mucha abundancia y diversidad de restos arqueológicos”, detalla la arqueóloga.

Las técnicas y materiales utilizados

Las científicas infieren que para la realización de la mayoría de las pinturas estudiadas fueron utilizados los dedos, como también lo sugiere la existencia de positivos de falanges en otros sitios arqueológicos de la región.

“Con respecto a las técnicas, sabemos que se han usado los dedos y también alguna suerte de pincel que pudo estar hecho a partir de restos vegetales o de pelos de guanaco o humanos. Aunque no hay evidencias al respecto, y es muy poco lo que sabemos, nos damos cuenta por las diferencias en el ancho de los trazos cuándo se trata de dedos y cuándo de pinceles. Pero eso es algo que estamos evaluando de acuerdo a cómo se dispersa la pintura. Estamos haciendo análisis de huellas dactiloscópicas, denominadas paleodermatoglifos, algo innovador para nuestro país. Lo estamos haciendo con gente especialista en criminalística. Hemos ido al campo a tomar huellas digitales en las pinturas rupestres para identificar sexo y edad de los/las pintores/ras”, describe la investigadora.

Con respecto a los materiales que se utilizaron, los análisis de la composición de las pinturas rojas – -que fueron realizados con la técnica denominada espectroscopía Raman- indicaron que el pigmento más utilizado en tiempo y espacio es la hematita y procede de los afloramientos volcánicos de la región. El basalto, alterado por meteorización, que es el proceso de transformación de color, textura, composición o firmeza de rocas y minerales a partir de la acción del agua o el ambiente, produce la hematita. Así, las científicas también logran concluir que la materia prima para hacer las pinturas fue obtenida localmente.

“Para obtener las muestras que datamos raspamos la superficie de las pinturas en una porción muy pequeña para no dañar la conservación de estas evidencias. Tenemos análisis en marcha por difracción de rayos X en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA para identificar la composición de los pigmentos negros y blancos. Por el momento, lo que sabemos de los negros es que no parecen ser de carbón, sino óxido de manganeso, y los blancos, carbonatos. Pero estos análisis están en marcha y aún no tenemos los resultados. Y lo que hay hecho en la zona anteriormente es muy escaso”.

Finalmente, las científicas destacan que los fechados radiocarbónicos realizados fueron posibles porque en las mezclas pigmentarias, además de haber sido utilizados minerales que son los que dieron el color a las pinturas, fueron agregadas otras sustancias orgánicas, que se denominan “aglutinantes”, porque permiten darle consistencia a la mezcla de los pigmentos. Estos parecen haber sido restos vegetales, según ciertos indicadores, pero también hay evidencia en otros lugares del uso de huesos de fauna molidos o pulverizados. “En la meseta central de Santa Cruz, se habla también de uso de tejido y grasa de herbívoros (muy probablemente guanacos) y albumina (clara) de huevos de cauquén o choique. Por eso, lo que se está datando de estas pinturas es justamente la parte orgánica de su composición”, concluye Charlin.

Fuente: https://www.dicyt.com/noticias/pinturas-rupestres-del-sur-de-la-patagonia-argentina-tienen-3-100-anos-de-antiguedad

La compleja realidad de las lenguas indígenas de Argentina (DICYT, 08/05/2019)

Científicas sociales del CONICET comparten sus estudios culturales y vivencias en relación a las lenguas de los pueblos originarios / lenguas indígenas de Argentina

CONICET/DICYT Cancha, poncho, gaucho, morocho, carpa, vincha, pucho… una gran cantidad de palabras de nuestra habla cotidiana provienen del quechua, lengua incaica que desde hace quinientos años tiene contacto con el castellano. El quechua es una lengua originaria con gran vitalidad, en sus distintas variantes, en algunos territorios de Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador. Sin embargo, esta no es la única: en Argentina hoy se hablan al menos catorce lenguas indígenas, de las treinta y cinco que se hablaban antes de la llegada de los españoles. ¿Qué se conoce sobre ellas? ¿Por qué es importante cuidarlas, valorarlas y promoverlas?

“En nuestro país, tenemos 39 pueblos indígenas –mbyá-guaraní, mocoví, pilagá, toba-qom, wichí, huarpe, entre otros–, algunos son numerosos y otros más pequeños. Según las estimaciones del último censo poblacional (INDEC, 2010), de los 40 millones de habitantes, el 2,4 % se declara indígena, es decir, más de 950 mil personas”, explican las antropólogas e investigadoras del CONICET Ana Carolina Hecht, Noelia Enriz y Mariana García Palacios.

Carolina estudia la socialización lingüística, la vitalidad y el desplazamiento de la lengua toba qom en distintos espacios (familiar doméstico, escolar) en comunidades qom urbanas de la provincia de Buenos Aires del Chaco; Noelia trabaja con comunidades mbyá-guaraní en Misiones investigando los saberes que circulan tanto dentro como fuera de la escuela intercultural bilingüe, y Mariana analiza cómo los niños de barrios qom de Buenos Aires y del Chaco construyen sus conocimientos del mundo social, especialmente los religiosos, en contextos comunitarios y escolares interculturales. Juntas participan del proyecto “Interculturalidad y educación en comunidades toba/qom y mbyá-guaraní de Argentina: una aproximación histórico-etnográfica a la diversidad étnica y lingüística en las escuelas”, que forma parte del Programa de Antropología y Educación de la Universidad de Buenos Aires.

Sus investigaciones las han llevado incluso a tener experiencias de cohabitación durante el trabajo de campo. “Yo me quedaba un tiempo con la población con la que estaba trabajando. También hacemos observación participante: formamos parte de las actividades de las comunidades”, relata Noelia. “Tratamos de desarrollar actividades que nos demandan las mismas comunidades,” –agrega Carolina– “por ejemplo, charlas y talleres en escuelas bilingües interculturales y en institutos de formación docente en donde debatimos sobre interculturalidad, niñez indígena, lenguas en contacto, diversidad y desigualdad”.

Lenguas indígenas y territorio

Según las científicas, las lenguas indígenas argentinas son las que provienen de familias lingüísticas oriundas de nuestro territorio; al mismo tiempo, también existen otras lenguas que se hablan en Argentina pero que fueron traídas por la acción migrante de países limítrofes. “Los pueblos indígenas siempre son más numerosos que las lenguas indígenas porque muchos pueblos han dejado de hablar sus propias lenguas como consecuencia de procesos históricos de invisibilización, discriminación, negación, sometimiento, entre otros factores”, señala Hecht.

En la actualidad, el abanico de situaciones es muy diverso: lenguas que ya no se hablan, otras que tienen un solo recordante, situaciones de bilingüismo, comunidades indígenas en las que predomina el español, comunidades en donde la lengua indígena se mantiene vital en el medio familiar y comunitario. “Esas situaciones pueden incluso atravesar un mismo pueblo: niños qom que hablan español como primera lengua y otros que tienen el español como segunda”, agrega Mariana.

La población mbyá es un caso muy particular. Tiene su propia lengua y habita en Misiones, en parte de Paraguay y Brasil. La lengua oral les permite a sus hablantes comunicarse en los tres países como lengua franca. Sin embargo, se escribe de manera distinta en los tres territorios. “En uno, tiene influencia del portugués; en Paraguay, del guaraní estándar, y aquí del castellano, –cuenta Noelia– por ejemplo, lo que para nosotros suena ‘ch’, en Brasil se escribe con ‘x’. Esto muestra la complejidad de la lengua indígena”.

El enorme desafío de la escuela

Todo este complejo escenario representa un gran desafío para la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), modalidad del sistema educativo que garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas. Plasmada en la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 (capítulo XI, artículo 52), la EIB “promueve un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes, y propicia el reconocimiento y el respeto hacia tales diferencias”.

Sin embargo, las investigadoras perciben que estas situaciones dispares y llenas de matices por las que están atravesando las lenguas indígenas no son siempre contempladas en las políticas educativas. “La legislación de la EIB está más bien orientada a niños indígenas que habitan en contextos rurales, hablan la lengua indígena y tienen muy poco contacto con el español. Mientras que la situación más generalizada en el contexto actual muestra niños indígenas en contextos urbanos, con distinto dominio de la lengua indígena”, manifiesta Carolina.

Para las científicas sociales lo ideal sería que esas legislaciones contemplasen la diversidad de realidades y matices sociales. “La educación intercultural bilingüe debería ser un desafío del que todos participemos; una forma educativa para toda la sociedad argentina y no solo para las poblaciones étnicamente marcadas; y así dar cuenta de que Argentina es un país multicultural. Además habría que pensar intervenciones en las que participen las propias comunidades, y no solo intervenciones desde afuera”.

Reconocer la historia para mirar el futuro

“El hecho de que un pueblo ya no esté hablando activamente su lengua en la actualidad, no lo hace menos indígena”, plantea Carolina quien trae a colación la dimensión histórica para analizar esta cuestión. “Ciertos procesos históricos fueron los que condicionaron las distintas situaciones que tenemos hoy en día. Si solo miramos desde el presente, vamos a tender a jerarquizar las situaciones actuales sin tener en cuenta los procesos que llevaron a que esas situaciones existan. Las vinculaciones entre lengua e identidad son siempre muy complejas, porque incluso, en la escuela, muchas personas son vistas como menos indígenas por no hablar la lengua indígena”. “La lengua es importante para la identificación de los pueblos pero, a su vez, no es el único rasgo de identificación”, añade Mariana.

Noelia se pregunta: “¿Por qué no mantener la riqueza cultural de un país? ¿Por qué negarla? ¿Por qué pedirles a las personas que sean otra cosa? La diversidad es patrimonio argentino. No hay nada que nos haga pensar que atentar contra la diversidad no sea pernicioso para la sociedad. Además, en este caso, la diversidad tiene que ver con los orígenes del espacio en donde el país se desarrolla en la actualidad y estas poblaciones son previas a los estados-nación”.

Para cuidar y proteger la diversidad lingüística, “primero tendría que haber una planificación lingüística y políticas educativas que partan de este complejo escenario actual”, sintetizan. Por eso, “sería interesante propiciar más espacios en donde se reflexionen y debatan estas cuestiones para ir desarmando ideas que están muy cristalizadas en el sentido común más generalizado” y, finamente, fortalecer la legislación en Educación Intercultural Bilingüe para que no sea solo un ideal sino que se materialice en la práctica en todo el territorio nacional.

Fuente: https://www.dicyt.com/noticias/la-compleja-realidad-de-las-lenguas-indigenas-en-argentina

Un “Nunca más” de los pueblos originarios (Critica Sur, 05/06/2017)

Un “Nunca más” de los pueblos originarios (Critica Sur, 05/06/2017)

En Bahía Blanca se llevó adelante el “Primer foro pueblos originarios de Argentina, genocidio y argentinización”. Entre los más de 36 pueblos de todo el país, dijo presente la comunidad Selknam de Tierra del Fuego con su testimonio sobre el genocidio fueguino.

Los días 26 y 27 de Mayo en la ciudad de Bahía Blanca se realizó el “primer Foro Pueblos Originarios, Genocidio y Argentinización”  que convocó a más de 36 pueblos originarios.

Fuente: https://criticasur.com.ar/nota/4503/un_nunca_mas_de_los_pueblos_originarios/ (compartido por la asociación sin fines de lucro Karukinka)

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1er Foro Pueblos Originarios de Argentina en Bahia Blanca

En el encuentro estuvieron presentes diferentes actores sociales comprometidos con la causa, referentes y  agrupaciones, sindicatos, gremios e instituciones que ayudaron a que dicho suceso se llevase a cabo.

Además contó con la presencia de  Mirta Acuña de Baravalle, fundadora de las asociaciones Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, quien a sus 92 años no dudó en sumarse a la lucha y permanecer durante toda la jornada pendiente de los testimonios y aportando el suyo propio.

El “Nunca más” de los pueblos originarios generó un espacio de intercambio necesario, autónomo y auto-gestivo, que aunó criterios y fortaleció el vínculo. “Lo que se busca es denunciar a los estados en su formación a partir del proceso homicida, el genocidio histórico y actual, que se evidencia mediante políticas represivas e invasivas de nuestros territorios, de nuestra gente y cultura, o por ocultamiento y/o silenciamiento en la agenda pública”, explica Miguel Pantoja.

Dicho foro obtuvo importantes testimonios de sufrimiento pero también de valor que demuestran que el proceso aún no acaba y sigue oprimiendo a los pueblos que resisten el embate. Desapariciones, agresiones verbales y físicas, el daño a la salud por agro-tóxicos, asesinatos, femicidios indígenas, o la negación de su existencia, dan cuenta de la realidad vivida cada día.

“Este evento ha marcado un paso esencial ya que reafirma que no estamos solos en la pelea y que a pesar de las eventualidades estamos vivos y dispuestos a dar todo por nuestros pueblos con mucha convicción y decisión”, afirma.

Bajo la consigna ‘por el buen vivir’ se ha consolidado un espacio vital que proclamó su voz para acabar con el avasallamiento y reclamar por la memoria, verdad y justicia. “Es un camino que se abre desde la marcha de mujeres originarias y que provoca un punto de inflexión y reflexión, que en gran medida, da respuesta al estado de cosas y establece pautas y un plan de lucha conjunto para atravesar la situación”, remarca.

En este orden asegura que “muchos se han quedado sin la posibilidad de participación debido a un boicot a la organización que a pesar de las circunstancias ha sido ejemplar, y ha plasmado su dedicación y esfuerzo a cada momento”.

Para Miguel, luego de un largo viaje de 3000 kilómetros, fue la oportunidad de presentar allí un escrito de aproximadamente 60 páginas, además de brindar un testimonio oral acerca del genocidio Selknam.

“He aquí una victoria de los antiguos que nos empujan para seguir en pie y luchar junto a las demás comunidades por nuestro bienestar. Este encuentro marca un hito y representa el camino de la verdadera reparación histórica, el rescate de nuestros valores ancestrales y la autodeterminación de nuestros pueblos”, asevera.

Por último realizó un especial agradecimiento a “la luchadora Moira Millán, coordinadora del evento y principal responsable de esta unión que de muchas maneras viene a sanar y dar fuerzas para continuar. Todavía queda mucho por recorrer y este es un paso crucial”.