En “Mi sangre yagán”, Víctor Vargas Filgueira recorre relatos desconocidos de sus ancestros y cómo fueron colonizados. Infobae Cultura dialogó con el autor
“Yo soy miembro de un pueblo en el que el rostro de mi abuelo ilustra la tapa del libro Mi sangre yagán, ahua saapa yagán (La Flor Azul)”. Así se presenta Víctor Vargas Filgueira, de 50 años, que sigue viviendo en los mares del sur de sus ancestros, en Ushuaia, y cuya obra combina historia oral e investigación sobre uno de los pueblos originarios más olvidados.
Quizás la razón se encuentre en las continuas matanzas que provocaron que miles de yagán (también yagan o yámana) se hayan convertido sólo en cien sobrevivientes en apenas tres décadas. Aquellos hombres de las canoas que eran avezados cazadores de lobos de mar, de delfines y que recolectaban todo tipo de moluscos, desde almejas a erizos, fueron objeto de la persecución para que sus territorios fueran convertidos en estancias inglesas, es decir, que transformaran las tierras ancestrales en favor del colonialismo de principios del siglo XX.
Pero el libro muestra una cotidianidad de un pueblo desconocido, pero que está acá, en el sur, y a su vez revela cómo el diezmar a los yagán limitó el conocimiento sobre la cultura de los mares del sur.
Orundellico, su nombre yagán, o Jemmy Button, el que le colocaron los secuestradores
Uno de los yagán más conocido, por las penurias sufridas a mano de Charles Darwin, es Jemmy Button, quien fuera secuestrado y llevado a Inglaterra con tres personas más de distintas etnias de la región, donde fueron examinados, luego exhibidos, más tarde convertidos en sirvientes que hablaban el inglés, antes de que Darwin, el teórico de la evolución de las especies, los devolviera a los mares del sur. Este es otro capítulo del salvajismo colonial, que también fue ubicado en los alrededores de Tierra del Fuego. Esto ocurrió medio siglo antes de las narraciones que componen a Mi sangre yagán.
-¿Cómo fue que el colonialismo hizo que se llevara de miles a cien yaganes en treinta años?
-Las crónicas coloniales lo atribuyen a las enfermedades, pero eso es un 0 por ciento de lo que sucedió en el exterminio. Hubo cercenamiento de cabezas, de orejas y unos terratenientes cuyos descendientes tienen todavía latifundios y que nos cazaban para poder criar en nuestros territorios sus ovejas. En nuestro territorio esos cazadores son todos ingleses, irlandeses, escoceses, no hay alemanes ni de otra nacionalidad. El cazador más cruel era un escocés llamado McLeland.
"Mi sangre yagán, ahua saapa yagán" (La Flor Azul), de Víctor Vargas Filgueira
-También hubo alguno con buenas intenciones, según el libro, como el antropólogo alemán Martín Guisinde.
-Como hoy, que hay gente buena y gente mala, como en la historia de la humanidad. Un Alvear de ese tiempo decía “al indio ya lo tuvimos, tenemos para nosotros a la mujer, a los niños, los hacemos nuestros sirvientes”. Una historia horrorosa que pasó. Tierra del Fuego no tiene un territorio extenso, cada pueblo no superaba los seis mil habitantes, y eso facilitó el trabajo de exterminio. Y luego de la matanza, fueron tomados como mano de obra gratuita en las estancias de los gringos.
-¿Hoy existen miembros de la etnia yagán que conserven sus costumbres?
-Esa pregunta proviene de un estudio colonizado también. Vos querés que mi comunidad o yo estemos desnudos trabajando en una canoa de corteza. Yo tengo un celular en el bolsillo porque no podría servir cazar en una canoa o recolectar como hacía mi gente. Eso nos dejó el pensamiento hegemónico que dice que si sos indio tenés que tener una característica, por ejemplo, una vincha, pelo largo. No hay yagán que pueda emular a mi abuelo y si un documental va a la Amazonia, seguro tiene puestas unas zapatillas Nike. Yo soy primer consejero de la etnia yagán, pero lo único que se puede señalar es que soy de una contextura pequeña, porque mi pueblo cazaba en canoa de corteza y los yagán tienen alrededor de 1,50 de estatura en promedio, mientras los ethan tienen 1,80 porque caminaban la tierra; todos se iban formando por la forma que les tocó vivir. Hay algún vínculo que nos permite reunirnos con nuestros ancestros, y después una posibilidad más marcada de comer peces de mar, porque venimos de ella.
Tres protagonistas de la historia yagán
-El libro muestra una serie de ceremonias, también con fotografías, en las que se pintan la cara o el cuerpo, ¿a qué responde esto?
-Es como Papá Noel y la Navidad. El hombre necesita celebrar. Y cuando nuestro pueblo necesitaba una ceremonia de creencia, espiritual, la quina del yagán era una ceremonia para recrear el bien y el mal. El hombre siempre necesitó recrear el bien y el mal y los yagán usaban esto sobre todo con nuestros jóvenes. La pintura negra iba a ser de maldad y la roja de bondad.
-Las mujeres parecían pintarse la cara.
-Las mujeres se hacían líneas en la cara, en la que el rojo era alusivo al buen espíritu y el blanco era ceremonial.
-Usted dice que su abuelo era el hechicero y los yaganes en el libro dicen varias veces que no deben dejar que se sepa su conocimiento. ¿Cómo funcionaba esto?
-El que vino siempre se creía superior y tanto que entonces los nuestros decían “no te voy a mostrar lo que sabemos”. Era una lógica de la protección.
Las fotos que esta nota muestra dan cuenta de una sociedad con sus ritos, personas, celebraciones y juegos. Los yagán.
El uso del nombre yagan por una marca de venta de productos del mar despertó molestia en la comunidad Yagán de bahía de Mejillones, que lucha por concientizar sobre buenas prácticas de protección y aproximación a su cultura.
El nombre yagan utilizado como marca para vender un filete de salmón fue la imagen que comenzó el debate. Por un lado, una pequeña empresa chilena francesa busca “homenajear a un pueblo originario admirable”. Por otro, una comunidad yagan lucha por concientizar a la población y autoridades nacionales sobre el respeto en el uso del patrimonio cultural de su pueblo.
“No somos un pueblo extinto como dicen algunos libros de historia. Somos un pueblo vivo y activo, estamos aquí en el territorio y si usan nuestro nombre y cultura están hablando de nosotros entonces el primer paso es que antes de hacerlo se acerquen a la comunidad y nos pregunten. Pero si nos van a asociar con un producto que simboliza una industria que ha utilizado nuestro territorio como zona de sacrificio, eso indigna”, resume María Luisa Muñoz, representante de la comunidad indígena yagan de Bahía de Mejillones.
Desde la PYME Yahgan Seafoods se expresa la apertura a dialogar sobre el tema con la comunidad, y aclaran que su empresa no es una salmonera sino un taller que le da valor agregado a materia prima de origen marino. “En nuestro portafolio siempre ha estado la inquietud de trabajar con la más amplia gama de materias primas marinas. Sin embargo, la tendencia de nuestros clientes y del mercado nacional nos inclinó hacia los productos desarrollados a partir del salmón”; señalan.
“Desde la empresa se acercaron a través de un correo electrónico y estamos viendo qué responder. Cuando ya se usa el nombre y ya está la marca registrada, ¿qué se hace? Son situaciones que ya están establecidas, entonces es difícil entrar a dialogar en este punto y con una empresa relacionada a un rubro que es tan nefasto para nosotros”, explica María Luisa.
Buenas prácticas para proteger la cultura yagan
Tal como comenta María Luisa, no es la primera vez que su comunidad se enfrenta a situaciones de este tipo. “La cervecería austral tiene una cerveza Yagan y en la caja está la foto de una bisabuela de una de las familias de aquí. Hace un tiempo apareció en Buenos Aires un puzle que era la cara de una artesana de la comunidad. La fundación Omora tiene un parque etnobotánico donde los nombres de la vegetación están en nuestra lengua pero tú ahí no vas a encontrar a nadie de la comunidad yagan trabajando como guía, por ejemplo”, enumera.
Para la representante yagan, el problema se da a nivel nacional y de las autoridades. “El mismo Estado a través de iniciativas de Corfo y Prochile o el instituto de propiedad industrial, inscriben estos nombres sin cuestionamientos ni protocolo y es súper fácil inscribir un nombre y eso queda ahí para siempre si lo puedes pagar. Nosotros como comunidad tuvimos inscrito el nombre yagan y lo perdimos porque no podíamos seguir pagando, y enseguida lo tomó otra empresa. Visibilizar esas situaciones y generar protocolos y difundirlos es parte de lo que hacemos como comunidad”; sostiene.
El objetivo final no es cerrar la puerta sino que se generen mejores prácticas de aproximación hacia su cultura. “A nivel local mucha gente tiene pequeños emprendimientos y envían una carta para pedir la utilización del nombre. Nosotros vemos que es un emprendimiento de alguien que vive en la zona o que tiene un respeto hacia la comunidad y no tenemos inconveniente en dar nuestra aprobación, pero eso lo hacen muy pocas personas”, concluye María Luisa.
Salmones sustentables
El punto de mayor desencuentro en la situación de la empresa Yahgan Seafoods se da por la asociación del nombre yagan para comercializar productos derivados del salmón. “Sólo trabajamos con empresas proveedoras que cuentan con pisciculturas certificadas. Apoyamos el cambio relevante en la industria salmonera de manera de hacerla sustentable, apoyando la revolución que se opera en este sector con el desarrollo de crianza de salmón 100% en tierra, reciclando agua y usando residuos como abono natural para agricultura”, señalan desde la empresa en un comunicado.
Pero esta aclaración no tranquiliza a la comunidad. “Nosotros hemos luchado de forma incansable contra la industria salmonera que tiene efectos devastadores en nuestro territorio ancestral. Lo que tenemos claro es que las leyes chilenas en relación al medio ambiente no son garantía de que se va a cuidar nada. Este tipo de actividad, aunque sea en tierra, para nosotros no condice con nuestra cultura y no cuida el entorno. Hemos visto a las salmoneras mentir, ocultar informes y presagiar buenas prácticas. No nos pueden pedir que confiemos”, analiza María Luisa.
Además del protocolo, la comunidad yagan de bahía de Mejillones está trabajando para recuperar la práctica de la navegación, la alimentación tradicional, el territorio y la lengua. Entre esos esfuerzos, ven como clave el hecho de poder decidir sobre su territorio, a partir de la declaración de un Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO); instrumento que reconoce y permite conservar los usos ancestrales en espacios marítimos.
La Base Presidente Eduardo Frei Montalva es una de las principales puertas de entrada para centenares de investigadores de todo el mundo. Un proyecto [relacionado con Arquitectura Antártica] busca analizar las condiciones de vida para un entorno habitable y acorde a los Tratados Internacionales
UCHILE/DICYT Ubicada en la isla Rey Jorge, la Base Eduardo Frei Montalva es una de las tres principales puertas de entrada a la Antártica. En 1959, el Tratado Antártico acordó promover la cooperación internacional para la investigación científica como destino de ese continente. Desde entonces, los científicos han llegado en cantidades cada vez más grandes y con necesidades cada vez más complejas.
Actualmente, el 51 por ciento de los países firmantes del tratado accede al Continente Blanco desde Chile o Argentina, ya sea por vía aérea o marítima. En la mayoría de los casos, los visitantes de este territorio realizan su primera detención en esta base chilena debido a su localización y gracias a que cuenta con pista de aterrizaje operativa todo el año. Como consecuencia, la base debe soportar una carga y organización logística significativa, lo que sitúa a Chile en una posición trascendental para el funcionamiento humano en la Antártica.
A lo largo del siglo XX, la arquitectura en la Antártica estuvo más bien enfocada en su funcionalidad práctica, que tenía por objeto fundamentalmente resguardar a sus ocupantes del clima extremo. Por ello, las construcciones por mucho tiempo fueron materia de ingenieros, pero ahora está atrayendo a arquitectos y diseñadores que quieren trasladar la estética, la eficiencia, la durabilidad y la sustentabilidad a la zona más fría del planeta.
Un ejemplo de la arquitectura Antártica
En esa línea, un equipo de investigadores y académicos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, Claudia Torres, Laura Gallardo y Carlos Lange, junto al académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sandro Maino, actualmente están implementando un proyecto FONDART 2021, denominado “Arquitectura Antártica y el confinamiento blanco. Análisis arquitectónico y antropológico de la cultura y formas de habitar en la Base Aérea Eduardo Frei M. 1969-2020”.
Para la académica, arquitecta e investigadora responsable del proyecto, Claudia Torres “el valor patrimonial de la Base Aérea Eduardo Frei está en la construcción histórica de un poblado en condiciones climáticas extremas, que surge en formato de colonización con campamentos de las Fuerzas Armadas (Bases), para ampliarse a instalaciones de dominio territorial y soberanía integrando a civiles y familias que en comunidad habitaron un asentamiento con espacios arquitectónicos básicos que fueron diseñados para desarrollar actividades familiares, sociales y laborales”.
Asimismo, explica que, si bien el Estado de Chile llegó a la Antártica en 1947, esta Base se implementó en 1969, consolidándose en 1980 con la construcción del “Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh”. Posteriormente, como efecto del Conflicto por el Beagle entre Chile- Argentina, se incorporaron viviendas familiares en el año 1984, lo que dio origen al poblado chileno más austral del país. “En Villa las Estrellas, durante más de 30 años, cohabitaron de forma armónica, familias, investigadores, fuerzas armadas y civiles, en espacios compartidos y de cotidianidad generado una ‘cultura chileno-antártica’”.
Sin embargo, señala la especialista, hoy la Base Aérea Eduardo Frei Montalva presenta serios problemas técnicos de conservación arquitectónica. Producto de esta situación, el año 2018 se evacuó a todas las familias de “Villa las Estrellas”, quedando esta zona abandonada y en condición de ruina arquitectónica. Se ha descontinuado la idea de “poblado”, volviendo a conformarse como un “campamento” al igual que sucede en otras Bases Antárticas.
Ante esta situación, y con el claro interés de proyectar una base que pueda responder a la demanda nacional e internacional, el equipo investigativo desarrollará un estudio arquitectónico que además considera la relevancia estratégica en términos ecológicos de la Antártica, territorio que tiene la reserva de agua dulce más grande del planeta. Esta riqueza natural patrimonial se ha visto fuertemente afectada por el cambio climático, por lo que el equipo busca además conjugar su propuesta con el cuidado ambiental mediante una acción controlada y sustentable de las actividades humanas, tal como se establece en los documentos generados a partir del Tratado Antártico.
Características de la arquitectura de la Base Eduardo Frei Montalva
A nivel geográfico, la Base está emplazada estratégicamente, cruzando la Península Fildes, entre el Mar de Drake y el Estrecho de Bransfield, señala la arquitecta Claudia Torres. Describe además que “a escala urbana presenta una organización de volúmenes dispersos, propio de un crecimiento en etapas y sin una planificación estratégica. Es decir, se conforma básicamente por el equipamiento institucional de la Armada, la FACH y el INACH, también por “Villa las Estrellas”, que le da al conjunto la condición de poblado".
“La arquitectura es representativa de las lógicas del diseño modular de los últimos 30 años del siglo XX, con volúmenes de posicionamiento inorgánico sin espacios vinculantes entre ellos. Las edificaciones de poca altura son herméticas y de características materiales y morfológicas diseñadas para lograr contener condiciones aceptables de confort térmico. En el poblado, se habita “dentro” de los espacios arquitectónicos o “fuera” de ellos, exponiéndose de forma directa a las adversas condiciones climáticas”, detalla la experta.
Tras la experiencia mundial de la vida en confinamiento debido a la pandemia, los investigadores consideran que la base Eduardo Frei Montalva “constituye un paradigma del confinamiento, donde las condiciones extremas del emplazamiento y medio ambiente no solo conlleva el aislamiento del resto del país. La falta de acceso a equipamiento y servicios también da cuenta de diferentes niveles de reclusión interior y limitaciones en los desplazamientos y funciones cotidianas, producto de las bajas temperatura, el viento y la nieve, lo que se puede comprender como un ‘confinamiento blanco’".
Esta condición será incorporada al estudio y al trabajo interdisciplinario que realizará el equipo, que -junto con valorar la Base Eduardo Frei Montalva como un lugar estratégico para el planeta- también lo visualiza como parte del patrimonio natural, científico y arquitectónico de Chile.
La exploración no termina con la primera mirada, ni el primer paso, ni la primera fotografía. La exploración es una aventura colectiva que continúa a plena marcha. Y aunque la geografía es sólo uno de los tantos frentes de nuestra exploración colectiva, a través de ésta, los mapas son capaces de cristalizar en una imagen el estado del conocimiento de un territorio. Un recordatorio de como los exploradores pueden cambiar nuestra visión del mundo, tanto aquel que es físico y palpable como aquel que vive sólo en nuestras mentes.
Esta breve recopilación de la evolución cartográfica de la Tierra del Fuego y la Cordillera Darwin ilustra la evolución del conocimiento geográfico de esta fascinante región. Los primeros mapas que mostramos, corresponden al siglo XVII, compilados por cartógrafos que recopilaban reportes de las contadas expediciones que se internaron en la zona, como las de Magallanes, Sarmiento, Ladrillero, y L'Hermite entre otras. Fueron varios siglos de mapas con más ficción que realidad. Poblados de canales, montañas, monstruos marinos y gentes que emanaban de las historias de marineros en uno de los rincones más remotos del planeta. Esto cambiaría en las primeras décadas del siglo XIX, cuando el almirantazgo Británico tomó razón del valor estratégico del extremo sur de América y envió a los capitanes Phillip Parker King y Robert Fitz Roy a explorar y cartografiar el laberinto de islas y canales de la Patagonia a bordo del HMS Adventure y HMS Beagle. Por primera vez eran observaciones y no relatos los que se volcaban al papel. De este modo produjeron los primeros mapas que representaban correctamente la geografía fueguina, pero poco y nada se aventuraron en tierra, e incluso varios fiordos escaparon de su escrutinio.
El siguiente gran salto en conocimiento de este territorio fue de la mano de Alberto M. de Agostini, a quien dedicamos una entrada en este blog hace algunas semanas. Apasionado montañista, explorador y cartógrafo. Fue el primero en poner real atención en las montañas, que para él eran mucho más que puntos de referencia para la navegación. En sus exploraciones descubrió los fiordos Contraalmirante Martinez y De Agostini. Tal vez el último gran descubrimiento geográfico hecho desde la superficie. Cuyo único parangón está en el descubrimiento del fiordo Finlandia por Väino Auer en 1929. El siguiente salto en el conocimiento de la zona, sin duda el más grande pero de algún modo menos romántico, fue el resultado de los vuelos Trimetrogon del U.S. Air Force, que en el verano de 1944-1945 fotografío casi toda la Patagonia desde 6.000 metros de altitud, revelando al fin la intrincada estructura de esta región. Estas fotografías fueron utilizada para confeccionar la carta preliminar 1:250.000, editada en 1955. La transición desde una cartografía esquemática a otra con un nivel de detalle sin precedentes significó un gran desafío en relación a la correcta ubicación de topónimos en este nuevo marco de referencia. Lamentablemente esta tarea no se realizó con la prolijidad necesaria, y muchos de los errores en la ubicación de topónimos en la cartografía actual del IGM (Instituto Geográfico Militar), se pueden trazar a esa transición. Más tarde, en la década de los 80', vuelos fotogramétricos modernos (Chile 60 y luego GEOTEC), permitieron confeccionar la actual cartografía 1:250.000, 1:100.000 y 1:50.000. Sin embargo, la metodología utilizada dejó muchas zonas en blanco, ya sea por la presencia de nubes o de zonas nevadas que por carecer de contraste no permitían reconstruir la geografía. Por desgracia no hubieron esfuerzos significativos por llenar esos vacíos topográficos, los que persisten hasta el día de hoy. Pero más lamentable que los vacíos topográficos, son los vacíos toponímicos, históricos y patrimoniales, un vació que nuestro proyecto ha intentado subsanar en algunas de las zonas montañosas de la Tierra del Fuego a través de nuestro mapa UNCHARTED: Cordillera Darwin.
Los mapas históricos utilizados en esta compilación son:
1630 - Freti Magellanici ac novi freti vulgo le Maire exacticissima delineatio, Petrus Kaerius caelavit.
1633 - Hondius, Hendrik, Freti Magellanici ac novi freti vulgo le Maire.
1646 - Tabula Geographica Regni Chile, Alonso de Ovalle.
1740 - Carte réduite de la partie la plus meridionale de l’Amerique pour servir a l'histoire Generale des Voyages, par le Sr. Bellin.
1749 - Les Terres Magellaniques, par le Sr. Robert de Vaugondy fils de Mr. Robert.
1775 - Kaart van het Zuidlyk eind van Amerika.
1775 - Mapa geográfico de America meridional, Juan de la Cruz Cano y Olmedilla.
1839 - The Strait of Magalhaens commonly called Magellan, Surveyed by H.M.S. Adventure and Beagle 1826-1834.tif.
1851 - Falkland islands and Patagonia, the map drawn & engraved by J. Rapkin.
1853 - Carte des Cotes de la Patagonie et des Mers du Cap Horn Dressee d'apres de Travaux du Cap.e R. Fitz Roy de la Marine Britannique.
1869 - The South-Eastern Part of Tierra Del Fuego with Staten Island, Cape Horn and Diego Ramirez Islands Surveyed By Captn. Robert Fitz Roy R.N. and The Officers of H.M.S. Beagle 1836.
1878 - Plano de limites Rufino de Elizalde - Ultima esperanza a Tierra del Fuego.
1879 - Mapa de la parte austral del continente sud-americano (desde 45º 30' lat. sud).
1881 - Carta que demustra las diversas proposiciones de arreglo de la cuestion de límites Chileno-Arjentina - Carlos M. Prieto (mapa chileno posterior al Tratado de Límites de 1881).
1890 - Carta de la extemidad meridional de sudamerica construida para señalar el límite entre Chile I la Republica Arjentina (bajo la direccion de Barros Arana).
1897 - Map of the Magellan territories by Otto Nordenskjold.
1901 - Mapa preliminar de la región meridional de la República Argentina.
1902 - General map of the southern region of the Argentine Républic and Chile, Showing the Argentine and Chilian projects and the boundary line settled by the Arbitrator.
1904 - Nuevo Mapa de Chile - Paine a Cabo de Hornos - Formado con arreglo a los datos oficiales mas recientes i los ultimos levantamientos efectuados por las comisiones de limites.
1906 - Mapa de la Rejion Austral de Chile, Agustin Torrealba.
1918 - Tierra del Fuego segun las exploraciones y estudios efectuados por Alberto M De Agostini
1910-1918.
1920 - Tierra del Fuego segun las exploraciones y estudios efectuados por Alberto M De Agostini 1910-1918.
1930 - Tierra del Fuego - by the American Geographical Society of New York.
1955 - Tierra del Fuego- American Geographical Society of New York.
Se trata del programa de Educación Intercultural Bilingüe, para planificar la introducción de las lenguas nativas –selk’nam y yagan- en los contenidos de la educación formal con la colaboración de los pueblos originarios de la provincia.
La secretaria de Pueblos Originarios Vanina Ojeda Maldonado y la subsecretaria Pamela Altamirando, mantuvieron una reunión con Héctor Gustavo Novoa, Coordinador Provincial de Modalidades Educativas y Ramón Ortiz, del equipo técnico de Educación Intercultural Bilingüe, para planificar la introducción de las lenguas nativas –selk’nam y yagan- en los contenidos de la educación formal con la colaboración de los pueblos originarios de la provincia.
La funcionaria adelantó que “la propuesta es lograr capacitaciones para los docentes que permitan introducir la modalidad intercultural desde otra perspectiva, en la que los pueblos dejen de pertenecer al pasado y reivindicar su presente, su resistencia y lucha”.
La modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), fue instaurada a partir de la sanción de la nueva Ley de Educación Nacional en el año 2006 y se instala para garantizar el respeto por la identidad étnica, cultural y lingüística de los pueblos indígenas.
De esta manera se asume la reconstrucción de la identidad nacional que debe cimentarse en la riqueza de su diversidad y en la preexistencia de sus pueblos originarios, forjadores de culturas milenarias.