Según un informe dado a conocer por el CONICET, el aire que se respira en la península Antártica tiene una amplia variedad de polímeros plásticos y tintes asociados principalmente a la industria textil; la composición más observada fue el algodón semisintético, aunque también encontraron poliamida, poliéster, polipropileno, poliacrilatos y poliacrilonitrilos.
Las partículas fueron analizadas durante 2023, aunque los resultados se dieron a conocer esta semana. Foto: CONICET La Plata
Científicos investigadores y especialistas del CONICET La Plata analizaron por primera vez el aire de la península Antártica, y detectaron la presencia de microplásticos y pigmentos utilizados en la industria textil.
Este hallazgo fue el resultado de un monitoreo continuo que se realizó en la estación científica argentina Base Carlini -ubicada en la Isla 25 de Mayo al norte de la península- mediante dispositivos que tomaron muestras de partículas atmosféricas consideradas como “sospechosas”.
El análisis confirmó que el aire que se respira tiene una amplia variedad de polímeros plásticos y tintes asociados principalmente a la industria textil. Las partículas capturadas fueron analizadas durante 2023 con dos técnicas utilizadas para determinar la composición química de materiales extremadamente pequeños: microespectroscopía RAMAN y microespectroscopía de infrarrojo.
“Las muestras que estudiamos son microplásticos, es decir plásticos cuyas dimensiones no superan los 5 milímetros. En este caso, la mayoría de los ítems hallados tenía como máximo un milímetro de largo y 20 micras de ancho. Hablamos de piezas diminutas, teniendo en cuenta que una micra es la milésima parte de un milímetro”, explicó Lorena Picone, una de las investigadoras del CONICET que participó del análisis.
En base a los resultados, encontraron residuos de origen plástico en todas las muestras, y el 80 por ciento de lo analizado corresponde a microfibras sintéticas y semisintéticas utilizadas en la fabricación de vestimenta. La composición más observada fue el algodón semisintético, aunque también detectaron poliamida, poliéster, polipropileno, poliacrilatos y poliacrilonitrilos.
Además hallaron índigo, reactive blue 238, y ftalocianina de cobre, tres pigmentos utilizados en la fabricación de plásticos y tintes para vestimenta, que nunca antes habían sido reportados en el aire de la Antártida.
“Si bien los resultados publicados sugieren que, por los niveles y tipo de contaminación detectados, el transporte a corta distancia de la actividad humana local desempeña un papel importante, no se excluye la influencia de los patrones atmosféricos de gran escala que trasladen partículas de distintas fuentes a lo largo de miles de kilómetros, y es por eso que el paso siguiente será extender las tareas de monitoreo a nuevas regiones que permitan cotejar los hallazgos y complementar las conclusiones”, detalla el informe.
En el camino al Cerro Michi, un equipo de arqueología del GIATMA de CADIC-CONICET hizo un descubrimiento significativo: durante el trabajo de campo se encontraron materiales y un nuevo sitio arqueológico donde ya se encuentran trabajando los profesionales.
Este descubrimiento se realizó en el marco del proyecto ImpaCT.AR, desafío 2, «Patrimonio Cultural Arqueológico en Tolhuin», respaldado por el Municipio y acompañado desde la primera gestión de Daniel Harrington, y tiene como objetivo principal la identificación y protección del patrimonio cultural arqueológico en la región.
El equipo de investigadores realizó trabajos de campo, que incluyeron prospecciones y excavaciones dentro del ejido urbano de Tolhuin, con la meta de confeccionar un mapa de riesgo arqueológico que permita zonificar áreas sensibles, proporcionando a las autoridades municipales información crucial para el cuidado y la preservación del patrimonio arqueológico en el desarrollo de proyectos de infraestructura.
El proyecto ImpaCT.AR no solo se centra en la identificación de sitios arqueológicos, sino también en la capacitación del personal que trabaja directa o indirectamente en modificaciones del paisaje urbano. Los trabajadores reciben formación sobre la importancia del patrimonio arqueológico y la necesidad de ser cautelosos durante actividades que impliquen movimientos de suelo.
El hallazgo en el Camino al Cerro Michi se suma a descubrimientos anteriores en diferentes ubicaciones de Tolhuin, como el Camino al muelle, Laguna Varela, la bajada del Lago Fagnano y la urbanización de Laderas del Kamuk. La estrategia central de este trabajo articulado entre el CADIC-CONICET y el Municipio de Tolhuin es la prevención, garantizando que las obras y avances de infraestructura se realicen de manera cuidadosa y respetuosa con el patrimonio compartido por la comunidad.
qué es un hallago arquelogico
Según la Guía para la Formulación del Protocolo de Hallazgos Fortuitos de Patrimonio Arqueológico y Arqueología Pública, un hallazgo arqueológico Es el encuentro imprevisto de materiales arqueológicos tales como vasijas o fragmentos de ella, líticos (piedras o rocas), huesos de animales o humanos, figurinas, utensilios de madera o metálicos, o cualquier otro elemento arqueo- lógico (antiguo). En este sentido, se esperaba que el Municipio de Tolhuin informe que tipo de materiales fueron hallados, para contextualizar la noticia, sin embargo la comunidad deberá esperar un próximo informe para enterarse.
Una expedición en alta mar frente a las costas chilenas ha recién sacado a la luz algunos hallazgos excepcionales, que trasforman nuestra comprensión de la biodiversidad marina.
Investigadores del Schmidt Ocean Institute (SOI) han cartografiado amplias áreas del océano y documentado más de 100 nuevas especies así como el descubrimiento de cuatro montañas submarinas desconocidas hasta ahora. Estos resultados abren nuevas perspectivas sobre la vida marina y destacan la importancia de proteger estos ecosistemas valiosos.
Exploraron 52 mil kilómetros cuadrados
Una misión de exploración dirigida por el Schmidt Ocean Institute permitió hallazgos revolucionarios frente a las costas chilenas. Entre el 8 de enero y el 11 de febrero, los investigadores utilizaron Falkor, el barco previsto al efecto, para cartografiar cerca de 52.800 kilómetros cuadrados del océano, centrándose en los montes submarinos de Nazca y Salas y Gómez, así como en los parques marinos Juan Fernández y Nazca Desventuradas.
Un tesoro de biodiversidad marina
La expedición llevó al descubrimiento de cuatro montañas submarinas, la más imponente de las cuales se llama Solito y alcanza una altura de 3.530 metros. Adicionalmente, identificaron más de 100 especies marinas desconocidas, entre las cuales erizos de mar de forma oblonga, esponjas complejas, corales en espiral e incluso un bogavante de ojos saltones. A continuación, los biólogos analizarán algunas muestras de éstas para verificar que aún no eran listadas como parte de las especies ya conocidas. Estos descubrimientos representan un paso adelante significativo con respecto a nuestro conocimiento de las profundidades marinas. “Siempre se espera encontrar nuevas especies en estas zonas remotas y poco exploradas, pero las cantidades que encontramos, en particular para algunos grupos como las esponjas, son increíbles”, declaró Javier Sellanes, el director del grupo de investigadores.
La importancia de la conservación de los ecosistemas marinos
Las montañas submarinas desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas oceánicos como puntos calientes de biodiversidad. El descubrimiento de nuevos montes submarinos frente a Chile destaca la importancia de proteger los hábitats marinos valiosos. De hecho, estos ecosistemas son vulnerables a las actividades humanas tales como el arrastre y la explotación minera en aguas profundas. Los datos recogidos proporcionan una idea preciada de la biodiversidad marina e informan las estrategias de preservación.
Un equipo de científicos escucha la fauna marina del continente blanco al sumergir micrófonos en sus profundidades. Es una aventura fascinante.
Foto ilustrativa Sipa/James Whitlow Delano
En las profundidades del océano Antártico, micrófonos sumergidos registran sonidos de “naves espaciales” y una variedad de zumbidos “impresionantes”, explica la científica colombiana Andrea Bonilla, quien escucha la vida subacuática durante una expedición en los confines del continente blanco.
A 500 metros de profundidad
La bióloga de la universidad Cornell de New York sumerge a 500 metros de profundidad hidrófonos envueltos con titanio que registrarán estas ondas acústicas de los fondos durante un año entero.
Una vez descifradas, permitirán entender la conducta de los mamíferos marinos y sus desplazamientos durante el invierno austral, cuando el Antártico se vuelve casi inhabitable.
“Aquí se encuentran especies cuyos sonidos son impresionantes, literalmente como en Star Wars, parecen naves espaciales. Muy pocas orejas tienen el privilegio de oírlos”, declara la científica de 32 años, a bordo del ARC Simon Bolivar, un barco de la marina colombiana.
Tensión y entusiasmo
Andrea Bonilla, titulada de un doctorado en acústica marina, y los demás científicos a bordo de la décima expedición colombiana en la Antártida, recuperan también los micrófonos que habían sido colocados el año pasado durante una misión realizada por la marina turca.
Guiados por las coordenadas del GPS, el barco entra en la zona de encuentro. Para hacer que el hidrófono vuelva a la superficie, Andrea Bonilla activa la liberación del ancla que lo mantenía sumergido. Entonces, durante ocho minutos de tensión palpable, todo el equipo escruta detenidamente las aguas calmas hasta que, llevando alegría, aparezca una pequeña bandera extendida en la superficie.
Sus compañeros la felicitan sinceramente, y ella expresa su alivio. “Estoy super entusiasmada porque fue la primera vez que hicimos esta operación en estas aguas. […] Todo salió muy bien”, dice la científica colombiana alegremente.
Evaluar el impacto de la actividad humana
Una vez ya en tierra firme, analizará un año de grabaciones. “En un entorno marino, el sonido es fundamental”, afirma ella. Porque el ruido o las perturbaciones auditivas pueden dañar la comunicación de las especies o dificultar el desarrollo normal de actividades naturales como la caza.
Foto ilustrativa Sipa/Chine Nouvelle
Estas investigaciones pretenden también que se evalúe el impacto de la actividad humana y de la contaminación a las que se exponen los mamíferos en uno de los lugares más protegidos del planeta.
“Zona marina protegida”
Otro objetivo es apoyar la propuesta, impulsada por Chile y Argentina desde 2012, de hacer que la península Antártica sea “una zona marina protegida”. Andrea Bonilla trabaja con espectrógrafos que representan visualmente las frecuencias sonoras. Las frecuencias medias y altas proceden de animales de tamaños diversos.
Sus descubrimientos no solo servirán para vigilar los mamíferos marinos sino para la investigación geofísica: los micrófonos captan las frecuencias bajas emitidas por los movimientos telúricos y el deshielo de los glaciares.
Pingüinos y ballena
Cerca del barco, una colonia de pingüinos camina sobre un témpano de hielo gigante en forma de tobogán mientras por encima de las aguas profundas, los investigadores observan una ballena jorobada que coge aire por una de las últimas veces antes de que el invierno la haga huir hacia las aguas más calientes del océano Pacifico.
Foto ilustrativa Sipa/Chine Nouvelle
“Mi primer encuentro con una ballena fue con una ballena que cantaba, y pienso que esto cambió mi vida”, se acuerda la científica.
Después de alimentarse durante meses en la península Antártica y en el estrecho de Magallanes en Chile, miles de estos grandes mamíferos se encuentran entre junio y septiembre para que se reproduzcan en un corredor marino que se extiende desde el Sur de Costa Rica hacia el Norte de Perú.
Cantos armoniosos
Pero “hay también especies que viven sólo aquí”, subraya ella, como las focas de Weddell y las focas leopardos, que emiten cantos agudos de tonalidades distintas o composiciones armoniosas que proporcionan información sobre su conducta.
Andrea Bonilla se prepara para desenganchar un nuevo hidrófono y amarra la bandera roja en cima del tanque de titanio que servirá para que lo detecte en medio de las aguas cuando vuelva el año próximo. Durante la expedición, se sumergieron tres micrófonos, dos en el estrecho de Bransfield y uno en el paso Drake.
Los dibujos datan de hace 8.200 años y fueron encontrados en Neuquén por un grupo de científicos argentinos y chilenos
Muestras de arte rupestre en la Cueva Huenul (Guadalupe Romero Villanueva/CONICET)
“La Patagonia fue la última región explorada por el hombre. Si bien su arte rupestre es de importancia mundial, en gran medida permanece sin datar”, señaló un estudio de investigadores argentinos y chilenos que encontró en una cueva de la Patagonia muestras del arte rupestre más antiguo de Sudamérica.
Los investigadores analizaron 895 pinturas en la cueva Huenul 1, un refugio rocoso de 630 metros cuadrados ubicado en Neuquén, y estimaron que las expresiones artísticas databan de hace 8.200 años. Este hallazgo, publicado por Science Advances, representa un importante testimonio de la capacidad artística y la transmisión cultural de las sociedades cazadoras-recolectoras que habitaron la región durante el Holoceno medio.
El estudio liderado por la arqueóloga argentina e investigadora del Conicet Guadalupe Romero Villanueva, sugiere que estas obras artísticas podrían haber servido como una herramienta de resiliencia ante las áridas condiciones climáticas de la época.
“El arte rupestre de la cueva de Neuquén es el más antiguo de América del Sur, según la prueba de un fechado directo a través de la técnica de carbono 14. Hay otros sitios con arte rupestre que podrían ser más antiguos, pero solo cuentan con fechados relativos. Se sabe que América del Sur estuvo poblada hace más de 12.000 años”, dijo Ramiro Barberena, uno de los investigadores y coautores del trabajo, en diálogo con Infobae.
Un equipo de investigadores dirigido por Romero Villanueva fechó con radiocarbono pequeñas muestras de carbón mezclado con los pigmentos del arte rupestre (gentileza revista Science)
“Hay una estimación de que las pinturas de arte rupestre en Cuevas de las Manos, en Santa Cruz, podrían ser más antiguas. Pero eso se estima por una inferencia contextual (en base a qué estrato apareció un pedazo caído de la pintura) y no por un fechado directo. No se ha realizado fechado de carbono 14 en las pinturas de las Cuevas de la Manos hasta el momento. Es decir, no hay una fecha directa para el arte rupestre de Cuevas de las Manos. En cambio, en el arte rupestre de la cueva de Neuquén, sí está hecho el estudio con fechado de carbono 14 y eso es una evidencia directa”, completó el investigador en arqueología Barberena.
Los investigadores ubicaron dentro de las pinturas un motivo en forma de peine, repetido a lo largo de más de 3,000 años, lo que señala una “continuidad” y una tradición artística transmitida de generación en generación. La persistencia de estos diseños a través del tiempo refleja una intención más allá de la simple decoración; se trata de un legado del pensamiento y la visión del mundo de estas civilizaciones antiguas.
Los pigmentos empleados varían entre tonalidades de amarillo, blanco y negro, marcando diferentes etapas de la historia precolombina de esta región. La variedad de los diseños, además, habla de la riqueza y complejidad de su simbolismo y comunicación.
“Aunque no sabemos cuál fue, pero podemos plantear un nivel de transmisión cultural marcado por esta tradición de hacer arte rupestre”, explicó Ramiro Barberena, del Conicet y de la Universidad Católica de Temuco (Chile).
Además, Barberena señaló que el contexto ambiental extremadamente árido y caliente del Holoceno medio brindan a estas expresiones artísticas un significado especial, ya que los científicos suponen que actuaban como puntos de encuentro y comunicación entre las dispersas poblaciones de cazadores-recolectores.
Los altísimos muros de piedra de la cueva Huenul de Argentina, un refugio rocoso de 630 metros cuadrados en el norte de la Patagonia, están cubiertos por casi 900 pinturas distintas de formas geométricas, personas y animales (crédito MEdP)
Este arte rupestre, además de manifestar la capacidad estética de los primeros pobladores, da cuenta de las profundas implicaciones sociales y ecológicas que enfrentaban.
“Ese arte rupestre surgió en parte como una respuesta resistente al estrés ecológico por parte de poblaciones altamente móviles y de baja densidad”, señaló Romero Villanueva. La existencia de estas pinturas en la cueva Huenul 1 sugiere la importancia de este lugar como sitio de reunión y ceremonia, lo que trasciende su valor estético para convertirse en un punto clave en la estructura social y la supervivencia de estas comunidades.
La investigación subraya la relevante tradición artística que sostuvieron estos primeros habitantes de la Patagonia, transmitiendo sus conocimientos y técnicas a lo largo de más de cien generaciones.
Estos hallazgos no solo enriquecen la comprensión del arte rupestre en Sudamérica, sino que también aportan información valiosa sobre las dinámicas sociales de población, las estrategias de adaptación y la complejidad cultural de las sociedades prehistóricas en uno de los últimos territorios colonizados por el ser humano en el planeta.
Desde el Poder Ejecutivo Provincial se confirmó el hecho y se aseveró que el trabajo realizado “servirá para sentar las bases del plan de recuperación del área protegida”.
El equipo técnico del Ministerio de Producción y Ambiente dio cuenta de la finalización del relevamiento preliminar de todas las zonas dañadas por el incendio ocurrido el 30 noviembre de 2022, a poco más de un año del incendio declarado en la Reserva Provincial “Corazón de la Isla”.
Desde la mencionada cartera provincial se explicó que “para realizar el relevamiento, se llevaron a cabo tres campañas que totalizaron 15 días de trabajo técnico en territorio, a través de distintos equipos desplegados simultáneamente con personal de la Secretaría de Ambiente, para relevar un total de 140 puntos de muestreo, abarcando casi la totalidad el área afectada”.
La directora General de Biodiversidad y Conservación, María Luisa Carranza, precisó al respecto que “estos puntos o parcelas, fueron elegidos de manera aleatoria para obtener medidas y lecturas lo más objetivas posible de los resultados”.
“Lo que esperamos de todas estas tareas de campo, es obtener un diagnóstico completo del estado del área y a partir de esto, armar un plan tendiente a la restauración”, subrayó la funcionaria.
Por su parte, la bióloga Luciana Mestre, comentó que “en estas recorridas realizamos una serie de mediciones que nos permiten evaluar el tipo de ambiente afectado, qué tipo de plantas están brotando -nativas o exóticas-, qué tan afectado por el fuego está; si hubo supervivencia de regeneración de árboles nativos (lenga y ñire), y lo más importante, sobre todo en las áreas boscosas, si hay árboles adultos vivos o hay regeneración viva”.
“A su vez, se está avanzando en otros diagnósticos como el índice de severidad a través de contraste por imágenes, muestreos biológicos y de calidad de aguas en ríos y lagos, y recuentos generales sobre la abundancia de las plantas y organismos”, observó.
Desde la Secretaría de Ambiente se recordó que el ingreso al Área Natural Protegida “Corazón de la Isla” continúa cerrado y se indicó que “en caso de emergencia comunicarse inmediatamente al 103 o 911”.