
Líquenes y briófitas de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos
Karukinka
19 febrero 2026

Association Karukinka
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En el sur de la Patagonia, dentro de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, los líquenes y las briófitas convierten troncos, rocas y turberas en verdaderos “bosques en miniatura” que solo se descubren al inclinarse con una lupa.
Esta diversidad criptogámica alcanza un nivel excepcional en la isla Navarino, donde trabajos realizados por el equipo del Parque Etnobotánico Omora han demostrado que, en menos del 0,01% de la superficie terrestre, se concentra más del 5% de las especies mundiales de briófitas, con una gran proporción de endemismos. A esta riqueza de musgos y hepáticas se suma una notable flora liquénica, recientemente inventariada, que confirma el estatus de la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos como un hotspot global de organismos no vasculares.

Un hotspot en el fin del mundo
La isla Navarino y la región subantártica de Magallanes se sitúan en una zona de bosques templados húmedos barridos por los vientos, donde las abundantes precipitaciones y las temperaturas frescas favorecen la proliferación de musgos, hepáticas y líquenes. Esta ecorregión ha sido identificada como un centro mundial de diversidad de briófitas, con unas 818 especies registradas en la región de Magallanes, que desempeñan un papel clave en la regulación de nutrientes y de la calidad del agua. Los líquenes también alcanzan allí una diversidad notable: un estudio florístico intensivo realizado en la isla Navarino registró 416 taxones de líquenes y hongos afines, incluidas especies nuevas para la ciencia.
Los bosques de Navarino se sitúan en una de las regiones con lluvias más limpias del planeta, y la abundancia de líquenes sensibles a la contaminación atmosférica da testimonio de la baja carga de contaminantes del aire local. Esta sensibilidad convierte a los líquenes en buenos bioindicadores de la calidad del aire, un argumento frecuentemente utilizado en las actividades educativas del Parque Omora y en la comunicación en torno a la Reserva de Biosfera.
Incluso en esta región relativamente preservada, las comunidades de briófitas y líquenes siguen siendo vulnerables al pisoteo repetido, a las modificaciones hidrológicas y a los efectos a largo plazo del cambio climático sobre los regímenes de precipitaciones y de temperatura. Las perturbaciones generadas por especies introducidas, como el castor norteamericano, que modifica profundamente los cursos de agua y las turberas de la región, pueden alterar de forma indirecta los sustratos y las condiciones microclimáticas necesarias para estos bosques en miniatura.

Briófitas y líquenes: protagonistas discretos pero esenciales
Las briófitas —musgos, hepáticas y antocerotes— son plantas no vasculares de pequeño tamaño, carentes de raíces y de tejidos conductores complejos, lo que no les impide colonizar masivamente troncos, suelos y rocas en los bosques subantárticos. Los líquenes, simbiosis duraderas entre un hongo y un alga o una cianobacteria, forman costras, rosetas foliosas o matas fruticulosas que recubren la corteza de los Nothofagus, la madera muerta, las piedras e incluso los cojines de musgo ya presentes. Al combinar estos dos grupos, la region del Cabo de Hornos presenta una de las densidades más altas del mundo de organismos no vasculares, hasta el punto de que un solo árbol puede albergar más de un centenar de especies epífitas.


Las briófitas y los líquenes del sur de la Patagonia son poiquilohídricos, es decir, toleran fuertes desecaciones y pueden interrumpir su metabolismo para reanudarlo rápidamente en cuanto se rehidratan, lo que los hace especialmente resistentes a los ciclos de congelación y deshielo. Muchas especies desarrollan pigmentos protectores y estructuras gruesas que reducen los daños causados por la radiación UV, el viento y la exposición directa, especialmente en las tundras magallánicas y los ambientes costeros. Estos rasgos funcionales explican que, en las mayores altitudes de Navarino o en los litorales batidos por el aerosol marino, los organismos dominantes sean cojines de musgos y líquenes costrosos o fruticulosos.
Los bosques en miniatura
Para hacer perceptible esta riqueza más allá de los círculos científicos, Ricardo Rozzi y sus colegas propusieron la metáfora de los “bosques en miniatura del Cabo de Hornos”, formados por musgos, hepáticas, líquenes y la microfauna que vive en ellos. La práctica de observar estos pequeños paisajes con una lupa, deteniéndose largo rato frente a un tronco o una roca, transforma el paseo en una exploración naturalista detallada de mundos habitualmente invisibles.

Los bosques en miniatura no son solo vegetales: también albergan una variada microfauna de insectos, ácaros, nematodos y otros invertebrados que se alimentan, se reproducen y encuentran refugio en los cojines de musgos y líquenes. Estos organismos contribuyen a la fragmentación de la materia orgánica, a la mineralización de los nutrientes y, a veces, a la dispersión de esporas y propágulos, añadiendo varios niveles tróficos a lo que, a simple vista, parece una simple alfombra verde o gris.
Funciones ecológicas en bosques y turberas
En los bosques subantárticos húmedos, las briófitas y los líquenes forman mantos espesos sobre los troncos, las rocas y el suelo, capaces de retener grandes cantidades de agua y regular la humedad local. Esta capacidad de retención los convierte en esponjas naturales que amortiguan el impacto de las lluvias frecuentes, limitan la erosión y estabilizan los microhábitats para una multitud de invertebrados y microorganismos.
En las turberas, las briófitas —en particular los musgos tipo esfagno y formas afines— estructuran la matriz que acumula materia orgánica en ambientes saturados, almacenando al mismo tiempo agua y grandes cantidades de carbono.

Los líquenes también desempeñan un papel pionero sobre rocas desnudas, morrenas glaciares y afloramientos costeros, donde inician la formación de suelos al alterar física y químicamente el sustrato. Al retener partículas y humedad, estas comunidades pioneras crean progresivamente micro-nichos favorables al establecimiento posterior de musgos y, después, de plantas vasculares.
Especies emblemáticas de musgos y líquenes
Entre las briófitas, el musgo Lepyrodon lagurus suele citarse como especie emblemática del Parque Omora, donde forma mantos aterciopelados sobre los troncos y contribuye al aspecto exuberante de los bosques húmedos. Este tipo de musgos epífitos retiene el agua de lluvia, ofrece microrefugios a diversos invertebrados y a veces alberga líquenes que se instalan sobre su superficie, complejizando aún más la estructura del microbosque.
Entre los líquenes, los grandes penachos de Usnea, las “barbas de viejo” suspendidas de las ramas de los Nothofagus, ilustran bien la relación entre pureza del aire y vigor de las poblaciones liquénicas. Los cojines y pequeñas trompetas de Cladonia que cubren ciertos suelos o madera muerta, así como especies recientemente descritas como Candelariella magellanica, dan testimonio de la originalidad de la flora liquénica de Navarino.


Ecoturismo con lupa
Para valorar y proteger esta biodiversidad discreta, el equipo del Parque Omora desarrolló el concepto de “Ecoturismo con lupa”, un ecoturismo con lupa que sitúa en el centro de la experiencia el descubrimiento de musgos, hepáticas y líquenes. Término acuñado por Ricardo Rozzi y sus colegas, designa una forma de turismo de nicho en la Reserva de Biosfera del Cabo de Hornos, donde se invita a los visitantes a observar los “bosques en miniatura” y a comprender su papel ecológico. Senderos señalizados reciben a pequeños grupos equipados con lupas, acompañados por guías que combinan historia natural, ecología y reflexión ética sobre la conservación biocultural.
Este modelo de ecoturismo ha sido apoyado por proyectos de desarrollo de un turismo científico y educativo en la región, buscando articular beneficios económicos locales, educación ambiental y protección de los ecosistemas subantárticos. El documental Viaje Invisible. Ecoturismo con Lupa ilustra este enfoque siguiendo visitas guiadas que sumergen al público en la contemplación detallada de los bosques en miniatura del Cabo de Hornos.


Conservación biocultural y educación
El Parque Omora y sus aliados defienden un enfoque de “conservación biocultural”, que vincula la protección de la biodiversidad con el reconocimiento de las culturas locales, en particular la tradición yagán y las comunidades de Puerto Williams. Las briófitas y los líquenes se convierten así en mediadores para reflexionar sobre los vínculos entre modos de vida, ética ambiental y responsabilidad hacia los ecosistemas, en especial a través de la “filosofía ambiental de campo” propuesta por Rozzi y sus colegas.
Las escuelas de Puerto Williams integran la observación de los bosques en miniatura en sus actividades pedagógicas, para que los niños reconozcan el valor mundial de la biodiversidad de su territorio. Esta apropiación local contribuye a contrarrestar la “homogeneización biocultural”, concepto que designa la tendencia a olvidar los organismos discretos y perder al mismo tiempo los conocimientos y significados culturales asociados a ellos.
Agradecemos a Ricardo Rozzi y a José German Gonzalez Calderon por su ayuda en la identificación de las briófitas a partir de nuestras imágenes.
Bibliografía breve
- Etayo, J., Sancho, L. G., Gómez-Bolea, A., Søchting, U., Aguirre, F., & Rozzi, R. (2021). Catálogo de líquenes (y algunos hongos relacionados) de la isla Navarino, Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, Chile. Anales del Instituto de la Patagonia, 49.
- Goffinet, B., Rozzi, R., Massardo, F., et al. (2012). Miniature Forests of Cape Horn: Ecotourism with a Hand Lens. University of North Texas Press.
- Rozzi, R. (coord.) (s. f.). Ecoturismo con lupa en el Parque Omora. Universidad de Magallanes. Presentación editorial y ficha del libro.
- Cape Horn Center (CHIC). Ecoturismo con lupa: una experiencia para conocer los bosques en miniatura de líquenes y musgos.
- Instituto de Ecología y Biodiversidad / Universidad de Magallanes. Parque Etnobotánico Omora – presentación institucional de la estación biológica.
- Rozzi, R., et al. (2008). Patrones de riqueza de especies en plantas subantárticas e implicancias para la conservación.
- Documental Viaje Invisible. Ecoturismo con Lupa. Parque Etnobotánico Omora, 2013.
- Cultivating a Garden of Names in the Cape Horn Biosphere Reserve. Estudio sobre conservación biocultural, briófitas y líquenes, y educación ambiental.



