Familia directa de Margarita Molinari, reconocida kawésqar de Puerto Edén, denuncia no haber sido consultados antes de distribuir material con los cantos de su abuela.

través de un programa de televisión que transmitía el canal de la Universidad de Magallanes (Umag), Margarita Vargas Molinari y su familia se enteraron de que unos investigadores de la Universidad de Chile habían producido y editado, a través de un Fondo de Desarrollo Artístico (Fondart), un material audiovisual con los cantos y diálogos de sus ancestros, para ser distribuidos por la dirección regional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).

Se trata de composiciones hechas por su abuela y su abuelo para ella y sus hermanos, un  tesoro familiar que “pertenece a su privacidad, la cual fue vulnerada -según expresa Margarita Vargas- ya que ni siquiera nos pidieron permiso a nosotros, su descendencia directa, para hacerlo”.

Los registros datan del año 1971 y fueron hechos por la antropóloga de la Universidad de Chile, María Ester Grede, quien falleció en 2012. Cabe señalar que en la época que la doctora recogió el material, no existían normas o regulación alguna que estableciera la forma en que los investigadores debían aproximarse a la cultura de los pueblos originarios y a sus integrantes, que fueron tratados en muchas ocasiones como verdaderos “objetos”, no respetando su intimidad.

Por aquel entonces, la doctora Grede contaba con la confianza de la familia de Margarita Molinari y habitualmente pasaba bastante tiempo con ellos, grabándolos cuando cantaban o contaban cuentos. Ella se llevó esos registros a Santiago, pero jamás los editó. Tras su fallecimiento, este material quedó archivado en alguna biblioteca de la Universidad de Chile.

En el año 2008, Mauricio Pineda, quien fue alumno de la antropóloga Grede, comenzó a trabajar con el material de la familia kawésqar que su mentora había guardado. En el 2014, Pineda junto a su grupo de investigadores “Etnomedia” se adjudicaron recursos a través de un Fondart con el fin de editar el material para luego entregárselo a las comunidades indígenas de Magallanes.

Así fue que los CD llegaron a las manos de José Tonko Paterito, otro reconocido kawésqar promotor de su cultura, quien, pese a ser de la etnia, no tiene conexión alguna con el tronco familiar de Margarita Vargas, la nieta de Margarita Molinari.

Finalmente, José Tonko Paterito recibió el trabajo y se lo entregó a la dirección regional del CNCA, para que lo distribuyeran entre las distintas comunidades de la zona.

Grosso modo, esa es la historia que llevó a Margarita Vargas a solicitarle al encargado de pueblos originarios de la dirección de Cultura Regional, Blas Flores, para detener la distribución del material.

“Ante la solicitud de Margatira Vargas, nosotros decidimos detener la distribución  del material hasta que se estudie el tema de los derechos de autor. Si ella decidiera implantar alguna medida judicial al respecto, eso involucraría al investigador que creó el proyecto y no a Cultura”, explicó el director regional de la CNCA, Gonzalo Bascuñán.

Además indicó que este proyecto fue adjudicado en el año 2014, tiempo en que aún no era obligación solicitar el permiso de la familia o comunidad en estudio para difundir algún aspecto de su cultura.

Por su parte, Mauricio Pineda dijo estar sorprendido ante esta reacción, ya que normalmente los reclamos de las comunidades indígenas son a la inversa: “A nosotros es primera vez que nos toca un caso de esta índole, ya que los reclamos de las comunidades tenían que ver con que estos materiales circulaban exclusivamente en el ámbito académico y ellos no tenían acceso a éstos. Entonces, el propósito de nuestro proyecto es justamente restituir socialmente estos materiales a la comunidad”.

Y reconoce, por otra parte, que éste es un tema delicado porque se enfrentan a la sensibilidad de las personas. “Por eso, bajo ninguna circunstancia nos interesa pasar a llevar a la señora Vargas, pero también creemos que el valor principal de los materiales se adquiere cuado éstos pueden retornar al grupo cultural kawésqar en su conjunto”, comentó.